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martes, 9 de agosto de 2011

Derechos de los pueblos indígenas, violencia contra las mujeres, pueblos indígenas, Estados Unidos

En julio de 2010, Estados Unidos aprobó la Ley de Orden Público en las Comunidades Tribales, que ofrece a las mujeres indígenas que sobreviven a la violación una mayor oportunidad de obtener justicia. La Ley es una respuesta a los motivos de preocupación expuestos por grupos indígenas y por el informe de 2007 de Amnistía Internacional Laberinto de injusticia, que sacó a la luz los niveles endémicos de violencia sexual y la impunidad generalizada por estos delitos.

Según cifras del gobierno de Estados Unidos, las mujeres indígenas tienen una probabilidad 2,5 veces superior de ser violadas o agredidas sexualmente que la población femenina estadounidense en general. Más de una de cada tres mujeres indígenas será violada a lo largo de su vida.

El 86 por ciento de los violadores son hombres no indígenas. El gobierno estadounidense ha interferido en la capacidad de los sistemas de justicia tribales para responder a los delitos de violencia sexual. Ha dotado estos sistemas de fondos insuficientes, les ha impedido juzgar a sospechosos no indígenas y ha limitado a un año las penas de prisión que los tribunales tribales pueden imponer por cualquier delito, incluida la violación.

Según el informe Laberinto de injusticia, el sistema de justicia en sí adolece de graves defectos. Las mujeres indígenas de Estados Unidos se enfrentan a un laberinto jurisdiccional cuando hay tres sistemas de justicia –el tribal, el estatal y el federal– potencialmente implicados en la respuesta a la violencia sexual. El resultado es, demasiado a menudo, la confusión, el retraso y la negación de la justicia a las sobrevivientes.

Hasta ahora. “La legislación ofrece un punto de partida para empoderar a los gobiernos tribales para que emprendan una acción más directa en los casos de delitos violentos”, ha manifestado Sarah Deer, catedrática adjunta de la Facultad de Derecho William Mitchell y asesora para el informe Laberinto de injusticia. “Cuando las víctimas saben que sus agresores rendirán cuentas de sus actos, es más probable que denuncien los delitos. La clave es el empoderamiento del personal tribal encargado de hacer cumplir la ley para que proteja a sus comunidades.”

Una parte importante de toda investigación de violencia sexual es la recopilación de pruebas forenses y periciales. Sin embargo, hay pocas enfermeras que puedan examinar a las víctimas de violación en los centros del Servicio de Salud Indígena para recoger estas pruebas fundamentales. Sin esas pruebas, el procesamiento no prospera. “En la actualidad, el Servicio de Salud Indígena no cuenta con protocolos estandarizados para la agresión sexual, lo que significa que en los casos de víctimas de delitos de violencia sexual pueden no recogerse pruebas fundamentales para procesar a los agresores”, ha manifestado Charon Asetoyer, presidenta del Consejo Asesor de Asuntos Indígenas de Amnistía Internacional Estados Unidos. “La Ley de Orden Público en las Comunidades Tribales remediará esto y subrayará la importancia de contar con personal médico que recoja pruebas forenses y periciales para presentarlas ante un tribunal. Es un paso clave para garantizar el reconocimiento de los derechos humanos de las mujeres indígenas.”

Esta legislación histórica ha requerido años de campaña por parte de grupos de defensa de los derechos indígenas. Amnistía Internacional desempeñó un papel reciente pero posiblemente fundamental en esta campaña. En una entrevista con Ms. Magazine Blog, Sarah Deer explicó: “Nuestra conexión con Amnistía Internacional fue realmente crucial para llegar a donde estamos. No ha sido fácil, porque son una organización no indígena, pero confío plenamente en ellos. Crearon una atmósfera para que nos presentáramos como mujeres indígenas y nos la entregaron de una manera muy respetuosa.”

La Ley ha dado esperanzas a las mujeres indígenas de Estados Unidos, y debería dar lugar a una reducción de los índices de la violencia sexual contra ellas. “Aún quedan 10 o 12 pasos por andar, por supuesto”, ha manifestado Sarah Deer, “pero ahora sentimos que podemos cambiar el mundo”.

August 4th, 2011

Tomado de: http://www.amnistia.org.pe/2011/08/04/derechos-de-los-pueblos-indigenas-violencia-contra-las-mujeres-pueblos-indigenas-estados-unidos/

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