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domingo, 8 de mayo de 2011

Maternidad libre

Victoria Sendón de León

Todas esas apasionadas soflamas a favor de la vida de los niños no nacidos, de los hijos asesinados y hasta del alma de los inocentes, suelen lanzarlas, en muchos casos, gentes que no muestran compasión alguna por los torturados en Guantánamo, los desgraciados que se pudren en Abu Grahib, los miles de contaminados por el VIH sin posibilidad de medicamentos, los otros niños famélicos de África, los refugiados (millones), los ejércitos de mujeres prostituidas por proxenetas sin corazón ni humanidad…. Los males serían ingentes, pero no, la jerarquía católica tira a matar contra la libertad de las mujeres: es su principal “obsexión”, el fundamento intocable de su moral.

La última perla vaticana ha sido el boicot contra Amnistía Internacional, debido a que esta organización ha tomado partido por apoyar el aborto en casos de violación, de incesto o de riesgo de la vida de las madres. Qué cuestión tan palmaria ¿no? Pues no, no señora, una mujer violada tiene que parir el fruto de su vientre sí o sí (como si fuera una vaca); una mujer gestante tiene la obligación de morir antes de que muera el feto; una mujer debe ser castigada con penas de cárcel o lapidación si se atreve a abortar en cualquier circunstancia o bajo quién sabe qué riesgo… Seamos objetivos: es monstruoso. ¿En qué lugar de los evangelios se dice algo parecido? ¿Cuándo Jesús habló de algo tan primario y "natural" como el sexo? Pero hay algo que ya una inmensa minoría tenemos muy claro: esta llamada Iglesia Católica nada tiene que ver con el “movimiento de Jesús”, que fue el cristianismo primigenio, y sí con aquella “religión del Imperio” inventada por Constantino a partir de la conspiración de la “secta de los obispos”, con Osio de Córdoba como asesor áulico, y como amanuense, Eusebio de Casarea. Es todo un montaje de poder que perdura. Eso no quiere decir que no pertenezcan a esa iglesia gentes de buena voluntad, pero que todavía no se han dado cuenta del gran fiasco.

Propongo que jamás las mujeres feministas volvamos a hablar del aborto, que no es más que una de las opciones posibles de un concepto mucho más amplio: MATERNIDAD LIBRE. Es lo único que tenemos que reivindicar, en positivo. Nadie puede exigirnos que una mujer deje de ser libre en uno de los aspectos más decisivos e importantes de su vida: ser o no ser madre. Justo es ahí donde la Iglesia Católica (y el resto de ellas) nos niega la capacidad de elección. ¿No es tan importante y fundamental la maternidad? ¿No es indispensable el ejercicio de la libertad para actos tan cruciales? Sin embargo, jamás han clamado contra el violador ni contra el padre incestuoso.

Bien, ya imagino al purpurado de turno con voz campanil, argumentando que nuestra libertad acaba donde empieza la del otro, en este caso se supone la del feto. Pero el feto no ha elegido nada de eso, es un elemento pasivo que posiblemente, si pudiera elegir, no vendría a este “mundo cane” ni en broma. Si hablamos de derechos, ¿cómo primar el derecho de un feto sobre el derecho de una mujer en plenas facultades? “Ah, es que ese feto posee un alma inmortal”. Pues por eso, ¿qué necesidad tiene de un cuerpo concreto? Ya vendrá en otro si quiere. Y como dicen los budistas: es posible que en esa reencarnación eligiera ser un feto sin llegar a nacer. Todo son despropósitos.

Lo único cabal, sensato y “caritativo” es que ninguna mujer tenga que sacrificar su propia vida por la imposición de la voluntad violenta de otros ni de la primacía de existencia de un feto. Pero los purpurados, si pudieran, eliminarían a las mujeres de la faz de la tierra, y con ellas el origen del mal. Mientras tanto, a tenerlas bien sujetas a su destino animal, a su destino de hembras. ¡Que no puedan volar! ¡Que no puedan ser libres!

Cuando hablo de MATERNIDAD LIBRE no estoy abogando en favor de esas descerebradas que abortan a cada rato porque su chico no quiere ponerse el preservativo o porque simplemente saben que pueden hacerlo. Por eso, yo no reivindico el aborto, que lo puede llevar a cabo cualquier insustancial. Yo apuesto por la MATERNIDAD LIBRE, que nos exige una formación y categoría personales como requisito previo para ser mujeres libres. MATERNIDAD LIBRE para que esas pobres mujeres que no lo han sido para concebir una nueva vida puedan elegir si quieren ser madres o no. Simplemente.

Otra cuestión sería: ¿quién debería responder ante esta epidemia de descerebre que nos invade? ¿No creen los purpurados que la "Educación para la ciudadanía" podría contribuir en algo a una mayor responsabilidad en esas jóvenes ciudadanas, en esos chavales fogosos y primarios? Pues no, tampoco. También esa iniciativa hay que boicotearla: todo aquello que no sea cavernícola. Todo lo que signifique libertad. Más aún si se trata de libertad para las mujeres.

Tomado de: http://victoriasendon.blogspot.com/2007/06/maternidad-libre.html

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