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martes, 29 de noviembre de 2011

No en mi nombre

Por: Lydia Cacho

A partir de enero del 2012, según órdenes de la papisa del episcopado y la presidenta, todos los hombres deberán llevar el rostro cubierto. No podrán reunirse en lugares públicos con otros hombres, excepto para hacer las compras del hogar, aprender a cocinar o tomar cursos de buena crianza y paternidad.

La eyaculación irresponsable será penada hasta con cuatro años de prisión o podrán morir por lapidación si las mujeres de su comunidad consideran que ha faltado a las reglas morales establecidas por el matriarcado.

Siguiendo el ejemplo de dichas regulaciones, México adoptará nuevas medidas para el próximo milenio a fin de regular el comportamiento sexual y social de los varones de todos los grupos socioeconómicos.

Se celebrará el castigo comunitario y exhibirá en medios de comunicación a todo hombre que, habiendo sido padre, pretenda desarrollar una carrera profesional que anteponga su éxito profesional a la santidad de la paternidad. Ningún hombre que se precie de ser digno de su género deberá exhibirse en lugares públicos bebiendo o exhibiendo su cuerpo de maneras lascivas frente a mujeres.

A fin de evitar las violaciones a hombres jóvenes, se creará un grupo social para dar placer sexual a mujeres que no deseen establecer relaciones de intimidad; que busquen ejercer poder, someter, maltratar o violar al hombre de su elección. Para ello se establecerán zonas rojas. Los hombres serán sometidos por el Estado a pruebas de sangre y genitales, podrán ser arrestados sin motivo, siempre protegiendo la identidad de su clienta. La violación a los prostitutos no será considerada un delito, dado que su estatus social es moralmente inferior.

Si un varón recurre a las instancias jurídicas para solicitar ayuda al considerar que vive maltrato, humillación, violencia sexual o física, violencia patrimonial y económica, se dudará en todo momento de su testimonio, ya que el sentimentalismo propio de su género, así como su inferioridad intelectual, argumentada históricamente por grandes filósofas y juristas, puede llevarle a malinterpretar el derecho natural que su esposa tiene sobre su cuerpo y su reproducción, ya que es bien sabido que los ciclos hormonales de los hombres les incitan a cometer ciertos actos irracionales que merecen reprimendas normales en el contexto doméstico.

Se sabe que el 13 por ciento de hombres que pertenecen a las fuerzas militares como cuota de género, muestran cambios de carácter irracionales.

En ese contexto se entiende que si un varón trabajando entre cientos de mujeres resulta víctima de violencia sexual, incluido el acoso, no será responsabilidad de las mujeres, sino de aquel que con su conducta impropia les provocara.

Si a usted le parece excesiva o absurda la violencia de género descrita en estas líneas, piénselo dos veces. Esto ha sucedido y sucede hoy en día a millones de mujeres, sometidas a absurdas regulaciones morales, sociales y jurídicas que aún se sostienen y avalan culturalmente. Hace 20 años comenzó la tarea mundial para erradicar la desigualdad que avala la violencia de género; sólo 125 países tienen leyes al respecto y no todos las cumplen. Hoy hay más feminicidios que hace 20 años. Las mujeres salen de relaciones violentas y los agresores las matan por traicionarlos, a ellos y a los principios culturales que estipulan normas de restricción y control de las mujeres, sus cuerpos y sus libertades.

En los 70 los tradicionalistas denominaron al movimiento por la igualdad “guerra de los sexos”, alimentando el antagonismo, diferencias y lucha por el poder entre hombres y mujeres. Fue grave el daño causado por esa estrategia que buscaba crear nuevas reglas de convivencia con los mismos derechos, las mismas responsabilidades y libertades. Al principio se resaltaron las diferencias para erradicarlas y construir la igualdad, pero se creó un doble discurso que justifica la desigualdad, que culpa a las mujeres de ser las únicas que educan y transfieren la violencia, invisibilizando a quienes la ejercen y fortalecen con el ejemplo.

Es momento de salir del discurso entre víctimas y victimarios; aquí no hay guerra. Es urgente trazar la ruta para un nuevo discurso amoroso, para un nuevo ejercicio del poder no sexista; hasta el día en que quien justifique la discriminación sea discriminado y no celebrado o imitado. Hasta que, como dice Nuria Varela, la mayoría de los hombres digan: No en mi nombre.

www.lydiacacho.net
@lydiacachosi

Tomado de: http://www.vanguardia.com.mx/noenminombre-1158966-columna.html

Licencia del artículo: Copyrigth - Titular de la Licencia de artículo: Vanguardia

Totó La Momposina, Guerrera y cantadora de historias de mar, sabana y río


Por: Gloria Triana

Con la piel color majagua como los bogas de la piragua del Maestro José Barros, la cabellera de Juana Peinate, la mujer que tenía un gallo que ponía huevos de oro y curaba los niños del mal de ojo; la sonrisa y la potencia de la voz de Miguelina Epalsa, la cantadora de tambora de Altos del Rosario, donde los muchachos lloraban cuando Alejo Durán abandonaba el pueblo; la fortaleza de Libia Vides, su madre, que con el canto y la danza borró las tristezas de su peregrinaje, y la ternura, la sensibilidad y tenacidad de Daniel Bazanta, su padre, que tocaba tambor con la misma pasión y rigor con que elaboraba sus zapatos, Sonia Bazanta, Totó la Momposina, con los bailes cantados de los pueblos ribereños del Magdalena, las cumbias, los bullerengues y los porros, y con su voz ha llenado los escenarios de muchos países de Europa, Asia y América.

Totó vive en Bath, una ciudad cerca de Londres desde donde planea sus giras por el mundo.

La infancia en Talaigua

Bonita tu casa de palma
Bonita su varazón
Bonita la que está adentro
Prenda de mi corazón
(Versos de los bailes cantados)

Totó, ¿cuando estás en el camerino en Londres antes de salir a cantar en el Barbican Center, por ejemplo, no piensas a veces en tu infancia en Talaigua?

Cuando se está en cualquier lugar del mundo siempre pensamos que vamos a mostrar en el escenario todo lo que aprendimos desde niños, y comenzamos a trasmitir ese sentimiento y esa felicidad.

Mis primeros recuerdos de niña en Talaigua donde yo nací se asocian con una casa de techo de palma, una cama de horqueta y un toldillo amarillo, nosotros todos adentro y mi mamá echándonos fresco para protegernos no sé de qué, esa es la visión que conservo entre brumas. Tengo también el recuerdo de mi tío Edulfo, que tú conociste, y el sonido lejano de los tambores cuando los mayores se reunían en el atrio de la iglesia y cantaban y bailaban los chandés para la pascua. Tengo la visión del barco David Arango que recorría el Río Magdalena todo pintado de blanco, con las puertas y ventanas azules, y nosotros embarcándonos, pero lo que no tengo bien claro es si fue en Talaigua o en Barrancabermeja desde donde nosotros dejamos nuestra tierra para nunca volver a vivir en ella.

El comienzo de la peregrinación

¿Por qué salió la familia Bazanta de su pueblo?

