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jueves, 24 de noviembre de 2011

Documentar el feminicidio en América Latina y el Caribe: el primer paso para desnaturalizar una barbarie normalizada

Por Graciela Atencio, editora de Feminicidio.net

Desnudar

Jóvenes, ancianas, niñas, maduras, casadas, solteras, viudas, separadas, en unión libre, divorciadas, con hijos e hijas u otros familiares a cargo. Muchas acabaron el bachillerato, otras ni siquiera tuvieron educación preescolar o hicieron sólo la primaria o terminaron la secundaria… Algunas siguieron una carrera técnica o universitaria. Son naturales del país donde viven, extranjeras documentadas, sin papeles.

Las hay con todo tipo de trabajos: amas de casa, meseras, campesinas, celadoras, políticas, desempleadas, funcionarias, ejecutivas, militares, policías, obreras, periodistas, defensoras de derechos humanos, académicas, otras son indigentes, prostitutas, esclavas sexuales...

Ellas son asesinadas por ser mujeres.

Los crímenes se ejecutan con saña. Muchas son acuchilladas o tiroteadas, otras estranguladas, atropelladas, desnucadas, quemadas, ahogadas, mutiladas... Varias de ellas vienen sufriendo desde hace tiempo amenazas, golpes, persecución, hostigamiento… Otras, antes de morir, son torturadas, violadas, atadas, amordazadas. Algunas de ellas son vejadas luego de ser asesinadas: descuartizadas, colgadas, encajueladas, calcinadas, entambadas... Los cuerpos son encontrados en sus casas, en lugares de trabajo y en espacios públicos habitados: calles, plazas, edificios en construcción, bares, prostíbulos; los cadáveres también son hallados en espacios deshabitados: descampados, carreteras, basureros, ríos, bosques, desiertos... Algunos de esos cuerpos nunca son encontrados y esas mujeres permanecen desaparecidas.

Los asesinos son hombres en la inmensa mayoría de los casos: maridos, novios, ex-parejas, padres, hermanos, hijos, tíos, primos, amigos y desconocidos, de todas las clases sociales, distintos niveles de estudio y de diversas ocupaciones o profesiones.

Desatar

Queremos saber por qué el feminicidio todavía hoy, en el siglo XXI, es una barbarie normalizada.

Queremos saber por qué en los países de América Latina no se lleva un registro detallado de cada uno de los asesinatos de mujeres. Queremos saber por qué cada uno de los tipos de crímenes de género no es documentado en una base de datos unificada, que tenga en cuenta la relación de la víctima con el victimario, los actos violentos que los asesinos cometen sobre los cuerpos de las mujeres, la actuación de la justicia y cuántos feminicidios quedan impunes.

Queremos saber por qué son las organizaciones civiles, feministas, de derechos humanos, centros de estudios y académicas las y los que arman el intrincado y laberíntico rompecabezas de las cifras de asesinatos, función que en primer lugar es una responsabilidad de los Estados. Aún así, desconocemos el número exacto de todas las asesinadas por violencia de género y no podemos hacer una radiografía minuciosa y detallada de los tipos de feminicidio perpetrados, no en el contexto de América Latina: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay y Venezuela. En algunos países abundan los sub-registros de casos, las imprecisiones estadísticas, el batidero de datos, y en otros existe ocultamiento, imposibilidad o difícil acceso al conocimiento público de las cifras.

Queremos saber por qué la prevención y erradicación de la violencia de género no es una cuestión prioritaria ni urgente en la agenda política de los Estados.

Queremos saber por qué los grandes medios de comunicación no se involucran de manera activa en campañas de prevención de la violencia de género cuando cumplen un rol clave en la desnaturalización de la barbarie del feminicidio. Por qué no transversalizan la perspectiva de género en el lenguaje y en los temas que tratan sus mesas de redacción y sus equipos de producción. Por qué algunos se lucran con el asesinato de las mujeres, el dolor de los familiares de las víctimas, la impunidad de los asesinos. Queremos saber por qué numerosos periódicos con el beneficio económico obtenido por los anuncios de prostitución pueden sostener sus publicaciones en papel, cuando muchas de las mujeres que ofrecen sus cuerpos en esas páginas son víctimas de trata de personas.

