Páginas vistas en total

domingo, 10 de abril de 2011

Escribir sobre el amor

Florence Thomas*

Más de una vez en esta columna quincenal he escrito sobre el amor, y lo he hecho por muchas razones: por las amigas que se separan mucho más tarde de lo que hubieran debido; por los hombres de mi generación que las dejan por otras más jóvenes y se vuelven padres a los 60 años; por las mujeres que se casan como antídoto a la soledad sin haber llegado a contagiarse con el virus del amor.

También por las adolescentes que se embarazan cuando aún había tanto tiempo para otros proyectos de vida; por tantos hombres que confunden penetración con compenetración; por los amores de la diversidad sexual que siguen sin inventar nuevos caminos; por tantas mujeres solas de más de 50 años a pesar de su serenidad aprendida en los amores difíciles del pasado; por las mujeres cansadas de penetraciones silenciosas que se aburren en las noches de domingo con su compañero de siempre, porque, como dice Aleida, las mariposas que un día se sintieron en el estómago casi siempre se vuelven parásitos.

Igualmente, por los amores pasionales que sólo llevan a la muerte; por las mujeres que podrían ser mis hijas y caminan de una soledad a otra; por las mujeres maltratadas que pasan del miedo a una desolación, a una nada; por el aprendizaje del amar que no aparece en los manuales escolares; por las pócimas para el amor eterno del Indio Amazónico; por las mujeres que aman demasiado y se enloquecen de amor.

Asimismo, por las que han muerto bajo los golpes de hombres que pretenden amarlas; por los amores simples de telenovela; por los nuevos amores digitales que sigo sin entender; por los amores mediatizados y tan fútiles de nuestra farándula; por el amor sexista y anodino que pregona Candela Estéreo.

De mismo modo, por todas las mujeres que tienen que vender su cuerpo para regalarles unos minutos de cariño a hombres perdidos; por los amores que nunca pudieron ser, por Abelardo y Eloísa; por los amores de este país en guerra, silenciados por la muerte y, en fin, por los hombres, por las mujeres, por el amor y por la vida.

Y cada vez me convenzo más de que el amor es un imposible y no se deja escribir, encerrar en las palabras, a menos que sean las palabras de Julio Cortázar, de Marcel Proust, de García Márquez, de Doris Lessing, de Virginia Woolf o de Marvel Moreno.

Por eso, mi columna de hoy no llenó completamente el tamaño habitual de la página. Porque cada historia de amor es una historia y es a la vez la Historia.
Hoy no quiero escribir sobre el amor. Y, sin embargo, lo acabo de hacer. Tal vez porque en medio de tanta incertidumbre, sigo creyendo importante hablar de lo imposible porque, como lo dice Silvio Rodríguez, de lo posible se sabe demasiado...

* Coordinadora del grupo Mujer y Sociedad

2 comentarios:

lysnan dijo...

Me gusto mucho tu columna. Felicitaciones

Alicia Guevara dijo...

Gracias Lysnan, espero sigas comentando el blog y que aportes con ideas, propuestas y documentos que sirvan para fortalecerlo. Saludos cordiales

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...