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viernes, 17 de junio de 2011

Desarraigos, cuerpos fragmentados: las mujeres en tiempos de guerra

Dos actrices e investigadoras colombianas que realizan una residencia artística en Mendoza abordan, en esta obra, el tema de la violencia contra la mujer en contextos bélicos.

Ana Lis Señorena, mayo de 2011

Las actrices colombianas Jehymy Vasco Sánchez y Any Correa Orozco ganaron, en el 2010, 4.000 euros por su proyecto teatral y de investigación. Con ese subsidio, que les proporcionó Iberescena (ver aparte), es que hoy realizan una residencia artística en Mendoza, en el centro de investigación y experimentación Argonautas, dirigido por Fabián Castellani. Antes de su llegada a Mendoza, Jehymy y Any realizaron una extensa investigación sobre las experiencias sufridas por las mujeres indígenas, campesinas y afrocolombianas en contexto de guerra.

Trabajaron, además, con las comunidades de desplazamiento en Bogotá, vale decir, con la gente que migra a la ciudad para encontrar una solución frente a la imposibilidad de permanecer en zonas devastadas por los enfrentamientos entre la guerrilla y los paramilitares. Se basaron, aparte en testimonios directos, en documentos publicados en diarios, revistas, informes de Amnistía Internacional y otros organismos acerca de las torturas, violaciones y masacres.

Por ejemplo, las masacres de El Salado, en febrero del 2000 en Bolívar; la de Bahía Portete en Alta Guajira en el 2004, contra la etnia wayuu –cuando fuerzas paramilitares recorrieron la zona torturando, quemando, desmembrando y asesinando a sus víctimas, mientras saqueaban las casas, los establecimientos de servicios e, incluso, el cementerio–, en la que las víctimas fueron mayoritariamente mujeres, o la de Mapiripán, en julio de 1997.

Como resultado de esta indagación, redactaron un proyecto que fue seleccionado y subvencionado para concretarse en un guión coreográfico. Algo así como una partitura de movimientos y textos, que ellas han titulado Desarraigos, cuerpos fragmentados, y que consta de seis cuadros escénicos, en los que las actrices despliegan las vivencias, desde el punto de vista femenino, del horror y la destrucción, pero que, sin embargo, apuesta a un renacimiento, una reconstrucción sanadora, un exorcismo que permita --asumiendo el dolor pero apostando a la resiliencia-- seguir adelante.

Acerca de las artistas y el proceso creativo
Jehymy Vasco Sánchez nació en Bogotá y es licenciada en artes escénicas de la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia. Durante dos años realizó un laboratorio con Juan Monsalve, integrando el Teatro de la Memoria. Allí conoció a Any Correa Orozco, oriunda de Córdoba (corregimiento de Molina) –donde convivió con su familia en una comunidad indígena– quien, luego de conseguir su licenciatura en la misma universidad que Jehymy, se instaló en Bogotá. En diálogo con El Sol, las actrices comentaron las etapas del proceso de creación.

"Decidimos plantear las consecuencias y aberraciones de vivir en medio de un conflicto armado desde la perspectiva de las mujeres, porque son ellas quienes generalmente tienen que resurgir y seguir adelante. A los hombres los matan, a las mujeres las torturan o las violan y, después, deben convivir con eso y con la muerte de sus seres queridos", explica Any. "El peso de la guerra termina llevándolo la mujer, al hombre lo desaparecen", resume Jehymy.

En cuanto a la decisión de realizar el proyecto en Mendoza, Jehymy Vasco acota: "Argonautas fue una opción recomendada por nuestros colegas en Colombia, porque las técnicas que Fabián Castellani trabaja, el método de Grotowsky y Eugenio Barba, se acerca a la concepción teatral que a nosotros nos interesa". "Cuando llegamos a Mendoza, Fabián ya conocía los textos que habíamos recopilado. A partir de eso surgieron imágenes que generaron las improvisaciones, desde la dramaturgia del actor. Lo que hicimos fue improvisar, fijar y luego escribir, incorporando danza, canto y música", detalla Any Correa.

Desarraigos
La pieza se estructura en seis cuadros, cuyo enlace es que en todos se representa la energía femenina que testimonia, exorciza y reconstruye la dolorosa experiencia de la guerra, para encontrar un camino que permita seguir adelante. El primer fragmento se titula La Fiesta, en alusión a la llamada Fiesta de Sangre, denominación de la masacre de El Salado, en la que se organizó una "rifa" para seleccionar a las víctimas. Sobre la base de los reportes, dos mujeres desde el inframundo intentan rememorar el horror y el posterior retorno de los sobrevivientes al pueblo.

La segunda escena, Desarraigo, evoca en la piel de dos hermanas la realidad de la mujer forzosamente desplazada a la ciudad luego de la aniquilación de su espacio. Una tercera parte revive la leyenda indígena de los zenú acerca de "los encantos" (seres sobrenaturales que ahogan a la gente), como una analogía de los cuerpos de las víctimas arrojados a los ríos. En cuarto lugar, La Casa presenta la mirada de dos niñas que vuelven a su casa deshabitada y rememoran un pasado que la guerra aniquiló.

La Niña, cuadro inspirado en parte en la novela En el brazo del río de Marbel Sandoval Ordóñez, muestra a dos mujeres que intentan reconstruir los restos mutilados de una pequeña, en alusión a la búsqueda desesperada de familiares enterrados en fosas comunes. Por último, La Energía de la Mujer cierra la obra a través de la danza, la música liberadora y los rituales de vestirse, como una forma de reconstruirse esperanzadamente.

Proyecciones
Desarraigos, cuerpos fragmentados se crea y surge como una poesía al mundo femenino, que se convierte en cuerpo que habita la desesperación y la resignación, o en cuerpo deshabitado que se mueve en la ilusión de encontrar a los seres queridos que han desaparecido. En tal sentido, aunque la experiencia expresada por las artistas se sustenta en la situación colombiana, no deja de interpelar a todos los pueblos americanos donde las mujeres han sufrido vivencias similares.

En Argentina, son ejemplo claro de esta durísima realidad histórica las madres, abuelas, hijas y nietas de desaparecidos. Luego del estreno en Mendoza, Jehymy y Any planean retornar a su país, donde el objetivo es presentar el trabajo en comunidades y escuelas. "Es nuestro aporte desde lo poético a las personas que no han encontrado a sus familiares. Una forma de hacer justicia y también de dar voz a los que no están", concluye Any Correa. 

Iberescena
Es un fondo iberoamericano de ayuda, creado en noviembre del 2006, sobre la base de las decisiones adoptadas por la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno celebrada en Montevideo (Uruguay), relativas a la ejecución de un programa de fomento, intercambio e integración de la actividad de las artes escénicas iberoamericanas. A través de convocatorias, pretende promover en los estados miembros, por medio de ayudas financieras, la creación, la formación de profesionales, la distribución y promoción de obras, de autores y de espectáculos de danza y teatro. Los estados miembros son Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Costa Rica, Ecuador, España, México, Perú, República Dominicana y Uruguay. Para más información acerca de convocatorias y becas se puede consultar la página web.www.iberescena.org  

Tomado de: http://www.elsolonline.com/noticias/view/97145/desarraigos--cuerpos-fragmentados--las-mujeres-en-tiempos-de-guerra

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