Mi mamá dice que salimos de Talaigua por la violencia. Nosotros éramos liberales y había empezado ya la persecución. Eso ocurrió antes de la muerte de Gaitán. La primera etapa vivimos en Barranca. Allí mi padre instaló su taller de zapatería y mi mamá les vendía la comida a los obreros. De Barranca nos fuimos para Villavicencio pues la Troco había encontrado petróleo, y mi papá decidió instalar su taller allí para hacer los zapatos de los obreros de la petrolera.

Pero también allí empezaron a perseguirlo. Recuerdo que una vez tuvimos que escondernos en una finca en Apiay en un granero en medio de un pocotón de bultos de arroz. Un día llegaron al almacén de zapatos unos hombres vestidos de caqui, destrozaron las vitrinas, cogieron a culatazos a mi papá y se lo llevaron. Tengo además la imagen del toque de queda en Villavicencio que era a las 6 de la tarde y después de esta hora empezaban a disparar. Nosotros no nos acostábamos en la cama sino en el suelo, y cuando salíamos para el colegio caminábamos encima de los muertos que yacían debajo de los palos de mango de la plaza.

Cuando mataron a Gaitán, a mi papá se lo llevaron para la cárcel porque lo confundieron con alguien parecido a él y que estaba metido en la guerra entre liberales y conservadores. Mi padre era el ser más pacífico del mundo. Fue entonces cuando el doctor Pachón Padilla que era nuestro pediatra nos ayudó a venir a Bogotá y nos consiguió un apartamento de dos piezas en el barrio de las Cruces.

El rechazo al sonido del tambor y al color de la piel ¿Qué pasó con la música en esta peregrinación de Talaigua a Barranca, de Barranca a Villavicencio, de Villavicencio a Bogotá?

Mi mamá, mis hermanos y yo llegamos primero a Bogotá, y mi padre se reunió con nosotros después, cuando salió de la cárcel. Yo no entendía en esa época por qué era un delito ser liberal, por qué mi padre debía tener un taller clandestino de zapatería, que era lo único que sabía hacer además de tocar el tambor. En Bogotá empezamos a sentir la necesidad de la música pero cuando de pronto cogíamos un tambor los vecinos gritaban: ¡que se callen esos negritos¡ ¡callen a esos negritos! ¡cállense, negritos!. Y cuando salíamos a la calle nos decían: “negras, corazón de chulo, pensamiento de burro”.

En esa época, yo me escondía cuando veía pasar adolescentes de mi edad pues me daba miedo que me dijeran malas palabras. De las Cruces nos fuimos en tonces al barrio de la Culebrera. Conseguimos una casa lote, y en la parte de atrás teníamos una huerta donde sembrábamos cebolla, calabaza, papa criolla y de la otra, y nos sentíamos bien pues teníamos otra vez el contacto con la tierra.

En Bogotá, la vida empezó a cambiar cuando a mi papá le dijeron que había un barrio donde sólo se fabricaban y vendían zapatos. Entonces nos fuimos a vivir al barrio Restrepo.

El reencuentro con la tradición Totó, mientras te oigo pienso en el desarraigo y en las pérdidas que ocasiona el desplazamiento. ¿Cuándo retoman ustedes las tradiciones de la cultura de los pueblos del río?

Cuando llegamos al barrio Restrepo, mi mamá encontró al fin el espacio para expresar todo lo que llevaba muy adentro. La casa era grandísima. Un día cualquiera ella nos dijo que se iba para Talaigua, a traer unos tambores, un millero y un gaitero para que nosotros no olvidáramos las tradiciones de nuestro pueblo, y los trajo. Ellos vivieron con nosotros varios meses mientras aprendíamos. Yo tenía entonces como trece años, y cuando ya habíamos aprendido algunos cantos y bailes, mi mamá armó un grupo y nos llevaba a concursos.  Ensayábamos con música en vivo, sábados y domingos, en un patio que tenía sembrados cincuenta ciruelos. El primer contrato que tuvimos fue en Usaquén cuando Rojas Pinilla comenzó a hacer conciertos en el parque (por cierto recuerdo que esa presentación nunca la pagaron). De ahí en adelante, empezamos a viajar a las fiestas de otros pueblos en el Tolima, Cundinamarca y Caldas, y mi mamá le puso al grupo, el nombre de “Danzas del Caribe”, que estaba conformado sólo por la familia.

Las fiestas en el patio Totó, ¿por qué la casa de la Familia Bazanta se convierte en aquella época en el sitio de encuentro de toda la gente que estaba vinculada a la cultura popular?

Como los ensayos de los sábados se convertían en fiesta, nuestra casa se volvió el punto de referencia de todos esos muchachos que venían a estudiar a Bogotá desde Mompox, El Banco, San Sebastián, Barranquilla, Cartagena, Santa Marta, que eran los parejos de baile de todas nosotras, y por las noches bailábamos la música de “Pacho” Galán, “Lucho” Bermúdez, los Corraleros de Majagual, la Sonora Curro, la Sonora Matancera, y bailábamos bolero. Mi papá salía con nosotros a comprar los discos para las fiestas y ya entonces existían las grabaciones de acordeoneros como Abel Antonio Villa, Luis Enrique Martínez, Pacho Rada, Alejo Durán.  Mi papá compraba música de banda, pero también a Leo Marini. A nosotras nos gustaba también la música de Los Beatles y los Rolling Stones. Éramos como una esponja abierta a todo tipo de música.

De la escuela del patio a los escenarios

¿Como trasciende ese ambiente musical doméstico y se vuelve una expresión para el público?

Cuando llegó la televisión a Colombia el patio de mi casa fue la escuela que nos permitió participar en un programa que se llamaba “Acuarelas costeñas”, en donde hacíamos música tradicional y se presentaban artistas de la televisión. Nunca se me olvidará que hicimos un montaje donde aparecía Raquel Ercole, nosotros éramos los africanos y yo cantaba la canción “Tembandumba”; el montaje se refería a la manera cómo se integraban las culturas de los esclavos en el Nuevo Mundo. Esa canción fue compuesta por Esteban Cabezas y Alvaro García, y el libretista era Guillermo Valencia Salgado, el “Compae Goyo”, quien manejaba todo el concepto del programa. Como este programa se hacía en vivo todos los sábados, teníamos que cambiar permanentemente el repertorio, hacíamos cumbias, bullerengues, mapalés y además introdujimos también los bailes cantados y los merengues que era como se llamaba en esa época la música de acordeón.  Como Esteban Cabezas era del Pacifico, aprendimos también arrullos, bundes, currulaos, abozaos, danzas y contradanzas.

Creo que fue por este programa que mi papá se volvió amigo de Gustavo Vasco, quien reunía en su casa a intelectuales como Tito de Zubiría, Fabito Lozano Simonelli, y poetas, escritores, pintores. Nosotros íbamos a cantar en sus fiestas. Y cuando mi papá, que se inclinaba por la música de acordeón, empezó a organizar parrandas con los acordeoneros, todos estos personajes iban a nuestra casa. Mi papá, que nació en Magangué, era hijo de un músico de allá, director de una banda y tocaba muy bien el clarinete. Pero las parrandas de mi casa en aquella época no sólo se hacían con acordeón, pues allí llegaban los gaiteros, los milleros, las bandas. Los jóvenes hacíamos matinés bailables, y bailábamos salsa pero también porro y cumbia y, desde luego, vallenato.

