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sábado, 21 de mayo de 2011

Las mujeres frente al feudalismo global**


Sylvia Borren*

Aspirar a que todas las personas puedan vivir seguras y sin temor, significa tener voz en los diseños de nuestras propias vidas y de nuestras comunidades, que todas/os podamos participar a nivel económico, social y político. Eso implica que las mujeres y todas las minorías puedan ejercer esos derechos plenos. Nosotras sabemos lo que queremos, conocemos muy bien cuáles son los problemas que estamos enfrentando y por eso estamos cada vez más involucradas en esta lucha para cambiar este mundo al que llamo de "feudalismo global".

Cuando vamos a un pueblo y vemos que el terrateniente controla la situación económica, la mano de obra, los sistemas financieros y las deudas, la salud y la educación (si es que existen); él -y siempre se trata de un hombre- controla, maneja al gobierno local, a los jueces, y así sucesivamente, no podemos dejar de señalar que en ese pueblo hay una situación feudal, que puede ser tan cruel o similar al feudalismo pasado, en donde no hay democracia porque existe un monopolio incontrolado del poder.

Al hacer un análisis del poder y echar una mirada al mundo en este momento, llegamos a la inequívoca conclusión de que estamos en una situación de feudalismo global.

Los Estados Unidos, con la ayuda de otros países occidentales, controlan la realidad económica, utilizando a la Organización Mundial de Comercio y permitiendo que existan situaciones de comercio desigual, subsidiando la agricultura, haciendo dumping en países del Tercer Mundo, afectando en forma negativa la subsistencia de millones de granjeros a través del FMI y el Banco Mundial, afectando la reducción actual de salud y educación en esos países. A pesar del acuerdo internacional de los Objetivos del Milenio - al que virtualmente todos los países del mundo han suscrito-, se gasta menos en salud y educación.

Vemos una creciente inseguridad en el mundo. El comercio de armas, las guerras, la explotación de todo, afecta tanto a nivel macro como micro. La llamada "guerra en contra del terrorismo" afecta nuestras libertades civiles. La violencia y la inseguridad afectan a mujeres y niños en sus hogares, pues la violencia doméstica se ha incrementado.

Sabemos que ese tipo de feudalismos, al igual que cualquier feudalismo, es destructivo e innecesario. Hay un monopolio incontrolado del poder que actúa en el sector empresarial. Hay un monopolio incontrolado de poder por parte de los que tienen las armas. Estamos involucradas, por lo tanto, como cualquier pueblo que trata de luchar por la democracia, en el rompimiento con los sistemas feudales; estamos involucradas en una lucha por la democracia local en contra del feudalismo global. Y debemos romper estos monopolios desarrollando un arco iris de alternativas positivas.

Para plantear estrategias en este punto, quiero practicar la autocrítica. Creo que hemos hablado mucho, nos hemos reunido mucho, hemos investigado mucho, hemos analizado mucho, hemos -con la ayuda de ALAI y otras- tenido mucha comunicación. Conocemos los problemas, sabemos lo que tenemos que hacer, tenemos que mejorar la organización y actuar en forma más eficiente y efectiva con miras al cambio y la transformación del mundo.

Si echamos una mirada a las necesidades, a las acciones que se están dando y se están organizando, debemos hablar de diferentes niveles. Existen acciones a nivel del modo de vida -esto es, del cómo vivimos, cómo consumimos o no consumimos, cómo viajamos, cómo educamos a nuestros hijos e hijas, cómo mostramos interés en el mundo y la riqueza multicultural, como protestamos al más pequeño nivel- la acción a nivel de la comunidad; y a nivel global en contra de la violencia y por democracias alternativas.

En todos esos niveles hay tantas organizaciones, tantos ejemplos positivos de organizaciones, pueblos, comunidades, países que pueden ser gobernados con más democracia, en donde se ha roto el poder monopólico y en donde se realizan rendiciones de cuentas, procurando un equilibrio entre el gobierno, el sector empresarial y la sociedad civil.

Pero, al mismo tiempo, siempre debemos luchar y supervisar el equilibrio del poder. En la mayoría de países y situaciones, las libertades civiles pueden ser retiradas, reducidas; y eso sucede de hecho en nuestros días, incluyendo en un país como los Estados Unidos, en donde existen movimientos sociales que están bajo un creciente ataque por el espacio político que tratan de crear. Eso es el común denominador de lo que ocurre en muchos otros países alrededor del mundo.

El Foro Social Mundial es un espacio para reunirnos, para hablar y prepararnos con estrategias y acciones más sólidas, que requerimos para asegurarnos de trabajar con miras a una democracia local, nacional y global rompiendo los monopolios de poder, cualquiera sea su forma y cualquiera sea la forma en que afecta nuestras vidas.

Ello implica acciones en distintos niveles. Aquel de acción en lo cotidiano es uno, y creo que cualquiera de nosotras puede hacerlo e inspirar a participar a su entorno, amistades y familia. El nivel de acción en la comunidad es otro, sobre el cual existen ya ejemplos positivos. Existe un movimiento conceptual muy interesante, que en gran parte ha comenzado en la India, es el de pueblos amigos de la infancia, en el cual un pueblo, en su forma local, acuerda asegurar que no exista violencia en contra de niños y niñas, procurar que asistan a la escuela, que exista una participación democrática de la infancia y juventud en los gobiernos locales, que no exista trabajo infantil en esos pueblos, etc.

