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jueves, 3 de marzo de 2011

Roles de Género - Mujeres Académicas - ¿Conflictos?

Roles de Género - Mujeres Académicas - ¿Conflictos?
Lourdes Fernández Rius(1).
Facultad de Psicología y Cátedra de la Mujer
Universidad de La Habana.
(Resumen)


La creciente presencia de las mujeres en el ámbito de las ciencias, especialmente en las sociedades modernas y de mayor desarrollo, constituye un elemento novedoso por su magnitud y uno de los sucesos más revolucionarios del siglo que finaliza.

Los cambios socioeconómicos de las últimas décadas en Cuba han tenido su expresión específica en el sector femenino. Así, en una población que resulta equitativa entre mujeres y hombres, las primeras ocupan el 42% de la fuerza laboral.

El 65% de los fiscales en el país, el 47% de los miembros del tribunal supremo y el 49% de los que poseen cargos de dirección en el ámbito jurídico, son mujeres. En la medicina , el 53% de los médicos y el 65% de los médicos de familia son mujeres y ellas constituyen el 43% de los profesionales dedicados al quehacer científico.

En la Universidad de La Habana, el 61% del claustro es femenino. Así como el 43% de los docentes Titulares y el 50% de los directivos. De los investigadores el 58% son mujeres así como el 45% de los que dirigen este sector.

Detenernos en el incremento de la presencia femenina en los ámbitos científicos y en el impacto que este suceso puede haber ejercido y estar ejerciendo en la economía, la sociedad, la cultura, es una mirada importante e imprescindible.

Sin embargo, me gustaría avanzar en un análisis más cualitativo y detenerme en el impacto del quehacer científico en la subjetivación de los roles de género y las interrelaciones que se van dando en este proceso en mujeres que se desempeñan en este sector.

Las representaciones sociales acerca de lo que significa ser hombre o mujer, propias para una cultura, se incorporan a la subjetividad individual en creciente y activa elaboración.

El diseño de los roles de género desde un paradigma androcéntrico ha conllevado a fuertes dicotomías, rivalidad y desencuentro entre los géneros lo cual ha sido y sigue siendo trasmitido desde las ideas y las prácticas sociales.

Las representaciones dicotómicas de los géneros, imponen tanto a mujeres como a hombres, limitaciones en su crecimiento personal, diseñan subjetividades contrapuestas, excluyentes que atraviesan la propia vida tanto en sus aristas privadas como públicas. Esto promueve una estereotipia que desarticula cualquier empeño por establecer relaciones interpersonales y el desarrollo de una cultura más humanas.

Hoy en día estas nociones y prácticas comienzan a desestabilizarse, a traernos no pocas complicaciones como maneras diferentes de entender lo femenino, lo masculino, lo privado y lo público.

La liberación de las mujeres y su salida al espacio social ha impactado la vida pública y privada. Todo ello también ha influido notablemente en su liberación sexual, en la desmistificación de la virginidad, en la distinción del sexo placer del sexo procreación, en el acceso de las mujeres al control y planificación de la natalidad e incluso en la diversificación de las alternativas sexuales.

Son muchas ya las mujeres que sienten en sí mismas la necesidad de realización social, incluso, con tanta o mucha más fuerza que la gestión de un grupo familiar. Ahora el centro de su autoestima se desplaza del recato, la pasividad y habilidades domésticas a su preparación, destreza e iniciativa ante la vida, al aumento de su autoconfianza, seguridad, independencia y juicios propios.

Si nos detuviéramos en cómo han sido culturalmente diseñados los roles de género, comprenderíamos que justamente el saber y el poder han resultado históricamente dos espacios a los cuales las mujeres no hemos tenido fácil acceso. Conquistar un saber, mantenerlo y ejercerlo dota de un poder del cual son justamente portadoras las mujeres académicas. En estas mujeres probablemente se sintetizan - al menos potencialmente - las rupturas y discontinuidades más significativas con respecto a los roles de géneros patriarcales y en ellas se expresan importantes emergentes de cambio.

¿Cómo se produce el cambio en estas mujeres? ¿Cómo se piensan a sí mismas? ¿Posee costos el cambio? ¿Cómo subjetivan los roles de género? ¿Cuáles son las estrategias de conciliación de lo público y lo privado? ¿Cómo conquistar - mantener un saber y saber vivir? ¿Cuán amenazante puede resultar desde lo subjetivo una mujer racional, pensante, competitiva para sus congéneres y para el otro género?
Para profundizar en el conocimiento acerca de esta realidad, realizamos un estudio con mujeres académicas universitarias las cuales representan un segmento importante de la población femenina cubana.
La investigación se realizó a través de estudios de casos. La misma pretendió profundizar en la caracterización de la subjetivación de los roles de géneros en estas mujeres, conocer si el mismo se producía atendiendo a modelos tradicionales o no tradicionales y a su vez indagar como este proceso podía estar impactando la vida privada, la vida pública y el desempeño social de estas mujeres.

En el trabajo se presentan los resultados más significativos de esta investigación apoyados en testimonios de las mujeres que colaboraron en la investigación lo cual evidencia las transformaciones que en términos de subjetivación de los roles de género está aconteciendo en las misma. Estos constituyen, sin dudas, puntos importantes de cambio y progreso en este sentido. A su vez, en estas propias mujeres, aún permanecen estereotipos patriarcales con respecto al rol de la mujer, en especial en su condición de madre – esposa, lo cual se continúa viviendo desde lo tradicional. Encontramos aquí, conservación y perpetuidad. Todo ello da lugar a un proceso de progreso en la asunción de los roles de género que es a su vez vivido desde cierto grado de conflicto y contradicción subjetiva de importantes costos psicológicos.

Estamos pues ante un fenómeno dinámico donde entran en colisión puntos de cambio y de permanencia, tanto en el plano de la cultura, de la subjetividad social como de la subjetividad individual.

Continuar estudiando y develando estos puntos de contradicción en el camino de avanzar cada vez más hacia mayores oportunidades de equidad entre los géneros podrá contribuir al perfeccionamiento de las políticas en este sentido, a la educación y sensibilización de mujeres y hombres y definitivamente al mejoramiento del crecimiento personal y de la calidad de vida social y familiar.

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