Al contar esto, mezclo todo porque todo eso se mezcló en esa época. A la casa llegaban Aníbal Velásquez, Náfer Durán, Alejo Durán, Abel Antonio Villa, Emiliano Zuleta, Lorenzo Morales, pero también Delia Zapata que ya había empezado con Manuel, su hermano, su trabajo sobre la cultura popular.

De la escuela del patio a la escuela del río

Hay recuerdos inolvidables de ese primer viaje que hicimos las dos cuando recorrimos 11 pueblos ribereños del Río Magdalena y recogimos información sobre 35 danzas y no sé cuántos cantos. ¿Te acuerdas por dónde empezamos?

Eso fue en los comienzos de los años 70. Llegamos en tren a Tamalameque, después por carretera fuimos al puerto y de allí tomamos una chalupa para El Banco, y de aquí a Barranco de Loba donde nos encontramos con Venancia Buenosbarrios, la cantadora del pueblo, que no había vuelto a cantar porque los jóvenes se burlaban de ella y cuando llegamos a su casa estaban bailando el “zumba-que zumba, zumba la pava” porque era el velorio de su nieto que había muerto la noche anterior. Te impresionaste pues nunca habías visto un velorio de angelito.

De allí salimos tristes, y alguien nos dijo que para recoger cantos tradicionales debíamos irnos para Altos del Rosario, un antiguo palenque de negros cimarrones donde había muchas cantadoras y tamboreros. Al llegar al puerto y bajarnos de la chalupa dos mujeres negras vestidas de blanco y con flores en la cabeza se acercaron a recibirnos.  Primero habló Miguelina Epalsa y nos dijo con un tono afirmativo y una amplia sonrisa: “hemos venido a recibirlas porque esta mañana cuando Agripina leyó las cartas le salió que hoy venían en busca de nosotras una mujer rubia y una morena, y aquí estamos. ¿Ustedes, qué andan buscando? Venimos a buscar las cantadoras y los tamboreros de este pueblo, respondimos sorprendidas.

Pues nosotras somos las principales, dijeron en coro. Entonces empezaron a contarnos todo lo que teníamos que hacer para poderlos escuchar. “Desempeñar” los tambores que estaban empeñados en la tienda del señor Zabaleta, conseguirle los cueros, comprar el ron, que el tamborero principal no tenía sombrero y así no podía tocar, que las cantadoras sin el menticol para refrescarse no cantaban. ¿Te acuerdas de estas historias? Pasamos tres días cantando y bailando con ellos sólo con una pequeña grabadora, pues ni siquiera teníamos dinero para hacer fotos, y la gente nos veía como un par de locas pues en ese tiempo no estaba de moda la cultura popular. No sé de donde sacábamos la plata para financiar todas estas cosas, pero si sé que en este y otros viajes aprendí los mejores temas que todavía canto en mis viajes por el mundo.

Cantando por el mundo

¿Cómo fue tu comienzo en los escenarios internacionales?

Fue en el Radio City Music Hall en New York. Fuimos con Delia Zapata y los Gaiteros de San Jacinto. Ensayamos varios meses con un director artístico que vino de ese teatro. Blas Emilio Atehortúa hizo los arreglos musicales. Años más tarde se presentó el viaje a Francia en una semana de Colombia organizada por Air France que incluía una muestra gastrónomica, y tú fuiste conmigo. ¿Te acuerdas que era en un restaurante en Momparnasse y que los franceses mandaban a decir que le bajáramos el tono a los tambores porque con ese ruido ellos no podían comer, y yo lloraba en los intermedios?

Cuando Belisario Betancur estuvo de Embajador en España fuimos invitados a un festival en Palos de Moguer y después estuvimos en Francia donde hicimos contacto con un colectivo con el cual cantábamos en la calle, en el mercado de las pulgas, en el Metro, en Marsella, en Lyon. Con ese colectivo hicimos el aprendizaje de la calle. Fue una experiencia difícil pero gratificante.

París fue la ciudad que me enseñó a ser más guerrera porque allí comencé a sentir que uno tenía que luchar y prepararse para obtener lo que quería. Pero pienso que mi verdadera etapa de proyección internacional empezó a partir de mi participación en la celebración del premio Nobel de Gabo en Estocolmo. Te acuerdas que después de la actuación en el banquete del Palacio, la Reina Silvia mandó un emisario adonde estábamos comiendo para que me dijera que no fuera a dejar nunca de cantar porque ella nunca olvidaría esa noche. Le dijo a Gabo que quería aprender a bailar cumbia. A nosotros nos extrañó ese interés por nuestra música pero después nos enteramos que la Reina tenía ascendencia brasilera. Estocolmo fue como el reto de una segunda etapa en otro nivel, después de haber hecho los cursos de cantar en la calle. Vino un replanteamiento del trabajo que me hace quedar en París, me matriculo en la Sorbona y estudio organización de espectáculos, historia de la danza, coreografía, ritmo, y descubrí que debía canalizar todo lo que sabía en algo concreto: mejorar la proyección escénica de mis actuaciones, y comienzo a trabajar intensamente en ese sentido.

 ¿Cómo fue tu vinculación con World Music?

Después de la presentación en la entrega del premio Nobel recibo por primera vez una invitación para participar en el Womad Festival (World Music Arts & Dance), un festival itinerante de músicas étnicas del mundo que reúne en escenarios de Europa, Asia y América a los más importantes representantes de países muy diversos. En 1991 me invitaron otra vez y esta fue la segunda puerta que se abrió para mí, pues el concepto de Peter Gabriel era precisamente abrir espacios a músicas tradicionales con nuevas propuestas.

Esta era la oportunidad que yo necesitaba para consolidar el trabajo que había hecho en los años anteriores. El contacto con los músicos africanos me permitió profundizar y explorar otras sonoridades conservando la estructura rítmica pero enriqueciéndola con la incorporación de otros instrumentos. Un día en Japón canté una canción sobre un instrumento de madera que se llama “manduco”, que usan las mujeres costeñas para lavar la ropa en el río, y cuál no sería mi sorpresa cuando Remmy Ongala, maestro africano del soukous, se me acercó emocionado para decirme que ese mismo ritmo se lo había escuchado a su padre cuando niño. Ese fue el comienzo de varios conciertos que hicimos juntos pues era maravilloso descubrir la comunicación que lográbamos con el lenguaje de los tambores.

¿En ese recorrido por el mundo y con el contacto con músicos de otras latitudes no se te ha ocurrido componer tus propias canciones?

Yo improvisaba versos y nunca me había atrevido a componer pero un día descubrí que podía contar historias y ponerles melodía. Entonces comencé a acordarme de Estefanía Caicedo, una cantadora con quien tuve una gran amistad, y pensé que era bueno recordar a estos personajes de la historia musical de mi país, y esta historia que compuse vino con melodía pues tenía ya los sonidos del mar de Cartagena, donde vivía Estefanía, los sonidos de su barrio, y así salió esa canción que se llama “Oye Manita”, que aparece en mi último disco.

