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viernes, 29 de julio de 2011

Una paz sin mujeres no es posible

Por: Cecilia Barraza
Directora Corporación Humanas

Ya han transcurrido los primeros 10 años del siglo XXI y pese a los avances en materia de estándares de derechos humanos, aún en diversas zonas del mundo hay demasiada distancia entre el reconocimiento y el ejercicio de derechos tanto para hombres como para mujeres, aunque sin duda, para estas últimas, sigue resultando más difícil ejercerlos.

En Colombia, estos primeros años de la década han continuado siendo años de guerra. Más allá de los efectos de la seguridad democrática, de los éxitos militares y de la propia negación del gobierno del ex presidente Uribe de la existencia de un conflicto, este lo han seguido viviendo vastos sectores de la población.

El desplazamiento no es una problemática que haya terminado y la situación en que se encuentra la población desplazada sigue sin resolverse por la ausencia de una política integral y diferenciada. La guerrilla pese a su repliegue sigue actuando en algunos sectores del país. El balance de la aplicación de la ley de Justicia y Paz muestra que muy poca verdad es la que se ha conocido, que sólo se ha aplicado en dos casos y que la reparación sigue siendo letra muerta. Las “nuevas bandas criminales” formadas por exparamilitares actúan en diversas zonas y han puesto en riesgo la seguridad de algunas de las principales ciudades del país como son el caso de Cali y Medellín. La situación se vuelve más compleja cuando el narcotráfico permea a los grupos ilegales en tal grado que rivales se vuelven aliados cuando se trata de alcanzar las mayores ganancias de tráfico de drogas y de armamentos.

En ese contexto ha asumido el nuevo presidente Santos, con el lema prosperidad democrática, sin duda dicho lema resume gran parte de las aspiraciones de colombianos y colombianas. Las cifras de desempleo y subempleo, la seguridad, la corrupción, el acceso digno a la salud y a la seguridad social, son algunos de los más graves problemas que enfrenta el país. Los problemas están sobre identificados, las estrategias para enfrentarlos dependerán de la política social y económica que el nuevo gobierno decida.

Lo que está claro es que si Colombia no desarrolla una política social sostenida de superación de la pobreza y de la desigualdad no será posible alcanzar la paz. No es un asunto demagógico de plantear la “justicia social” como un medio para la paz, sino un reconocimiento de que en el mundo de hoy puede no haber guerra, entendida como enfrentamientos entre grupos armados, pero tampoco puede haber paz con niveles de pobreza y exclusión social que generan problemáticas tan complejas como las que hoy enfrentamos y que impiden reforzar la democracia.

En este marco socio político nace esta web pazconmujeres.org, como un espacio para mostrar, para difundir, para reconocer los diversos esfuerzos que hacen las mujeres por construir la paz en medio de la guerra, especialmente las mujeres organizadas y que integran el movimiento social de mujeres. Entendemos la construcción de paz, como un escenario diverso y dinámico, como una respuesta que ocurre a nivel municipal, departamental y nacional, y en el que confluyen las mujeres para reconstruir el tejido social, para apoyar a las víctimas, para fortalecer los procesos locales de paz y democracia, para superar la pobreza, para emprender procesos de verdad, justicia y reparación, para oponerse a la guerra y la militarización de nuestras vidas, para pensar que hay una Colombia nueva y apostarle a construirla.


Tomado de:

http://pazconmujeres.org/pagina.php?p_a=2&de_bus=s&id=b4f4db1867fb8a907305ba54b385f0bb&az=prd#pl2

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