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martes, 17 de mayo de 2011

Culturas, voces y lenguajes: Alternativas al modelo excluyente



Juana Vásquez Arcón*

El neoliberalismo trata de usar de nuevo el pensamiento que sirvió de base al capitalismo: el individualismo y la libertad de empresa. Se le llama "nuevo" porque resurge en los últimos 40 años, después de la práctica de otra política económica en la que el Estado intervenía en los ámbitos de la economía.

Para el neoliberalismo no cuenta la satisfacción de las necesidades sociales, lo que cuenta es el lucro y por eso pretende que la empresa privada retome las riendas de la economía. De ahí que la globalización neoliberal beneficia a grupos privilegiados: multinacionales, bancos y clanes familiares muy poderosos. Con ello se globalizan la pobreza y la exclusión social.

Nuestro Libro Sagrado el Popol Vuh nos relata al respecto: Eran falsos de corazón, negros y blancos a la vez, envidiosos y tiranos, según contaban; así fue la pérdida de su grandeza y la decadencia de su imperio.

Por eso es muy pertinente plantearnos ahora qué alternativas nos proponemos para salir de la situación de miseria, pobreza, exclusión y discriminación en la que se encuentran nuestros pueblos de Abya Yala y el continente de América.

Sería positivo si la globalización se proyectara como la mundialización de la tecnología, las comunicaciones, los derechos humanos, el comercio, la interrelación de las culturas y de los pueblos en igualdad de condiciones y garantía de recursos que conduzcan a su desarrollo integral, equilibrado y en armonía con el entorno para la perduración de la vida de todos los seres con quienes convivimos en la Madre y Maestra Naturaleza, como lo demuestra la cosmovisión de los pueblos indígenas.

Al respecto nuestro Libro Sagrado el Popol Vuh nos dice: ¡Hágase así! ¡Que se llene el vacío! Que surja la tierra y sea firme, que aclare, que amanezca en el espacio y en la tierra. Las cañas retoñaron, entonces la abuela encendió el fuego y quemó copal en memoria de sus nietos y las llamó el Centro de la Casa, cañas vivas en la tierra.

Hemos realizado muchos encuentros, seminarios, paneles, foros, cumbres a nivel nacional, regional y continental con buenas y grandes conclusiones, recomendaciones, declaraciones para los pueblos, las organizaciones campesinas, indígenas, sindicatos, de mujeres y los Estados. ¿Cómo hemos puesto en práctica todo eso, en qué nos ha ayudado, en qué ha cambiado nuestra situación personal, familiar, organizacional y comunitaria o de pueblo o nación? Parece ser que no llegamos a concretar en la vida los demasiados discursos, como que se vuelven teóricos nada más y no llegan a la mente, al corazón, a las manos y los pies para la acción ordenada, articulada, coordinada en todos los espacios que tenemos.

Ojalá que esta vez nuestras energías se pongan en sintonía con las energías del cosmos y las energías ancestrales para la articulación y coordinación de esfuerzos que permitan hacerle frente a la globalización neoliberal perversa y productora de miserias, excluyente e insaciable.

Enfocar las culturas
¿Qué es cultura? Cultura es la forma en que el ser humano concibe y vive la vida, la manera de relacionarse consigo mismo, con los demás, con la naturaleza y con un ser supremo o la divinidad.

Esta forma de concebir y vivir la cultura se proyecta con el entorno en un mundo interrelacionado. La interrelación es parte de la cosmovisión de los pueblos indígenas. Todos los seres existentes en la Madre Naturaleza vivimos por la interrelación, por la complementariedad, y por eso hay respeto a la vida en todo lo que ello significa.

Lamentablemente todo esto ha sido afectado: muchas y muchos ya no vivimos esta cosmovisión; la usamos para el discurso, para gestionar proyectos, defendiendo sólo el propio espacio organizacional o intereses particulares. La interrelación está lejos y por eso no logramos la articulación de esfuerzos en la práctica: el individualismo, los intereses políticos y económicos son los males de estos tiempos que no permiten visualizar la existencia del "otro" que en el papel, allí sí, lo tenemos bien definido. ¿Cómo hacer frente, entonces, a la exclusión a partir de estos males? Solamente a partir de nuestras culturas ancestrales, sólo cuando nos afiancemos en los cimientos de nuestras cosmovisiones, sólo cuando vivamos en armonía con la Madre Naturaleza y con los demás seres humanos.

