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domingo, 22 de mayo de 2011

Estrategias de las mujeres para la humanidad**

Diane Matte*

Como parte del proceso de desarrollo de alternativas a la globalización, necesitamos fortalecer un movimiento de mujeres autónomo, transparente, democrático, diverso, creativo, internacional o transnacional. Basado en el respeto a la pluralidad y la diversidad, pues la mayoría de mujeres además de la opresión de género, sufrimos otras formas de discriminación.

Consideramos que esta es una estrategia necesaria para obtener una transformación social verdadera. Las feministas urgimos y necesitamos profundizar nuestras perspectivas de las alternativas económicas, políticas, sociales y culturales que hagan posible ese otro mundo. Es necesario ampliar los espacios de debate e intercambiar nuestros puntos de vista, acerca de nosotras, de nuestros distintos enfoques y posturas. Precisamos también aliarnos con otros movimientos sociales a nivel local, nacional, regional e internacional, y fortalecer nuestra cooperación en la acción común y en el fortalecimiento de los espacios de coordinación que hemos venido forjando conjuntamente.

La Marcha Mundial de las Mujeres tiene una participación activa en la lucha contra el neoliberalismo global, entre cuyas estrategias figuran los siguientes puntos, que nos sirven a la vez de hilo conductor para nuestras propias prácticas:

En primer lugar: la importancia de globalizar la solidaridad. Crear puentes entre las diferentes realidades que viven las mujeres en los cinco continentes, expresando claramente nuestra convicción de que nadie nace para vivir en la pobreza, para vivir con el temor o la realidad de la violencia, ya sea en el hogar o en las calles. Globalizar la solidaridad y comprometernos para no dejar a nadie fuera ni detrás mientras avanzamos a la vez creemos, que las mujeres somos parte de todas las dinámicas sociales y, por tanto, nuestra acción debe extenderse hacia y con otros movimientos sociales para ofrecer nuestro liderazgo y contribuir a la construcción de ese otro mundo, con nuestro bagaje como mujeres y feministas.

En segundo lugar: movilizar la resistencia. Debemos generar procesos participativos y a la vez dar a las mujeres, y a todas las personas, herramientas para que comprendan sus derechos y comprendan la interdependencia de nuestras vidas, ya sea que estemos en el Sur o en el Norte del globo. También significa globalizar la resistencia, organizando acciones colectivas convocantes e incluyentes. Debemos estar en las calles y manifestar lo máximo posible para llegar a la población y hacerle conocer nuestras alternativas, para generar una voz colectiva de resistencia a la mercantilización del mundo y de las mujeres.

En tercer lugar: la importancia de fortalecer los vínculos entre lo local y lo global. Esto debe hacerse en doble vía. La Marcha Mundial de Mujeres decidió acercarse a las organizaciones populares de mujeres en todo el mundo para invitarlas a realizar conjuntamente acciones globales, pero con una base nacional, con la idea y el objetivo de reforzar las organizaciones y movimientos nacionales y locales de mujeres, a la vez que desencadenamos un proceso mundial. Debemos buscar resultados concretos en las comunidades que cambien las vidas de las mujeres. Si esto no sucede, como movimiento social debemos cuestionarnos. Estos resultados concretos sólo pueden lograrse interalimentando la acción local y global, y viceversa.

Debemos globalizar nuestros análisis. Lo que en el caso de nuestra red ha significado el despliegue de un proceso para unificar las luchas contra la pobreza y la violencia en contra de las mujeres, estableciendo claramente que no podemos separar esas realidades de la vida de las mujeres. Especialmente en el contexto de la globalización, este paso es aún más importante.

La pobreza está incrementando en proporciones aterradoras, la brecha entre ricos y pobres está ahondándose: por ejemplo, las últimas estadísticas indican que 1% del ingreso total de la gente más rica del mundo equivale a los ingresos totales de 60% de la población más pobre del mundo. Cuando añadimos esto al dato de que el 70% de la gente pobre del mundo son mujeres, y de que una de cada tres mujeres en el mundo declara haber sido objeto de violencia -infringida por una persona cercana-, creemos que tenemos razones suficientes para actuar con urgencia.

Es importante que los demás movimientos sociales se den cuenta que no podemos luchar contra la pobreza sin terminar la violencia contra las mujeres. No podemos luchar contra la pobreza sin luchar contra el racismo; no podemos luchar contra el capitalismo o el imperialismo sin luchar contra el racismo y el patriarcado. Es por ello que la Marcha Mundial de Mujeres es activa en el Foro Social Mundial y es por ello que también participamos en la Asamblea y Red Global de Movimientos Sociales.

Actualmente estamos en un proceso de consultas y redacción de la "Carta Global de las Mujeres para la Humanidad", que contempla nuestra utopía feminista de cómo queremos que sea el mundo y cómo lo estamos construyendo. Esta carta que se basará en valores universales y feministas, pues tal como su nombre lo indica, el alcance esperado es local, nacional e internacional. En otras palabras es una propuesta feminista para la humanidad, que a la vez tiene la vocación de promover las alternativas de las mujeres y su agenda. Este documento será obviamente producido también en el formato de materiales de educación popular local y en base a ello esperamos generar procesos de educación participativa.

La Carta Global de las Mujeres para la Humanidad es, más que un documento, un proceso planetario de movilización de las mujeres, que iniciará con la activación de 50 puntos focales movilizadores alrededor del planeta. Su lanzamiento previsto para el 8 de marzo de 2005, en Brasil, estará pautado por movilizaciones y marchas en todo el mundo. Luego, la Carta y las movilizaciones e iniciativas recorrerán el mundo, pasando por cada uno de los continentes, para concluir en África, el 17 de octubre de 2005. Por supuesto, queremos aprovechar la oportunidad para que las mujeres del mundo puedan expresar sus utopías, sus alternativas, desde sus particularidades y contextos, y darlas a conocer, tanto a nivel local como global. De esta manera, las mujeres crearemos una inmensa cadena global de solidaridad, que nos muestre unidas cambiando al mundo. El símbolo de esta cadena serán las mantas que las mujeres elaborarán en cada uno de los países y que se irán enlazando con aquellas de los países precedentes y ulteriores.

Esta es un de las formas antiguas y sencillas que las mujeres han usado para organizarse, es una oportunidad para que las mujeres se hablen, cuenten sus historias y encuentren vínculos comunes que nos unan a todas en la acción, que involucren a los otros movimientos sociales y a las diferentes comunidades para compartir las demandas de las mujeres y sus aspiraciones de un nuevo mundo.

· Síntesis de la ponencia presentada en el Panel "Alternativas diversas para cambios globales", IV Foro Social Mundial, enero 2004, Mumbai, India

* Feminista quebequense, Marcha Mundial de las Mujeres
**Mujeres en resistencia experiencias, visiones y propuestas. Irene León Ed.

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