Lo que si tengo bien claro es que yo vine a este mundo sólo para cantar.

Fuente: Aguaita. Revista del Observatorio del Caribe Colombiano. No. 8. Cartagena de Indias. Diciembre de 2002. Pp. 7-12.

domingo, 27 de noviembre de 2011

LA MUTILACIÓN GENITAL FEMENINA

Por: Elena Laporta Hernández – Feminicidio.net

El 15 de noviembre de 2011 la Audiencia provincial de Teruel dicta la primera sentencia en España sobre mutilación genital femenina.

Se trata de una de las vulneraciones más graves y extendidas de los derechos de las mujeres. Según la OMS, entre 100 y 140 millones de mujeres en el mundo la han sufrido, la mayoría niñas (1).

La primera cuestión que debemos tener en cuenta a la hora de analizar este tipo de agresión es la terminológica. Se habla de mutilación, ablación, circuncisión… Los medios de comunicación españoles que se han hecho eco de la noticia, por ejemplo, han utilizado mayoritariamente la expresión ablación.

Sin embargo, según ONU mujeres no deben utilizar las expresiones ablación o circuncisión, porque minimizan el dolor y el sufrimiento que se inflige a las mujeres y niñas a las que se somete a esta práctica, así como las graves consecuencias para su salud física y psicológica. Además considera este organismo, que tanto ablación como circuncisión son términos que podrían identificarse con la circuncisión masculina, lo que, en última instancia podría dar lugar a discursos que nieguen que la mutilación genital femenina produzca discriminación a la mujer. Por lo tanto, partimos de la expresión mutilación genital femenina (2).

Al margen de cuestiones terminológicas, la mutilación genital femenina es un tipo de violencia compleja en lo que se refiere a sus causas, formas en que se manifiesta y consecuencias.

Las causas son múltiples, pero todas ellas tienen un denominador común: la discriminación estructural que sufren las mujeres, su posición de subordinación.
A partir de ahí se distinguen diversas causas. UNICEF, por ejemplo, menciona una lista no cerrada entre las que destaca los motivos sexuales, dirigidos a controlar o mitigar la sexualidad femenina; los sociológicos, cuando se utiliza como rito de iniciación de las niñas a la edad adulta o para lograr la integración social y el mantenimiento de la cohesión social; de higiene y estéticos, dada la creencia de que los genitales femeninos son sucios y antiestéticos; de salud, porque se cree que aumenta la fertilidad y hace el parto más seguro; o incluso religiosos, por la creencia errónea de que la ablación genital femenina es un precepto religioso (3).

Tampoco la mutilación en sí es única. Existen hasta 4 tipos distintos, sin perjuicio de que se pueda dar una definición general de esta práctica atentatoria contra los derechos de las mujeres.

La OMS considera que comprende todos los procedimientos consistentes en la resección parcial o total de los genitales externos femeninos, así como otras lesiones de los órganos genitales femeninos por motivos no médicos (4).

Y distingue los siguientes tipos:

1.- Clitoridectomía: resección parcial o total del clítoris (órgano pequeño, sensible y eréctil de los genitales femeninos) y, en casos muy infrecuentes, solo del prepucio (pliegue de piel que rodea el clítoris).

2.- Excisión: resección parcial o total del clítoris y los labios menores, con o sin excisión de los labios mayores.

3.- Infibulación: estrechamiento de la abertura vaginal para crear un sello mediante el corte y la recolocación de los labios menores o mayores, con o sin resección del clítoris.

4.- Otros: todos los demás procedimientos lesivos de los genitales externos con fines no médicos, tales como la perforación, incisión, raspado o cauterización de la zona genital.

Por otra parte, las consecuencias de esta práctica son gravísimas. La OMS se refiere, entre otras, a infecciones vesicales y urinarias recurrentes; quistes; esterilidad; necesidad de nuevas intervenciones quirúrgicas; o aumento del riesgo de complicaciones del parto y muerte del recién nacido.

Todo ello hace que se estén vulnerando varios derechos al mismo tiempo, el derecho a la vida (cuando resulta en muerte), a la integridad personal y física y a la salud mental, así como a los derechos sexuales y reproductivos.

La respuesta internacional, tanto en el plano universal, como en el regional, ha ido creciendo en los últimos años, especialmente en el plano regional. No es nuestra intención referirnos por completo a todas las Declaraciones, Convenciones, Recomendaciones y Resoluciones que se refieren a ella, pero sí a algunas de las más importantes (5).

Comenzando por el universal, el marco de referencia cuando hablamos de derechos humanos de las mujeres es la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, de 18 de diciembre de 1979 por resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas 34/180, que paradójicamente no se refiere expresamente a la violencia, salvo en uno de sus tipos específicos, el de la trata.

Habrá que esperar a la recomendaciones 14, que lleva por título “La circuncisión femenina”; 19, que está dirigida a la violencia contra la mujer en general, pero que menciona específicamente la circuncisión; y 24, cuyo eje es la mujer y la salud, pero que también aborda esta práctica (6).

A diferencia de la CEDAW, la Declaración de Naciones Unidas sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, aprobada el 20 de diciembre de 1993 por resolución de la Asamblea General 48/104, sí se referirá expresamente a este fenómeno, y utilizará el término “mutilación genital femenina”.

También es relevante, aunque no esté dirigida especialmente a las mujeres, la Convención sobre los Derechos del Niño, en la medida en que, como mencionábamos, la gran mayoría de las afectadas son niñas, en un periodo que va desde la lactancia hasta los 15 años.

En el plano regional se han producido avances recientes en la materia. África, el continente en el que se practican el mayor número de mutilaciones, ha aprobado el Protocolo a la Carta Africana de Derechos del Hombre y de los Pueblos relativo a los Derechos de las Mujeres, en cuyo artículo 5 se insta a la eliminación de las llamadas “prácticas nefastas”, entre las que incluye la mutilación genital femenina. Los Estados deben prohibir y condenar todas las formas de prácticas nefastas que afecten negativamente los derechos humanos de las mujeres y que son contrarios a las normas internacionales. Para erradicar estas prácticas, el Protocolo dice que los Estados deben tomar medidas, tanto legislativas como de otros tipos.

No ha ocurrido lo mismo en Latinoamérica, donde, a pesar de existir casos, no se recogió expresamente como práctica a erradicar en la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer.

En Europa se han producido importantes cambios en los últimos meses. Ya hacía tiempo que habían tenido lugar algunos pronunciamientos, pero el más reciente ha sido la aprobación del Convenio del Consejo de Europa para prevenir y combatir la violencia contra la mujer de 11 de mayo del 2011, que incorpora como tipo específico de violencia, el de la mutilación genital femenina (7).

Así mismo, algunos países como España, lo han incorporado específicamente en la legislación.