Reanudar

Sabemos que la documentación, el registro detallado de cada una de las mujeres asesinadas, es útil y necesario en la construcción de la memoria histórica de las mujeres. Sabemos que la documentación resulta imprescindible para que la denuncia pública conduzca a la creación de una categoría jurídica internacional y posibilite la sanción a los Estados responsables o cómplices del feminicidio-femicidio.

Sabemos que el registro de los asesinatos de mujeres y niñas y su visibilización conminará a todos los Estados a que legislen, sancionen y tipifiquen el feminicidio-femicidio o el crimen de género en sus ordenamientos jurídicos internos.

Sabemos que la revolución de las mujeres no va a detenerse y que los derechos que hemos ganado con nuestra lucha a lo largo de la historia nos han permitido llegar hasta aquí y ponerle nombre a esta barbarie. Vamos por más.

Objetivos de la base de datos feminicidio en Iberoamérica

Nuestro discurso se suscribe en el marco de “Desatar y desanudar las violencias contra las mujeres”, con una propuesta de acción urgente y necesaria que hemos comenzado hace un año y que queremos ampliar con nuevas estrategias: la construcción de una base de datos Feminicidio en Iberoamérica cuyos objetivos principales son:

O1.
Ampliar la información disponible sobre los asesinatos de mujeres desde el paradigma de análisis del feminicidio a través de una herramienta de recolección y sistematización de datos de índole cuantitativa y cualitativa. Esto nos permitirá elaborar una anatomía de la problemática: tipos de feminicidio-femicidio y tipos de violencia, los perfiles de víctimas y victimarios, la actuación de los Estados y sus agentes en materia de procuración de justicia, prevención, tratamiento y erradicación de la violencia de género desde un enfoque global a nivel local.

O2.
Avanzar en la construcción de una categoría jurídica que responsabilice internacionalmente a los Estados que actúan con impunidad ante los crímenes por razón de género. Para ello, también dentro de este objetivo, haremos un seguimiento de casos paradigmáticos de feminicidio y los expondremos ante la ciudadanía global, el movimiento de mujeres, la academia, los organismos internacionales y las autoridades de los países en donde se producen dichos casos.

O3.
Situar el feminicidio como tema prioritario en las agendas políticas y económicas nacionales e internacionales de los Estados ya que las mujeres conformamos más de la mitad de la ciudadanía. En este sentido, buscaremos articular al el debate académico y ciudadano estrategias para que la erradicación del feminicidio se aborde en cumbres internacionales entre países y se incluya como cláusula de sanción económica en los tratados de libre comercio -sólo por citar un ejemplo-.

O4.
Constituir una red social en torno a este tema y fomentar el espíritu asociativo, el voluntariado y el periodismo ciudadano con perspectiva de género como prácticas democráticas. En el contexto de la red, compartiremos información y espacios de diálogo, denuncia y visibilización del feminicidio generados por quienes alimenten, nutran, trabajen y difundan el sostenimiento de esta base de datos.

O5. Contribuir a la construcción de la memoria histórica de las mujeres que fueron asesinadas por ser mujeres. Esto incluye documentar y darles voz a los familiares de las víctimas que no han obtenido justicia por parte de los Estados.

La voz femicide (de origen inglés) es asimilada y dotada de valor político en el continente americano. La visibilización de un fenómeno, el asesinato de mujeres por el hecho de ser mujeres que aumenta, año tras año en toda la región, se ha convertido en una denuncia global que reclama el derecho de las mujeres a la vida y al ejercicio de una ciudadanía plena. La base de datos “Feminicidio en Iberoamérica”, de Feminicidio.net, encuentra su fundamento en el trabajo incansable de miembras de la Academia Feminista y el movimiento de mujeres de América Latina y el Caribe que han unido sus esfuerzos en una misma lucha: la erradicación de la violencia de género.

Tomado de: http://www.12encuentrofeminista.org/pagina.php?p_a=159    

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