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lunes, 31 de octubre de 2011

Cuando la víctima es una mujer

La edición 2011 de Carga Global de la Violencia Armada llama la atención sobre el ‘femicidio’, es decir, el asesinato intencional de una mujer. Las tendencias en materia de femicidios son particularmente difíciles de supervisar e interpretar debido a la escasez de datos. No obstante, el femicidio es un componente importante de la violencia armada, e incluye la violencia doméstica, es decir, la violencia perpetrada por cónyuges, y la violencia perpetrada por desconocidos. Este capítulo presenta una desagregación de la demografía de la violencia armada, y las formas en las que mujeres de distintas edades pueden convertirse en víctimas. En términos específicos, el presente capítulo concluye que:

1. En los 111 países y territorios estudiados, un promedio anual de 44.000 mujeres fueron víctimas de homicidios entre 2004 y 2009.

2. Aproximadamente 66.000 mujeres son asesinadas en forma violenta en el mundo cada año, lo que representa cerca de 17% de todos los homicidios intencionales.

3. Los femicidios generalmente ocurren en la esfera doméstica: en poco menos de la mitad de los casos, el perpetrador es la pareja actual o una ex pareja.

4. Los países que registran altas tasas de homicidios de hombres a menudo registran también altas tasas de femicidios.

5. Los altos niveles de femicidios a menudo van acompañados de un alto nivel de tolerancia de la violencia contra las mujeres, y en algunos casos son incluso el resultado de dicha tolerancia.

6. En países en los que la violencia se ha generalizado, la tasa de victimización de las mujeres supera ampliamente los niveles promedio de riesgo de violencia doméstica.

7. En algunos países con tasas de homicidios bajas, el porcentaje de víctimas mujeres es similar al de las víctimas hombres.

8. A menudo, los países y las regiones con tasas comparativamente altas de homicidios también registran tasas más altas de femicidios. En países con altos niveles de violencia interpersonal no sólo un gran número de hombres jóvenes son víctimas de asesinatos, sino también una cantidad considerable de mujeres y niñas.

Asimismo, un análisis comparativo más detallado del porcentaje de víctimas masculinas y femeninas permite identificar variaciones considerables: el análisis de los datos provenientes de 83 países demuestra que en países con tasas de homicidios relativamente bajas, como en Austria, Japón, Noruega o Suiza, el porcentaje de mujeres víctimas de homicidios, en comparación con el porcentaje de hombres víctimas, es mayor que en contextos más violentos.

En países en los que los homicidios son poco frecuentes, la proporción de víctimas mujeres y víctimas hombres se acerca al 1 a 1. En el extremo opuesto, los países con altas tasas de homicidios registran tasas de femicidios que representan sólo una mínima parte de los homicidios en los que los hombres son las víctimas, como en el caso de Brasil, Colombia, Puerto Rico, y Venezuela, en los que las probabilidades de que un hombre sea asesinado son más de 10 veces superiores a las de las mujeres. El uso de armas de fuego es menos frecuente en los femicidios que en los homicidios. Sin embargo, como en el caso de los homicidios en general, pareciera existir un vínculo entre las tasas de femicidios y el porcentaje de femicidios perpetrados con armas de fuego: las bajas tasas de femicidios van a menudo acompañadas de menores porcentajes de uso de armas de fuego.

En aras de lograr un mejor entendimiento de los factores determinantes de los femicidios, resulta esencial desagregar la información relacionada con los actores, las causas y las circunstancias de éstos. Las características específicas de los perpetradores son uno de los pilares de este sistema de clasificación. En la mayoría de los casos, los asesinos son de sexo masculino, y tomando en cuenta que los femicidios son generalmente perpetrados por familiares o personas cercanas a las víctimas, el perpetrador es a menudo susceptible de ser encontrado. Si bien las mujeres son también vulnerables al tipo de violencia perpetrada por desconocidos, en la mayoría de los casos el peligro reside en sus propios hogares.

El presente capítulo resalta que si bien existe una cantidad creciente de datos disponibles para identificar la escala y distribución de los femicidios y la violencia contra las mujeres, existen también brechas importantes en la información, especialmente en lugares como África y Asia. No obstante, el diseño de estrategias efectivas de prevención y reducción de la violencia depende justamente de la disponibilidad de información fiable y válida sobre la violencia en función del género, edad, relación con el perpetrador y el instrumento utilizado.

Tomado de: http://www.genevadeclaration.org/fileadmin/docs/GBAV2/GBAV2011-Ch4-Summary-SPA.pdf

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