De hecho, desde Naciones Unidas se apuesta por la regulación específica. Esto supone en el campo penal, que se considera insuficiente que se utilicen tipos penales generales, como sería por ejemplo el delito de lesiones. Es necesario que se tipifique el supuesto específico de mutilación genital femenina.

Pero la regulación de la ONU va más allá y da una serie de pautas innovadoras. Entre otros se refiere a:

- La necesidad de que se adopten planes y estrategias nacionales.

- Preámbulos legislativos que adopten una postura contraria a la violencia contra la mujer.

- Definiciones claras y precisas de la mutilación genital femenina.

- Tipificación como delito del acto y de la colaboración en el acto. Entre otros, serían responsables penales, quienes lleven a una niña o mujer hasta la persona que le practique la MGF y a quienes soliciten la MGF, o ayuden, asesoren o busquen apoyo,  a quienes ordenen o inciten a otras personas a someter a una mujer o niña a MGF; y a quienes no denuncien el riesgo o el acto de MGF.

Así mismo se considera importante que se incluya explícitamente a los progenitores y los miembros de la familia de la víctima entre las personas sujetas a responsabilidad penal.

Ahora bien, la víctima no podrá en ningún caso ser identificada como cómplice.

Además, la legislación debería establecer que ninguna forma de atenuante estará permitida como circunstancia eximente de la MGF, debiendo prohibirse expresamente la eximente de cultura, honor o religión. Tampoco el consentimiento constituirá una circunstancia eximente.

- Deber de denunciar de quienes tengan conocimiento de un acto o un acto inminente de mutilación genital femenina.

- Extraterritorialidad: debe prohibirse la práctica de trasladar a niñas de un país donde la MGF es ilegal a un país donde la práctica está permitida. En caso de que las personas que cometan MGF o inciten, ayuden o aconsejen a otra que no sea residente en el país para que cometa MGF fuera de las fronteras de su país serán perseguidas, enjuiciadas y castigadas.

Además no debería ser necesario que la MGF sea delito en el país donde se cometió para enjuiciar a una persona por conductas relacionadas con la práctica de la MGF.

- Declaración clara de los derechos de las víctimas y de las respuestas adecuadas a las necesidades de las víctimas.

Deberían reconocerse entre otros, el acceso gratuito a los servicios sanitarios para lesiones inmediatas y atención a largo plazo para las supervivientes, incluidas reparaciones médicas gratuitas; el acceso a servicios jurídicos gratuitos y servicios psicológicos y de formación profesional gratuitos; órdenes de protección para las víctimas reales o potenciales; indemnizaciones para la víctima o un fondo de reparaciones; la posibilidad de presentar demandas civiles contra los perpetradores y contra partes gubernamentales o no gubernamentales que no hayan ejercido la diligencia debida para prevenir, investigar o castigar la mutilación genital femenina; además debe permitirse que las supervivientes/denunciantes presenten demandas civiles basadas en leyes contra la discriminación y disposiciones de derechos humanos.

- Declaración clara de las funciones y responsabilidades de los actores gubernamentales y comunitarios y de las políticas coordinadas más generales que incluya una respuesta comunitaria coordinada, educación pública y capacitación.

Éstas son tan solo algunas de las recomendaciones que se plantean desde ONU Mujeres. España cumple pocas de ellas, y se centran sobre todo en una tipificación, que siendo insuficiente, al menos ha incluido recientemente el componente de la extraterritorialidad.

El tipo  aparece en el art. 149 del Código Penal donde se hace referencia a la “mutilación genital” sin referirse específicamente a la femenina. Mantiene, por lo tanto, parámetros neutros. No hay una definición de lo que debamos entender por MGF, no se detalla quienes serán responsables más allá de quien realice el acto. Nada se dice sobre la posibilidad de prohibir eximentes o atenuantes para estos casos…En definitiva es una regulación precaria.

La ley que lo introduce es la Ley Orgánica 11/03 de 29 de septiembre, de medidas concretas en materia de seguridad ciudadana, violencia doméstica e integración social de los extranjeros, que modifica la LO 10/95 del  Código Penal, en cuya exposición de motivos se dice que “es una práctica que debe combatirse con la máxima firmeza, sin que pueda en absoluto justificarse por razones pretendidamente religiosas o culturales”. No se hace referencia en ningún momento al hecho de que sea discriminatorio para la mujer. No obstante, sorprende que se refiera únicamente a las mujeres y niñas como víctimas de estas prácticas y luego en el articulado el tipo que se describe no concrete el sexo.

Por lo demás, el art. 149 establece que  al que cause a otro una mutilación genital en cualquiera de sus manifestaciones  será condenado a una pena de entre 6 y 12 años y se añade que si la víctima fuera menor o incapaz, será aplicable la pena de inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad, tutela, curatela, guarda o acogimiento por tiempo de cuatro a 10 años, si el juez lo estima adecuado al interés del menor o incapaz.

En 2005 se introduce una novedad a través de la Ley Orgánica 3/2005, de 8 de julio, para perseguir extraterritorialmente la práctica de la mutilación genital femenina, que modifica a su vez la LO 6/1985 del Poder Judicial, y con la que se pretende evitar la impunidad de aquellos delitos de MGF que se producen fuera de España.

La exposición de motivos de esta ley es mucho más clara que la anterior. Se refiere a la MGF femenina como un grave atentado contra los derechos humanos, y un ejercicio de violencia contra las mujeres que afecta directamente a su integridad como personas.

Lo que hace esta ley es añadir un epígrafe al apartado 4º del art.23 LOPJ, de modo que se establece que la jurisdicción española será competente para conocer de los hechos cometidos por españoles o extranjeros fuera del territorio nacional susceptible de tipificarse, según la ley penal española, como delito de mutilación genital femenina, siempre que los responsables se encuentren en España. Como vemos, no sólo el preámbulo, también la letra de la ley se refiere expresamente a la MGF.

Esta es toda la regulación existente en España en materia de MGF. Es cierto que al menos existe una tipificación, sin embargo, apenas se ha aplicado. ¿Por qué no han llegado más casos a juicio? ¿Cómo es que ha habido que esperar hasta el año 2011 para que se celebre el primero?

Sin perjuicio de que sea necesario reflexionar sobre lo anterior, nos vamos a centrar en el contenido de la primera sentencia dictada en España sobre mutilación, en un caso en el que se realizó esta práctica a una niña de apenas 1 año de edad (8).

Comenzando por el término, se utiliza la expresión “mutilación”, en la medida en que así se establece en el Cp español, aunque en algunas ocasiones se habla de ablación.

Se describe la mutilación en el caso concreto como “amputación de clítoris con cicatriz lineal”, aunque quizás hubiese sido positivo que se concretase el tipo de acuerdo a los parámetros de la OMS.

En todo caso la sentencia sí se detiene a explicar algunas de las causas y consecuencias que se generan como consecuencia de esta práctica, refiriéndose a la misma como vulneración de los derechos de las mujeres : “La ablación del clítoris persigue controlar la sexualidad de la mujer y, además de la peligrosidad que conlleva pues las condiciones en que se practica no suelen ser higiénicas, las afectadas padecen secuelas durante toda su vida: además del trauma, infecciones vaginales, lesiones renales, depresión, ansiedad, tumores, impidiendo todo tipo de gozo sexual y provocando dolor, en ocasiones extremo, en el momento de la penetración y el parto. Resulta evidente que para la sociedad española la ablación del clítoris supone una de las prácticas más detestables que puede realizar una sociedad contra sus niñas pues va en contra de la dignidad de las mujeres y de sus derechos como persona”.