Algo similar se ha creado en las llamadas ciudades de derechos humanos. Una ciudad de derechos humanos se compromete a cumplir con los acuerdos de derechos humanos que hemos suscrito a nivel internacional, ya sea la carta de derechos de la infancia o las normas de trabajo de la OIT, o de cómo manejamos las situaciones de las/os migrantes, del seguro social, etc. La ciudad de derechos humanos es una ciudad que, con todos sus sectores - el empresarial, el gobierno y la sociedad civil- se compromete a poner en práctica, no solo en el papel, los derechos humanos.

Lo más importante hoy es tratar de ir más allá de la zona de comodidad de nuestros movimientos sociales. El movimiento de mujeres debe ir más allá; consolidarse y luego iniciar debates sobre el libre comercio, la educación, la salud, y también sobre la seguridad. Hay muchas discusiones sobre la seguridad que son llevadas principalmente por la derecha, y si queremos que ésta se desarrolle de una manera democrática, debemos retomar el asunto y el espacio. Es necesario asegurarnos de que las mujeres estén en nuestros espacios políticos, tanto civiles, como de partidos políticos; aún es bastante difícil, y las que sí están ahí, no siempre reciben el apoyo que necesitan y no siempre se encuentran seguidas por los otros grupos diversos.

Todas nosotras, en nuestros propios movimientos, ya sea de desarrollo, o en el movimiento de mujeres, o en el movimiento de lesbianas y gays -en el que he estado involucrada por muchos años-, o en el movimiento de derechos humanos, derechos de la infancia, de las personas con discapacidades, en todos los movimientos, tendemos a mantenernos en nuestra propia ruta y olvidamos de incluir y de conectarnos con otros movimientos. Se nos hace difícil dejar la zona de comodidad de nuestra propia manera de pensar y actuar, y creo que éste es el gran reto.

Si decimos a las empresas: "Ustedes no son confiables", "no son transparentes", "No entendemos su democracia", "Creemos que no hay democracia", los sectores empresariales se dan la vuelta y nos dicen en el Foro Social Mundial a todos los movimientos: "¿Y qué hay sobre la confianza en ustedes? ¿Qué hay sobre la transparencia de ustedes?, ¿Qué hay sobre su democracia? Y en cierta medida se equivocan, porque creo que hay mucho más de eso aquí que allá, pero en cierta medida tienen razón, porque aún hay cantidades enormes de trabajo qué hacer sobre estos temas en nuestros movimientos. En particular, quisiera ir más allá de lo que he llamado la zona de comodidad de nuestro pensamiento, acciones y nuestro tipo particular de actividades.

Quisiera que nos unamos al gran ruido, que genera el movimiento que trata de romper el libre comercio para conectar consumidores y productores, que hablemos sobre un nivel justo de remuneración a los productores de café, de algodón, de todos los productos agrícolas y demás productos elaborados.

Asegurarnos de que al comprar algo, como consumidores, sepamos cuánto de ese precio realmente llega al granjero/a que lo produce. Unámonos al movimiento de comercio justo que crece día a día. Unámonos a la campaña de los Objetivos del Milenio: salud y educación.

Juntémonos a las dinámicas de movimiento, esto es, destruyamos el comercio de armas, en especial las armas pequeñas. La producción y comercio de armas pequeñas es, probablemente, en términos de violencia contra las mujeres, uno de los mayores artefactos de destrucción masiva hoy en día y que está siendo propagado, motivado y enviado y que está causando tanto sufrimiento y muerte en las calles, en las comunidades locales y en los hogares. Porque frente a un arma, ¿qué pueden hacer las mujeres que están siendo golpeadas y violadas?

Me gustaría que el Foro Social Mundial se convierta en un colchón de resortes, un trampolín para actividades, no solo para discursos. Para ello debemos involucrarnos en una planificación mucho más interactiva, que articulemos nuestras nuestras actividades con lo que está sucediendo afuera.

Finalmente quisiera enfatizar en, sea cual fuere su movimiento, lo que realmente significa la inclusión. Hoy en día, y permítanme hablar sobre un asunto personal, no debería haber leyes en contra de lesbianas y gays. Los acuerdos internacionales están ahí, cualquier país que fuese llevado ante una corte internacional por discriminación contra lesbianas y gays en sus leyes perdería su caso. Pero, ¿quién está trabajando en ello, con excepción de pequeñísimos grupos de lesbianas y
gays? ¿Dónde está el movimiento de mujeres cuando quieren asegurarse de que esto ocurra? ¿Dónde están los sindicatos? ¿Dónde está el tema de lesbianas y gays en el lugar de trabajo, en el sistema de educación? ¿Por qué todavía es muy difícil hablar de esto y organizar un tema en forma conjunta y no aislada?. Así como las lesbianas siempre han salido a luchar por los derechos de las mujeres a controlar su propio cuerpo, incluyendo el aborto, cómo me encantaría que el movimiento de mujeres se pronuncie firmemente a favor de la identidad sexual o la transexualidad en sus formas plenas. Es un ejemplo que uso porque es una lucha que conozco bien, pero lo mismo sucede con el mundo del desarrollo, que debe luchar e incluir asuntos de raza, asuntos de identidad sexual, asuntos de mujeres y género. En la planificación de desarrollo y presupuesto, el género no recibe la importancia que debería.

Sabemos lo que queremos, conocemos el problema que imponen los poderes monopólicos, entonces debemos pasar de la palabra a la acción, y eso implica tomar el liderazgo a nivel personal, comunitario, nacional y global, siendo mucho más generosas e incluyentes entre movimientos y actividades.

* Directora de Novib/OXFAM, Países Bajos, activista del movimiento de mujeres y lésbico.
**Síntesis de la ponencia presentada en el Panel "Alternativas diversas para cambios globales", IV Foro Social Mundial, enero 2004, Mumbai, India.

Tomado del Libro: Mujeres en resistencia experiencias, visiones y propuestas. Irene León Ed.

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