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martes, 26 de julio de 2011

Feminismo y anarquismo

 
Charla dada por Kathleen O'Kelly (de Irlanda) a la WSM (Workers Solidarity Movement)

"La postura conservadora sobre la mujer pretende que la división sexual del trabajo es "natural" y que el rol que asume la mujer como esposa, madre y ama de casa es algo biológicamente dado. Ellos creen, siguiendo a Freud, que la "Anatomía es el destino".

Yo voy a revisar el pensamiento que han desarrollado las diferentes tradiciones políticas para criticar esta visión del rol de la mujer en la sociedad. En sentido amplio hay cuatro teorías: El Feminismo Liberal, el Marxismo Tradicional, el Feminismo Radical y el Feminismo Socialista. Los voy a presentar en el orden histórico en que aparecieron, aunque estén aún presentes en la política de hoy en día.

El feminismo liberal

Esta tradición proviene de la filosofía liberal para la cual todos deberíamos tener iguales oportunidades.

Las feministas liberales argumentan que es necesario cambiar las leyes que impiden a las mujeres el acceso igualitario a la educación, al trabajo y el parlamento. Pero esto es en vistas a la competencia al interior del sistema; con la creencia que si se derogan estas leyes anticuadas, las mujeres llegaran a ser iguales a los hombres.

Las campañas sufragistas por el voto son un ejemplo del feminismo liberal en acción. Las campañas a favor de la mayor participación de las mujeres en el parlamento, más mujeres jueces y más mujeres jefas, se inscriben en esta tradición.

El marxismo tradicional

La siguiente teoría que criticó la posición de la mujer en la sociedad fue el Marxismo; critica a los liberales por no reconocer la opresión económica de la mujer.

Argumenta que intentar la igualdad en un sistema de clases es imposible; para ellos la opresión de las mujeres es un síntoma de una forma de opresión mucho más básica: el sistema capitalista de organización social.

A partir de allí, la liberación de la mujer sólo podría ser alcanzada en una sociedad sin clases ya que en una economía capitalista la discriminación no puede ser absolutamente eliminada; tanto el contingente de potenciales trabajadores desempleados como los bajos salarios son necesarios para las grandes ganancias del capitalista.

Argumentan que las mujeres deben formar parte de la clase trabajadora para, en conjunto con los hombres, derribar la dominación de clases.

El problema con el Marxismo tradicional fue que no se refirió a la opresión de la mujer en la vida privada, por ejemplo el trabajo doméstico, la crianza de los hijos y la violencia doméstica.

En los países en los que la política Marxista se puso en práctica, como Rusia y Cuba, el rol de las mujeres en el campo laboral cambió pero no lo hizo el rol dentro del hogar. Esto significó para la mayoría de las mujeres el tener una doble carga: una en el trabajo y la otra en el hogar.

Feminismo radical

El feminismo radical se desarrollo a finales de los 60 y principios de los 70 como una reacción a la falta de análisis de género dentro de la tradición Marxista. Aunque también se desarrollo a partir de que los logros de las feministas liberales en las áreas de las leyes, el voto y el empleo, no significaban un cambio en la opresión de las mujeres.

Las feministas radicales argumentan que es la institución social del género, y no el sistema económico, el origen de la opresión de las mujeres. En otras palabras la causa es el patriarcado, no el capitalismo.

Plantean que hay que mirar todas las relaciones que determinan la subordinación de las mujeres, antes que centrarnos en el aspecto de las mujeres como trabajadoras. Las feministas radicales fueron las que inventaron la frase: "lo personal es política", y fueron las primeras en centrar la atención en la opresión al interior del hogar.

Ellas creen que todos los hombres se benefician con la opresión de las mujeres y no creen que pueda ser abolida en una sociedad de clases.

La heterosexualidad es vista como una construcción sexual y una forma de dominación necesaria para mantener el patriarcado.

Defienden el lesbianismo como el único camino para desarrollar plenamente la sexualidad femenina sin que medien relaciones de poder.

Políticamente esto conduce a una posición separatista, que se traduce en que las mujeres deben luchar juntas y separadas de los hombres, en contra del los hombres para terminar con la opresión. Esta filosofía es representada por escritoras como Andrea Dworkin y Catherine McKinnon y en campañas como las de la Comunidad de Greenham.