También está de moda la interculturalidad, sólo que con diferentes enfoques, pero como que sólo los indígenas se nos exige ser interculturales. Y eso somos porque en la escuela, en las iglesias y otros lugares hemos aprendido la cultura occidental y hasta nos han sacado de nuestra cultura en algunos aspectos; pero los no indígenas no conocen ni aprenden lo nuestro, más bien lo subestiman y desprecian. No puede haber interculturalidad si no conocemos y valoramos las culturas existentes en nuestro medio y fuera de él. Poco podremos hacer los indígenas, las mujeres, los mestizos, los afrodescendientes -es decir, todas y todos los que estamos afectadas/os por la exclusión- si no somos interculturales, si no nos interrelacionamos. Necesitamos aprender del espacio y de la naturaleza el orden y la coordinación para el bienestar personal, familiar y comunitario.

Levantar las voces
La voz ancestral dice:
Llegó entonces la palabra, vinieron juntos Tepeu y
Q'uqkumatz, en la oscuridad, en la noche, y hablaron
entre sí Tepeu y Q'uqkumatz. Hablaron pues,
consultando entre sí y meditando se pusieron de
acuerdo, juntaron su palabra y su pensamiento.

Esta es la voz ancestral Maya, semejante a la cosmovisión de los pueblos indígenas de Abya Yala. Una voz dual: femenina y masculina. Características de esta dualidad son la comunicación, la espiritualidad, el intercambio, la consulta, el consenso en la toma de decisiones.

¿Éstas serán cosas del pasado o pueden tener vigencia en la actualidad? ¿Cuál es mi voz? ¿Cuál es la voz de nuestras organizaciones, de nuestras federaciones y confederaciones, cuál es la voz de las mujeres, de la niñez, de las ancianas y de los ancianos, cuál es la voz de las lideresas y de los líderes? ¿Qué características tienen esas voces? ¿Cuáles son sus diferencias? ¿Qué fuerza tienen esas voces? ¿Qué dicen y qué quieren esas voces? ¿Cómo están coordinadas esas voces? ¿Qué logros han tenido esas voces? ¿Cuál es el lenguaje de esas voces? ¿En qué hablas, cuál es tu lenguaje? ¿Con quiénes hablas? ¿Te escuchan, te entienden? ¿Te responden? ¿Cuáles son los logros? No sólo es hablar o comunicar, es indispensable que nuestras voces estén en sintonía y que hablemos el mismo lenguaje.

"Basta de ahogar mis creencias y cortar mi raíz
Basta de matar mis cantos y callar mi voz...
No se seca la raíz de quien tiene semillas
regadas en la tierra para brotar"
Eliane Potiguara

Sin duda alguna ha sido arduo, difícil, sacrificado, duro el caminar de la mujer, de los pueblos indígenas, de los afrodescendientes, no sólo para salir de la exclusión, sino también de la miseria, de la discriminación y del racismo. En la actualidad se hace más difícil todavía porque la globalización neoliberal nos exige dominio de las técnicas, competitividad, calidad, eficiencia, productividad, alianzas y otras cosas. Es decir, nuestros pasos se quedan muy cortos al ritmo de sus requerimientos para satisfacer sus intereses insaciables.

La no calificación nos deja "fuera de", no porque somos incapaces, sino por la falta de oportunidades, de acceso a la tierra, a la educación con pertenencia cultural y lingüística, a créditos para la producción, es decir a todos los servicios para el desarrollo con equidad.

Por eso no se escucha nuestra voz, por eso no se entiende nuestro lenguaje, porque la voz y el lenguaje de ellos no sólo es diferente sino contrario a lo nuestro. Es más, nos ven como una carga pesada, un obstáculo para ellos y por eso quieren destruir nuestras culturas. Nuestra voz señala un camino: la inclusión en proceso de desarrollo con identidad, desde la cultura y en armonía con la naturaleza.