A partir de ahí, debemos conocer cuál fue la postura de las dos partes. Mientras que el Ministerio Fiscal pidió 6 años de prisión para ambos padres por delito de mutilación genital y la inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio durante el tiempo que durase la condena, la Defensa solicitó la absolución de los progenitores.

En concreto el letrado de la defensa solicitó:

- La exención de responsabilidad por alteración en la percepción, miedo insuperable y estado de necesidad (artículo 20 Cp) justificándolo en el hecho de pertenecer los acusados a una cultura diferente a la española.

La Audiencia ha considerado que “el peso de la tradición” no basta por sí solo para otorgar la exención. Para ello cita algunas leyes en las que apoyar su decisión. En concreto se refiere a la ya mencionada LO 3/2005, que señala que “El hecho de que las mutilaciones sexuales sean una práctica tradicional en algunos países de los que son originarios los inmigrantes en los países de la Unión Europea no puede considerarse una justificación para no prevenir, perseguir y castigar semejante vulneración de los derechos humanos. La Convención de las Naciones Unidas para la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer, en su artículo 2.f prevé que los Estados parte adopten medidas adecuadas, incluso de carácter legislativo, para modificar o derogar leyes, reglamentos, usos y prácticas que constituyan una discriminación contra las mujeres.”

- También pretendió el letrado utilizar la vía del error de prohibición para excluir su responsabilidad criminal, de acuerdo con los establecido en el artículo 14 del Cp. Es este un punto relevante de la sentencia, en la medida en que a partir de aquí se establecen penas distintas para los progenitores.

La Audiencia, siguiendo la jurisprudencia de la Sala II del Tribunal Supremo, entiende que el error de prohibición “exige que el autor de la infracción penal concreta ignore que su conducta es contraria a derecho o, expresado de otro modo, que actúe en la creencia de estar obrando lícitamente. No cabe extenderlo a los supuestos en los que el autor crea que la sanción penal era de menor gravedad y tampoco a los supuestos de desconocimiento de la norma concreta infringida y únicamente se excluye, o atenúa, la responsabilidad cuando se cree obrar conforme a derecho”.

Teniendo en cuenta lo anterior, considera la Audiencia que el padre sabía que no se podía realizar esta práctica en España (de hecho él manifestó que lo sabía), mientras que no se puede decir lo mismo de la madre, quien, a diferencia del padre, llevaba poco tiempo en España y no sabía español, debiendo entenderse que nadie la dijo que estaba prohibido.

Habiendo error, habrá que distinguir si era vencible o invencible. En este caso “nuestra jurisprudencia tiene establecido que para valorar la entidad del error habrán de tenerse en cuenta las condiciones psicológicas y de cultura del infractor, así como las posibilidades que se le ofrecieran de instrucción y asesoramiento o de acudir a medios que permitieran conocer la trascendencia antijurídica de su obrar”.
Aquí entiende la Audiencia que la madre pudo preguntar a su esposo sobre la licitud de su actuación, por lo que debe considerarse como vencible.

- Otra de las cuestiones que se planteó fue la de si la MGF se habría realizado en Gambia, país del que son originarios los padres. La Defensa mantuvo que no se produjo en España sino en Gambia y que habrían sido los abuelos quienes la llevaron a un curandero para practicar la MGF. Sin embargo de acuerdo a las pruebas presentadas, la Audiencia entendió que se practicó en España.

La Audiencia estima finalmente que “se ha cometido un delito de lesiones de mutilación genital, del que resultan responsables, en concepto de autores, los acusados al haber realizado directa y materialmente los hechos”.

Por todo lo anterior se impone a la madre una pena de prisión de dos años al entender que hubo error vencible y 6 años al padre. Además se les impone la pena accesoria de inhabilitación para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena.

En ningún momento se plantea la posibilidad, prevista en el art. 149.2 Cp, de inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad de los padres.

Ya para concluir, vemos como el ordenamiento español se limita a establecer medidas penales. Siendo este un paso importante, debería aspirarse a cumplir con las recomendaciones de la ONU, lo que implica por una parte revisar la forma de tipificar penalmente la MGF, y por otra ir más allá del ámbito penal y establecer una política pública integral en esta materia.

Notas:

(1)  http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs241/es/index.html
(2) http://www.endvawnow.org/es/articles/643-uso-del-termino-mutilacion-genital-femenina.html
(3) http://www.unicef.org/spanish/protection/index_genitalmutilation.html
(4) http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs241/es/index.html
(5) La mayoría pueden ser consultadas en: http://www.endvawnow.org/es/articles/645-fuentes-del-derecho-internacional-de-los-derechos-humanos-sobre-la-mutilacion-genital-femenina.html
(6) http://www.un.org/womenwatch/daw/cedaw/recommendations/recomm-sp.htm
(7) Por ejemplo: la Resolución del Parlamento Europeo, de 24 de marzo de 2009, sobre la lucha contra la mutilación genital femenina practicada en la UE.
(8) Sentencia 26-11 de la Audiencia Provincial de Teruel.

Recursos:

- Página web de ONU Mujeres: Centro virtual de conocimientos para poner fin a la violencia contra las mujeres y niñas
- Recomendaciones CEDAW
- Convenio del Consejo de Europa para prevenir y combatir la violencia contra la mujer de 11 de mayo del 2011 (en inglés)
Bibliografía recomendada:
- “Female Genital Mutilation. A Guide to Law and Policies Worldwide”

Tomado de: http://www.feminicidio.net/index.php?option=com_content&view=article&id=1030:la-mutilacion-genital-femenina&catid=4:violencia-de-genero&Itemid=3, 25/11/2011

Licencia del artículo: Creative Commons - Titular de la Licencia de artículo: FEMINICIDIO.NET

FEMINICIDIOS EN MÉXICO: EL AGRAVIO QUE NO CESA

Por: Rita Varela Mayorga   

De 1985 a 2009, el número de feminicidios en México se incrementó 68% y repuntó en nueve entidades: Estado de México, Querétaro, Baja California, Guerrero, Chihuahua, Oaxaca, Durango, Chiapas y Tamaulipas. Al presentar el libro Feminicidios en México, una Aproximación, Tendencias y Cambios, 1985-2009, la presidenta de la Comisión Especial de Seguimiento a los Feminicidios, la perredista Teresa Incháustegui Romero, afirmó que, en el periodo de referencia, han ocurrido 34 mil 176 defunciones femeninas con presunción de homicidio. En la investigación se plantea que del total de defunciones femeninas: 25% corresponde a menores de edad, en particular de infantes menores de un año y niñas menores de cinco. La segunda edad mortal está entre los 20 y 24 años, y la proporción de asesinatos de mujeres de la tercera edad también ha ido en aumento

Para la diputada federal Teresa Incháustegui Romero, el aumento de la violencia de género en México, de 2007 a 2009, se encuentra relacionado con la guerra contra el narcotráfico y la presencia del crimen organizado –como es el caso de Baja California, Chihuahua y Durango– y con las rutas de migrantes, tal es el caso de Chiapas con un incremento de 387 por ciento.

