Páginas vistas en total

sábado, 11 de junio de 2011

LA EDUCACIÓN DE LAS MUJERES EN LA HISTORIA DE COLOMBIA

Angélica Arias Preciado
aarias075@hotmail.com

Los oficios de alfarería y tejidos que realizaban las indígenas antes y durante la colonización española; así como el aporte en la modelación de la cerámica y tallados en madera, por parte de las negras traídas por esa época a América, constituyeron el antecedente cultural y legado de las costureras en el siglo XVIII.  Sin embargo con la llegada de la industria textil, esta tradición asociada al rol de las mujeres fue cambiando como actividad productora, pero siguió siendo componente pedagógico de su formación; aportando con ello de la educación informal a la formal a pesar de que éstos saberes han sido poco reconocidos por la historia. Reflejo de ello, es como desde la función domestica, las mujeres ha ayudado a mantener la institución familiar a través de la enseñanza de hábitos alimenticios, valores morales y tradiciones; no obstante este rol asociado como natural a su condición de mujer por un lado la elevó a la divinidad dentro del ámbito reproductivo; pero por el otro la relegó de su participación en la vida pública, negándole con esto posibilidades a la educación formal, mientras las consagraba al papel de madre y esposa.

En Colombia los diferentes proyectos políticas en la época republicana del siglo XVIII es una clara muestra de las resistencias a la educación femenina; la cual estaba apoyado en la idea Rousseniana que las mujeres no requerían los mismos conocimientos de los hombres, debilitando con ello los contenidos pedagógicos de la formación para mujeres e influyendo para que las primeras escuelas dirigida a niñas estuviesen encomendadas a mantenerlas sumidas en las funciones reproductivas y alejadas del saber y el conocimiento.

No obstante con el advenimiento de la Revolución Francesa desde sus principios de libertad, igualdad y fraternidad se promovieron grandes cambios; fue una época que desde la imprenta, extendió su pensamiento por medio de obras literarias dirigidas a artesanos e intelectuales en formación para su participación política y cultural que sacaron a flote sectores marginados y de causas humanitarias como la supresión de la pena de muerte, reformas carcelarias de no castigar y si corregir, defensa de la infancia y protección de la mujer “perdida” y el anciano.

Esta tendencia fue un duro golpe por parte del liberalismo radical a las sociedades conservadoras, al mostrar la incisión del estado y la iglesia, pues esta no representaba a los más desprotegidos. En medio de esta época en la que la libertad era un derecho, tal condición no fue equitativa con las mujeres, debido a que pese a que se consiguiera la posibilidad en 1853 del divorcio, ésta fue abolida tres años después ya que se abrieron las posibilidades del sufragio a parir de la constitución de 1853 a través de la legislatura provincial de Vélez, el cual también fue anulado por intermedio de la Corte  Suprema al argumentar que ninguna provincia estaba por encima de la Constitución Nacional al asignar derechos.

Al aparecer la autonomía, aun  limitada para las mujeres; tuvo que aplazarse debido a la asignación exclusiva de estas a la vida privada y a la formación estética, donde el componente religioso y moral era sostén de la educación y reflejo de la deuda del Estado a la iglesia. De ahí que los primeros responsables de la educación fueron los conventos y las monjas como fue las Hermanas de  la Presentación que entre 1873 y 1990, que abrieron colegios en 33 poblaciones nacionales; reflejando con ello la tradición conservadora que duró hasta 1930 debido a los gobiernos radicales; aislando al país de los aires de cambio y reivindicación de las mujeres en Europa y Norteamérica, quienes alcanzaban a través de sus luchas algunas reivindicaciones frente a la educación, el conocimiento y aunque a grandes costos, su inclusión en los debates políticos.

