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sábado, 14 de mayo de 2011

MARÍA CANO


Kintto Lucas

Medellín, 1929*.

Llueve. El cielo ya no se despeja, llueve casi todo el día. Las gentes parecen no existir. Abandonan todos los pensamientos. Las tierras están vacías, la lluvia azota los rostros que se van marchando, mezclados entre el temor y la duda. Los que se obstinan en quedarse ocultan sus ojos dentro de los plátanos.

Llueve. Llueve sobre la sangre que anda en las miradas y los frutos. Sobre el poco reír y la mucha lágrima. Llueve desde ayer en la noche y desde antes. El agua no logra lavar el recuerdo que, todavía está húmedo, tiritando de frío y tristesías. Lo único que se mueve en el caminar del viento son la voces desgarradas por tanto fusil disparando. Gritan las voces, imploran, reclaman, están ahí. Las plantas de banano las ocultan entre sus hojas. Ojos.

Ella, desde un minúsculo cuarto lleno de rejas, solitario testigo de una mirada atormentada por las balas, piensa en las primeras huelgas que se dieron en los territorios de la United Fruit Company, que es como hablar de los dueños de muchas personas y presidentes en gran parte de la América que está abajo del río Bravo.

Mientras los números caían-caen en el norte, en Colombia caían-caen los trabajadores de las bananeras. En realidad, hace tiempo que venían-vienen cayendo o no viviendo como dicen algunos... Pero ella, "La Flor del Trabajo", como la nombran todos, se hizo parte del grito y habló de los derechos de las mujeres y de los que trabajan. Y para todas esas gentes frutas salidas de esta tierra, ella fue-es como una lucecita, a pesar del encierro y la lluvia o el poco sol que quedó. Queda.
Había nacido en Medellín el siglo pasado, se hizo periodista solo para escribir sobre la necesidad de que los gobernantes dieran más importancia a las personas que a las plantas de banano, a la vida que a las empresas norteamericanas, a los obreros que a los dueños de la moneda. Y en las reuniones improvisadas cercanas a las plantaciones, con una voz firme pero suave, supo marcar a fuego la no justicia, supo hablar de desterrar la lluvia, supo contar de un sol que todos debían conquistar y, supo estar al frente en el hacer. Hizo.

Ahora, María, al cabo de tantos días tras los muros, imagina un futuro, otro. No sabe de las peleas entre sus iguales, ni de sus últimos veinte años en silencio, sola, esperando que otros encuentren el sol. No sabe que un día de 1967, poco antes de que las gotas dejen de sonar en sus oídos, volverá a decirse: "algún día acabará el invierno". Llueve.

María Cano. Nació en Medellín (Colombia), en 1887. Fue conocida como "La Flor del Trabajo", por sus discursos en actos sobre la condición laboral, su compromiso con las causas de los trabajadores y sus artículos políticos en los periódicos "Cyrano" y "La Justicia". Se constituyó en la principal líder de la clase obrera colombiana en el primer tercio de este siglo, participando en las grandes movilizaciones de la época. Adquirió notoriedad al liderar las huelgas en la United Fruit Company. Después de la masacre de los trabajadores de la bananeras en 1929, fue perseguida y encarcelada. Los conflictos y las contradicciones internas del Partido Socialista Revolucionario, que ayudó a fundar, la llevaron a auto-marginarse en su casa de Medellín, donde murió en 1967, luego de veinte años de silencio.

*MUJERES DEL SIGLO XX

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