Al presentar el libro Feminicidios en México, una Aproximación, Tendencias y Cambios, 1985-2009 expuso que “tendríamos que ver en el fascículo de Chiapas, en dónde se están presentando estas muertes”.

Por el contrario, comentó, Yucatán y Quintana Roo son los estados que presentan el menor número de homicidios relacionados con violencia a hacia las mujeres, pero hay incremento de suicidios, por lo que es necesario investigar las causas, ya que de contar con pocas sentencias por violencia a las mujeres “es una invitación a que cualquier persona asesine a una mujer”.

México: 200 recomendaciones

Hasta el momento, dijo la también presidenta de la Comisión Especial de Seguimiento a los Feminicidios de la Cámara de Diputados, México tiene 200 recomendaciones de diversos organismos internaciones sobre la tipificación de este delito y de los registros en feminicidios.

“Es necesario tipificar este delito porque el homicidio se produce por violencia sexual, secuestro, lesiones, golpes y al final la privación de la vida. Los casos son alarmantes, ya que una tercera parte de los casos, es decir, un 25% de los casos corresponde a menores de edad”, precisó la legisladora perredista.

Al presentar el libro –realizado en coordinación con el Instituto Nacional de la Mujeres, El Colegio de México, y ONU Mujeres–, la diputada del PRD afirmó que en la medida en que la impunidad campea y no se detengan a los responsables es muy fácil atentar a las mujeres.

Ya existen, informó, cuatro iniciativas que están por dictaminarse en la Cámara de Diputados y una más en el Senado de la República para tipificarlo en el Código Penal Federal y de las entidades que faltan por homologar sus legislaciones.

“El tema de la tipificación de feminicidios ha sido incluso una recomendación que el Comité de la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), se lo ha reiterado al Estado mexicano, desde 1999, desde entonces está en varios reportes. Hay aproximadamente como 200 Recomendaciones que se han hecho por distintas instancias internacionales que tienen que ver con el tema de feminicidios y con la tipificación y con el registro en feminicidios”, detalló.

Por eso, agregó, en el marco de los trabajos de la Comisión se hace un compromiso del seguimiento de la sentencia del Campo Algodonero.

“Ahora, el feminicidio es muy importante que se tipifique porque como los propios datos del informe avalan, se trata de un crimen sui géneris, un crimen multi-ofensivo, en donde la privación de la vida, es la última acción de una cadena de agravios contra las mujeres que se producen desde violencia sexual, secuestro, privación de la libertad, lesiones, golpes, entre otras. Y al final, la privación de la vida”, destacó Incháustegui Romero.

Ahora, expresó en la presentación de la investigación, “como ustedes ven se trata en una tercera parte de los casos, pues cuando menos 25% de los casos son de menores de edad, entonces estamos frente a un fenómeno que tiene que movernos a todos los que estamos concernidos a cambiar la ley, aplicar la ley y a eliminar la impunidad en el evento”.

Al respecto dijo: “Aquí desde la pasada legislatura, hay iniciativas, hay cuando menos en este momento, en la Cámara de Diputados hay cuatro iniciativas que están a punto de dictaminarse en torno a lo del feminicidio y en la Cámara de Senadores hay una iniciativa que está a punto de dictaminarse”.


Rumbo a la tipificación del delito

En ese sentido, expuso, “estaríamos a punto de lograr una tipificación, si en el Código Penal Federal, pero acuérdense que el homicidio es un delito común, entonces tendríamos que tener la tipificación en los Códigos Penales de las entidades”.

“Ahorita hay nueve entidades, en donde en siete ya se ha tipificado en otras está en el proceso de la tipificación ha habido, como siempre, de chile, de dulce y de manteca, y en lugar de tener un solo tipo que pudiéramos generar en todo el país que sea funcional y que permita al mismo tiempo, orientar la investigación sobre los casos”, explicó.

Por ello, admitió, “estamos teniendo algunas diferencias que no hacen funcional el tipo, incluso, en algunos estados nunca se va a aplicar porque si tu le pones al feminicidio que no solamente el delito que se comete por un conocido en donde hay violencia y hay una serie de lesiones y todo lo sumas, entonces van a caer uno, dos caso de los cientos de caso que pueden estar en esa condición.

Entonces ahí es donde tenemos las fallas de los tipos”.

Sobre el tema se le preguntó:

– ¿Qué sectores ven más reacios a investigar los feminicidios o a proteger la vida de las mujeres?
– Por desgracia, normalmente los sectores ministeriales de la procuración de justicia. Son como más proclives hasta los jueces a tolerar y a considerar como algo natural la violencia en contra de las mujeres y a considerar, incluso, hasta como muchas mujeres también piensan que cuando una mujer le quita la vida a su esposo es porque algo le hizo. Sobre la base de este pensamiento las autoridades no investigan con la debida diligencia en los crímenes, incluso en casos en donde las evidencias son claras, los jueces han fallado en contra.

Tenemos muchos casos de estos uno de una mujer que fue asesinada frente a sus hijos en el Estado de México, que la ahorcaron en la zona de lavado de ropa de la casa. Los niños la vieron y la jueza aceptó la idea de que era un suicidio, y que los niños que habían visto el caso estaba influenciados; entonces, ahí de nuevo encontramos ese elemento. Por ello hay que trabajar mucho, por eso decíamos que es necesario el registro; es necesario el correcto llenado de los certificados de defunción, son necesarios los protocolos de investigación para que se deslinden muchos de los casos en donde se detecta el suicidio o se clasifica el suicidio.

También, agregó, hay entidades en donde el suicidio de las mujeres es el que se está incrementado. Por ejemplo: “En Yucatán no crecen los homicidios, crecen los suicidios, pero entonces tenemos que saber de qué se trata efectivamente de suicidios, voluntarios, de suicidios inducidos o de homicidios que los hacen parecer como suicidios, entonces si la impunidad, como los datos que nos han proporcionado las procuradurías, hace que 1% de estos casos terminen en sentencia, pues ahora sí que esa es una invitación a que cualquier persona asesine a una mujer en esas condiciones”.

–Diputada, ¿qué tanto tendría que ver un clima de descomposición social? De decir, bueno, pues total, está el crimen organizado, mato a mi esposa, la aviento, y van a decir que fue el crimen.
–Eso se ha dicho en Ciudad Juárez desde hace décadas: que en la medida en que la impunidad está campeando y no se atrapan a los responsables es muy fácil. Efectivamente, a cualquiera se le hace sencillo eliminar a la esposa o a la pareja o a la ex pareja y liquidarla, como muchos casos que encontramos en Juárez, en donde con el auxilio del hermano, la iban a tirar o la quemaban o cualquier cosa.