Esta larga espera para las mujeres, comienza a mermar en la década de los 20’s del siglo anterior, cuando una nueva dinámica toca al país a raíz del desarrollo de la industria y el comercio; que facilitan la entrada de éstas a estudios comerciales y se oficializa la profesión de maestras, generándose opiniones a favor de una mejor educación como garantía al pudor público y en contra que las veían como “insulsas bachilleres” que se acercaban con ello a la perdición. En ambas opiniones prevalecía una visión perversa de la mujer que intentara salir de las cuatro paredes del hogar. A pesar de esto, algunas mujeres como María Rojas Tejada, Soledad Acosta de Samper entre otras denunciaron la baja calidad de la educación aún diferenciada para las mujeres y los grandes prejuicios que debían enfrentar; y sobretodo se comenzó en el país una cruzada a través de congresos y encuentros de activistas del feminismo internacional y precursores locales como Ofelia Uribe de Acosta; por la defensa del derecho a la educación especialmente a la educación superior, así como el derecho al voto; que despertó las aún vigentes mentalidades conservadoras; viciadas por el miedo al cambio, argumentándoles como “violencia a las costumbres y elementos de corrupción” y sobretodo tratando de mantenerla en el ámbito de la belleza como único tronco capaz de trasegar, mientras la muestra incompatible con la democracia.

Es así como a pesar de los anclajes mentales en contra de los derechos de las mujeres, en el gobierno de Olaya Herrera en 1932 y siguiente se decreta sobre la igualdad en la educación secundaria, con la que se abre la puerta a la educación superior. Sin embargo las costumbres estaban por encima de las leyes, y la iglesia, representante máximo de las tradiciones, se opuso a la educación mixta y a la igualdad niveladora de los sexos al asociarla al pecado y a la promiscuidad. Desde los claustros universitarios también se pronunciaron voces de apoyo al respecto. Jorge Eliecer Gaitán desde la Universidad Libre de Antioquia y en la Universidad Nacional se le dio la bienvenida al ingreso de las mujeres por primera vez en 1937 en esta última; siendo la primera egresada de medicina en la Universidad de Cartagena.

Las estadísticas sin embargo de la inserción a la educación superior demuestran una desproporción de egresos de 98% en los hombres y 2% para las mujeres para 1938, que con el pasar de los años aunque disminuyó mantuvo las desigualdades del 75% de egresos de los hombres, frente al 25% de las mujeres en 1965. Pese al mayor impulso que se dio con el frente nacional; esa condición mantuvo hasta la década de los 80’s los mayores niveles de igualdad educativa a nivel mundial.

Por último los cambios que hoy a principios de siglo XXI se han alcanzado con respecto al acceso de las mujeres a la educación, no obedece a la voluntad de leyes y políticas que las incentiven, sino a los cambios socioeconómicos a nivel mundial; aunque con esto todavía no se cierren las brechas que alejan de esas oportunidades a las mujeres de estratos bajos, sectores rurales y regiones periféricas donde se concentran las mayores tasas de analfabetismo femenino con respecto a los hombres.

Si bien para fines del siglo XX los ingresos universitarios se habían equiparado, todavía se observa una marcada segmentación de las carreras según el sexo, así como una inferioridad en la participación femenina en postgrados, sin mencionar la marginalidad que hay para el empleo hacia las mujeres.

Desde la constitución de 1991 en Colombia se busca saldar una deuda con las mujeres en la historia; superando los rezagos misóginos hacia la práctica de una coeducación desde la perspectiva de género en la educación, desde donde se promueva la democracia en su máxime. De ahí es necesario, como se ha propuesto desde el feminismo, eliminar no solo la discriminación contra la mujer; sino toda forma de exclusión por razones de etnia, condición social.

Largo lento y lleno de prejuicios fue el avance hacia una educación más equitativa e incluyente para las mujeres, aunque todavía se mantienen fantasmas del pasado. Desconocer su importancia es negar lo alcanzado históricamente en el mundo por el feminismo, en un país descoordinado con otros contextos, lo cual relega sus esfuerzos por construir una verdadera democracia.

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...