Como podrán imaginar esta filosofía ha provocado fuertes reacciones de distintos sectores pero yo quisiera enfocarme en el problema que esta teoría tiene para los Anarquistas.

En primer lugar, no hay análisis de clase; frente a lo cual las feministas radicales argumentan que todas las mujeres comparten la misma opresión. Aunque las leyes de mujeres como Margaret Thatcher o Benazit Bhutto opriman a las mujeres, las feministas radicales platean que es porque ellas han entrado en el "sistema de valores masculinos" y han olvidado a sus hermanas. Agregarían que Margaret Thatcher tiene más en común con las mujeres oprimidas que con la clase dominante masculina, ¡lo único, es que no se ha dado cuenta!

En segundo lugar, su teoría no contempla la movilidad que permita explicar el cambio social. Mientras el materialismo histórico de las socialistas explica el cambio social, las feministas no tiene una teoría correspondiente.

En tercer y último término esta teoría nos remite a una visión conservadora con la noción de determinismo biológico, ellas plantean que hay diferencias esenciales entre los sexos. Los hombres son vistos como "naturalmente" opresivos y las mujeres son vistas como "naturalmente" mejores que los hombres. Esto no es muy alentador para el desarrollo humano en general.

El feminismo socialista

El feminismo socialista ha intentado mediar con estos problemas uniendo las mejores partes del feminismo radical con un análisis de clase sobre la opresión de las mujeres.

Esta teoría plantea que tanto la sociedad de clases como la institución del género deben ser eliminadas para que las mujeres determinen libremente las condiciones de sus propias vidas.

La opresión es el resultado de la interacción entre el patriarcado y el capitalismo.

Rechazan la dicotomía entre el hogar y el trabajo y enfatizan el papel que juegan las labores domésticas en el mantenimiento de la explotación de una sociedad de clases. Las feministas socialistas trabajan en sindicatos o en partidos de izquierda.

¿Funciona esta unión entre el Marxismo y el feminismo?

El problema es que el capitalismo nos remite a un sistema económico y el patriarcado nos remite a un sistema cultural. Las socialistas creen que el sistema cultural y sus manifestaciones como el sexismo y el racismo son producto del sistema económico capitalista. Yo pienso que es difícil argumentar que el capitalismo y el patriarcado funcionan en un mismo nivel.

Conclusión

Es importante entender estas teorías feministas por numerosas razones.

En primer lugar nos ayudan a entender las tácticas adoptadas por distintos grupos en torno a los temas de la mujer; por ejemplo, durante el Plebiscito sobre el Aborto, había grupos con distintas posiciones.

La campaña de anulación de la octava enmienda, enfatizada por los medios de comunicación y el lobby político, procedía de una perspectiva liberal. Aquellas que pretendían modificaciones en el tratado eran de tendencia Marxista, tradicional. La Coalición de las Mujeres, como organización aparte de los hombres, tenía una perspectiva radical. La DAIC era la que estaba más cerca de una posición Feminista- socialista.

En segundo lugar, el entender estar teorías nos ayuda a reconocer los distintos argumentos que esgrimen las feministas; del mismo modo que es necesario entender el concepto de socialismo cuando se debate con otros socialistas, el entender las diferencias dentro del feminismo nos ayuda a plantear un debate adecuado y determinar las verdaderas diferencias en nuestros planteamientos políticos.

En tercer lugar, el entender las teorías feministas nos ayuda en la creación de nuestra propia política en el área de la opresión de la mujer. El análisis de las feministas radicales sobre el trabajo domestico de la mujer ha sido una contribución importante a todo el debate sobre la igualdad entre los sexos. El postulado anarquista sobre la libertad personal nos ayuda a incorporar este tema, muchas veces descuidado, en nuestros planteamientos políticos. Como anarquistas estamos en contra de la opresión sobre la mujer en el hogar, en el trabajo y en el Estado.

Tomado de:
http://www.nodo50.org/mujerescreativas/Anarquismo%20y%20feminismo.htm

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