Sobre este asunto, comentó, “es una invitación, la impunidad frente al feminicidio, es una invitación a acabar con las mujeres, que además, ya vemos que no solamente son mujeres mayores que estén allí como se dijo en algún momento, en malos pasos, sino niñas, menores de edad, en donde está 25% de las muertes. Aguas, porque aquí tenemos, efectivamente, darle seguridad a todas las mujeres y también dar la seguridad de que todo aquel que prive de la vida a una mujer, que atente contra ella, que se violente contra ella, tiene que ser castigado”.

Una cuarta parte de los feminicidios  en el país se concentra en niñas menores de 15, donde entre 8 y 9% son muertes de infantes de 0 a cuatro años; le siguen las de cinco a nueve y de 10 a 14 años, destaca el informe.

“Es un crimen específico, sui géneris, que se hace con una brutalidad y violencia enorme”, añadió la legisladora.

Proliferación de armas

Ante ello, Teresa Incháustegui Romero dijo que el homicidio en hombres con arma de fuego es de 70%, mientras que en las mujeres es de 40%, lo que va incrementándose debido a la proliferación de armas, además de que sufren lesiones con armas punzocortantes, ahorcamientos, quemaduras, de dos a tres veces más que la frecuencia en que ocurren en los hombres, sin contar los daños que sufren antes de su muerte.

A lo anterior se suma la impunidad y falla de las autoridades al procurar justicia, por lo que es necesario, precisó la perredista, establecer un modelo de registro en dónde se diga qué información se va a recoger y bajo qué medio; participar en el modelo del certificado y tener un instrumento eficaz en la aplicación de la norma, que establece los servicios de atención a la violencia sexual y en contra de las mujeres que no se aplica en los hospitales públicos.

Incháustegui Romero añadió que la obra, presentada en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, presenta datos del registro de mortalidad de mujeres, recaba esfuerzos para eliminar la invisibilidad que pesa sobre los homicidios y permite conocer mejor el fenómeno, a fin de contar con herramientas para combatirlo.

Un libro que apoya la revisión de las leyes

Por su parte, el presidente de la Junta de Coordinación Política, el diputado Armando Ríos Piter, precisó que la obra tendrá que ser la plataforma para revisar el marco jurídico y evitar una “subcultura”, en dónde las propias leyes genera o permiten que exista éste fenómeno.

El legislador del grupo parlamentario del PRD manifestó que es importante que se entienda el feminicidio en su profundidad, revisando los instrumentos y mecanismos que permitan que deje de ser invisible.

“Que esta obra sea la primera parte de todo un amplio camino de trabajo que habrá de sistematizar, darle metodología y buscar resultados específicos a través de la Ley; que sea una ruta crítica que quede como herencia para las próximas legislaturas”, agregó.

Ríos Piter afirmó que la violencia de género debe ser abatida desde las instituciones, autoridades y sociedad en su conjunto. El documento debe ser un instrumento que abone a las modificaciones a la ley para que sancione estas conductas.

También celebró que el documento será la base para transformar la legislación “habrá que buscar resultados específicos a través de la ley y debe ser plataforma para crear un marco jurídico y dé una ruta crítica para los trabajos legislativos”.


Reto para el gobierno de México: ONU

Durante su participación en el lanzamiento de la obra, la directora de ONU Mujeres para México, Centroamérica, Cuba y República Dominicana, Ana Güezmes, aseguró que el sistema de justicia es incapaz de dar respuesta a las mujeres que en gran parte de las denuncias las mujeres son re victimizadas por las autoridades, se violan los derechos humanos y las garantías individuales. El informe es un reto para garantizar el derecho a una vida libre de violencia.

El compromiso de la institución es trabajar con las autoridades federales y estatales para implementar las políticas públicas que rompan con el círculo de violencia y la impunidad. Precisó que las acciones que implementa ONU Mujeres están basadas en cuatro ejes: prevención, protección de los derechos a las mujeres, apoyar iniciativas de protección y respuesta y fomentar las prácticas que ayuden al acceso a la justicia.

Ana Güezmes García resaltó que la obra es un reconocimiento a la memoria de 34 mil mujeres víctimas de homicidios ocurridos en los últimos 25 años, y a las defensoras de los derechos humanos, madres, hijas, hermanas que se dedican a la búsqueda de la justicia.

Asimismo, a las mujeres desaparecidas que muchas veces son re-victimizadas por los sistemas de Procuración de Justicia, incapaces de dar respuesta a su situación.
“Estas cifras, reflejadas en la obra, nos duelen, nos indignan, nos llaman a la acción de una respuesta urgente; la violencia contra las mujeres viola el derecho a la vida, el derecho a vivir sin violencia, a la dignidad, a la libertad, a la seguridad, a no ser sometida a tortura, en donde además se les niega el derecho a la justicia y a la reparación del daño”, afirmó.

La obra, informó, se suma al convenio de colaboración conjunta entre el Sistema de las Naciones Unidas con la Cámara de Diputados, para la prevención, sanción, atención y eliminación de la violencia contra las mujeres y niñas.

Sistema de justicia sin herramientas

A su vez, la presidenta del Instituto Nacional de la Mujeres, Rocío García Gaytán, expresó su preocupación por el incremento de la violencia hacia las mujeres en todo el país, por lo que señaló que el problema para sancionar este delito es el sistema de justicia que, además, no cuenta con las herramientas jurídicas para castigar a los agresores.

“Este documento permitirá impulsar en todos los estados una armonización que se sensibilicen de lo grave del problema. Estoy segura que pronto que hacer cuanto le cuesta al Estado la violencia a las mujeres, en empleo de las personas que dejan de trabajar y de niños que no van a la escuela por este problema”, comentó.

Rocío García Gaytán precisó que el estudio permite presentar evidencias a los estados para homologar las penas, además de que propone acciones directas para detenerlos y sancionarlos.

Es importante que México homologue sus penas, dijo, ya que mientras algunos estados sancionan los feminicidios de 16 a 41 años más bajo que el homicidio calificado, que algunos castigan de 40 a 70 años.

Hay entidades donde, a pesar de contar con la tipificación de este delito, no han girado ninguna orden de protección, lo que lo hace contraproducente, ya que puede evitar que se sigan contabilizando los feminicidios, destacó.

A su juicio, el documento permite crear políticas públicas desde la perspectiva de género, así como medidas para atender y sancionar la violencia, “si analizáramos cuánto le cuesta al estado la violencia contra las mujeres, en salud, en empleo o de niñas que dejan de ir a la escuela por este problema, se sensibilizarían de lo grave que es el feminicidio”.

Por ello, el gran desafío es que el Sistema de Justicia tenga una visión de género y que cuente con las herramientas técnicas, teóricas y jurídicas necesarias para sancionar un crimen por el hecho de ser mujer, insistió García Gaytán.

-Con información de la Cámara de Diputados, Comisión Especial para Conocer y dar Seguimiento a los Feminicidios Registrados en México, y Agencia Imagen del Golfo.

Licencia del artículo: Copy Rigth - Titular de la Licencia de artículo: SINEMBARGO.MX


Tomado de: http://www.sinembargo.mx/25-11-2011/80956
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