Fortalecer perspectivas
Sin duda alguna en las diferentes temáticas tocadas a lo largo del Foro Hemisférico existen propuestas en relación al seguimiento de la lucha contra la exclusión y la globalización neoliberal. ¿Pero qué hacemos para aterrizar, qué hacemos para avanzar, qué hacemos para articular y coordinar esfuerzos, con quiénes podemos hacer alianzas? ¿Estamos en condiciones personales, grupales y organizacionales para asumir compromisos con una conciencia clara de la necesidad de aunar esfuerzos? O bien estamos tocadas/ os sentimentalmente, aquí decimos que sí y al regresar a nuestros lugares de origen nos enfriamos y seguimos con el mismo ritmo con ello estamos haciendo, olvidando el sí, el compromiso asumido en el evento o las sugerencias que dimos.

Nuestra cosmovisión indígena es globalizante, pero es una globalización auténtica, interrelacionada, que no deja a nadie afuera. Todo tiene un valor, es incluyente, busca el equilibrio entre las energías positivas y negativas. Por lo tanto, retomando esta cosmovisión podríamos ver y sugerir algunas estrategias para enfrentar la exclusión, la globalización y el neoliberalismo:

El encuentro de los pueblos indígenas se hace cada vez más urgente y permanente con el fin de intercambiar experiencias, unificar o coordinar esfuerzos y agendas para buscar alianzas que nos permitan enfrentar la globalización deshumanizante.

Esto lo podemos hacer con identidad y cultura. Los gobiernos se muestran incapaces de responder adecuadamente a las necesidades básicas de la población, por lo que corresponde organizarse y articularse con mayor solidez a fin de formular un conjunto de propuestas políticas y sociales que den soluciones a las grandes problemáticas nacionales, regionales y mundiales, sin descuidar los enfoques de género y de diversidad cultural.

El conocimiento y apropiación de los derechos humanos en su integridad constituye también una herramienta fundamental que puede encaminarnos hacia el crecimiento socioeconómico y político de nuestros pueblos.

Articular acciones y actuar alrededor de los más diversos derechos como el de contar con un medio ambiente sano, la protección de la biodiversidad, la multiculturalidad, como condiciones básicas para la plena realización del ser humano.

Valoración de todo esfuerzo, trabajo y acciones que se impulsan en relación con los derechos humanos, los derechos económicos y sociales, los derechos a una educación con pertenencia, los derechos políticos, los derechos de la práctica de la espiritualidad, los derechos específicos de los pueblos indígenas y afrodescendientes. Esa sería una estrategia para eliminar las competencias, las envidias, la subestimación, las contradicciones entre lideresas, líderes, grupos, organizaciones y pueblos, que no nos permiten hacer un frente común ante la exclusión y el racismo.

Que a las conclusiones o propuestas de este foro se les dé seguimiento ya que en los últimos años se han venido dando procesos de apertura en foros internacionales donde la participación de algunos líderes indígenas ha dejado en claro las propuestas y hasta la fecha no ha existido mejoría en las condiciones de nuestros pueblos y mucho menos en la situación de la mujer indígena.

Esa es nuestra misión: revitalizar nuestra cosmovisión y cultura para enfrentar la exclusión y deshumanización del neoliberalismo. Sólo así diremos como dijeron nuestras abuelas y abuelos:

Vamos a emprender el regreso, hemos cumplido
nuestra misión, nuestros días están terminados.
Piensen, pues, en nosotros, no nos borren de la
memoria, no nos olviden. Volverán a ver sus hogares
y sus montañas, establézcanse allí, y que ¡así
sea! Continúen su camino y verán de nuevo el lugar
de dónde venimos.

* Directora del Consejo Nacional de Educación Maya, Guatemala.
Síntesis de la ponencia presentada en la Conferencia "La diversidad como ética de las alternativas", I Foro Social Américas, julio 2004, Quito, Ecuador

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