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viernes, 4 de marzo de 2011

Códigos ocultos en el “Manual de la Buena Esposa”

Angélica María Árias Preciado.
Psicóloga.

Por estos días recibí este correo que me suscitó una profunda reflexión que hoy quiero compartir a propósito del "Día mundial para la eliminación de todas los tipos de violencia contra las mujeres". Si de verdad la humanidad busca avanzar hacia el reconocimiento de las formas de discriminación en este caso por razones de género, necesariamente nos debemos remitir a las estructuras ideológicas que la gestan y las mantienen, al punto de naturalizarlas.

Este “manual de la buena esposa”... que al parecer es anacrónico pues data de 1953, e incluso nos extrañaría a muchos o muchas, nos sigue invitando a ceñirnos a estereotipos vigentes muy a pesar de las conquistas que en estos últimos años hemos alcanzado las mujeres respecto a la igualdad de derechos. Preguntémonos qué tanto seguimos creyendo que las mujeres son las responsables exclusivas de las obligaciones del hogar y los hijos e hijas, muy a pesar de que trabajen y aporten económicamente, ya que cada día observo como la mayoría de féminas no sólo tienen obligaciones en sus trabajos, sino al llegar a casa continúa la interminable jornada laboral.

Acaso aún no se mantienen relaciones asimétricas en la toma de decisiones, donde la vida de las mujeres sigue girando alrededor de los intereses y deseos de otros, en detrimento de los propios, eso como consecuencia de divisiones tradicionales de trabajo ceñidos para éstas solamente al rol como esposas, madres e hijas, que las desdibuja; como si la feminidad se estableciera en la medida que cumplen las expectativas de los demás, pues los deseos, pasiones o pensamientos de las mujeres resultan insignificantes tal y como se promulga ahí, conduciéndonos al silencio.  

Otro código discriminador a develar en éste manual es que el hogar se configura como único ámbito de interacción cuando se refiere a que “toda mujer sabe ocupar su lugar”, verdadero control moral que señala como anormal a quien no cumpla la regla, además de una restricción a la participación femenina en otros escenarios donde también han demostrado sus aportes, tal y como lo registra poco a poco la historia con nuestra actuación en el último siglo, al punto incluso de negar el trabajo doméstico que sigue siendo invisible y aún no se reconoce como contribución al desarrollo de la humanidad. Por lo tanto la mujer que aquí se dibuja, es una humana sin las posibilidades de autoderminación y autonomía, negada en su capacidad sentipensantes, y peor sin la opción como interlocutora legítima que en acuerdos o desacuerdos también podemos encontrarnos con nuestras parejas, más allá de mutismos y sumisión.

También protesto por la más evidente y vigente forma de sesgo excluyente de las mujeres, al sobreponer nuestra estética respecto a la inteligencia, reduciéndonos a un ornamento para el gusto de otros; lo cual como vemos se alimenta con el sinfín de formas de arreglos para que seamos deseadas y que nos convierten en un producto más de la sociedad de consumo, no importa si todas terminan pareciéndose a un solo modelo y ni siquiera estemos a gusto con nosotras mismas. Para quienes aún siguen creyendo que el mayor atributo del ser mujer es ser estrechamente bella, le comparto un poema de Sor Juana Inés de la Cruz, escrito en el siglo XVII: “En perseguirme, mundo, ¿qué interesa? ¿En qué te ofendo, cuándo solo intento poner bellezas en mi entendimiento, y no entendimiento en las bellezas?”.

Por último, quiero convocar en éste día a todas las mujeres en su diversidad para que reconozcamos el valor de ser distinta; de ver, pensar, sentir, desear y vivir el mundo de manera particular, incluso entre nosotras mismas; de manera que ante las formas de violencias que perduran, identifiquemos la principal de sus manifestaciones “nuestra propia negación”, aunque advierto que este manifiesto sincero es también un reconocimiento al valor del encuentro con los hombres como compañeros, amigos, amantes de camino y no como enemigos a batir; segundo quiero invitar a todos los hombres que me leen a pensarse desde nuevas masculinidades, lejos de los miedos de vernos fuera de su control y de sus actuales mecanismos para reencausarnos a la fuerza a la mal llamada “naturaleza femenina”, que son entre otras las razones por las que en el mundo se ha incrementado y recrudecido la Violencia Basada en Género – VBG. A ellos, las palabras de un hombre, Héctor Abad Faciolince, quien se descubre desde el nuevo encuentro con las mujeres: “A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan y sólo se desnudan si les da la gana. Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio y de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos. Las mujeres nuevas estudian, saben, tienen disciplina, iniciativa y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los machistas les tememos.  Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio”.

2 comentarios:

malisuva dijo...

la discriminacion de la mujer comienza por nosotras mismas. por que habeces olvidamos que los hombres y las mujeres somos iguales pero diferentes. y esto lo olvidamos por que nos an grbado en nuestro sudcociente la inferiorida en todos los aspectos y la idolatria hacia los hombres, todo esto es gracias a que la religion es una influencia total dentro toda la existencia del hombre y haci nos an criado por que este es como un manual perfecto para el hombre perfecto el supuesto moralismo ...

Alicia Guevara dijo...

Malisuva: En primer lugar debo agradecer tu comentario y tus aportes, en efecto los estándares con fundamento en los cuales se han planteado patrones de conductas sociales, tienen fuertes connotaciones morales con un firme asidero en las distintas religiones existentes las cuales, sea del caso decir, son netamente guiadas por criterios patriarcales; incluso las normas en las que la mayoría de los países se fundamentan son creadas con fundamento en dichos criterios. El documento escrito por una excelente psicóloga critica el "Manual de la Buena Esposa" documento que circuló en la web y que reflejaba patrones trillados del machismo, claramente anacrónico. Así, es oportuno resaltar la necesidad del cambio drástico de paradigmas que entiendan la diferencia como una realidad que debe garantizarse, salvaguardarse y protegerse. Saludos Cordiales y Bienvenida.

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