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domingo, 6 de noviembre de 2011

El Acceso de las Mujeres a la Justicia: Afrontando los Obstáculos en la Cadena de Justicia

Por Kathambi Kinoti 

El informe 2011-2012 de ONU Mujeres, El progreso de las mujeres en el mundo: En busca de la justicia, analiza el acceso de las mujeres a la justicia, desde los marcos legales hasta la justicia para las mujeres durante y después de un conflicto.
Las mujeres suelen enfrentar obstáculos en el acceso a la justicia. Sus múltiples roles productivos y reproductivos significan que ellas a menudo no tienen suficiente tiempo libre para presentar sus casos, por lo que simplemente se dan por vencidas. Las mujeres pueden carecer de los recursos necesarios para buscar justicia o no tienen conocimiento de las opciones legales que están a su disposición. A veces enfrentan desaprobación social por buscar justicia, particularmente en casos de violencia doméstica o sexual. 

AWID conversó sobre el informe con la Profesora Charlotte Bunch, del Centro para el Liderazgo Global de las Mujeres. 

AWID: ONU Mujeres (y anteriormente UNIFEM) produce un informe periódico sobre la situación de las mujeres. ¿Cuál es la importancia de este informe anual y, en particular, del tema de la edición de este año, “En busca de la justicia”? 

Charlotte Bunch (CB): El informe atrae atención y da legitimidad a nivel mundial a algunas de las exigencias que los movimientos por los derechos de las mujeres hemos estado planteando. Nos brinda una herramienta para respaldar nuestros esfuerzos de incidencia y exigir que los gobiernos presten atención a cuestiones relacionadas con los derechos de las mujeres. 

El informe de este año es particularmente bueno porque resalta un asunto en el que hemos estado insistiendo: A pesar de toda la información y los conocimientos que tenemos, ¿por qué hay tal brecha en la implementación de los derechos de las mujeres? En vez de un enfoque tecnocrático a los asuntos, es importante encontrar maneras prácticas de llevarles información y servicios a las mujeres, propiciar de esta forma que entren en la cadena de justicia. Hace algunos años, por ejemplo, una estrategia utilizada en Estados Unidos para educar a las mujeres sobre el VIH y el sida fue poner información a su disponibilidad en salones de belleza. 

AWID: El informe confirma que las mujeres tienen muchas más probabilidades de denunciar incidentes de robo que de violencia sexual y, sin embargo, la violación es más común que el robo. En Egipto, por ejemplo, más del 40 por ciento de las mujeres ha sufrido violencia sexual, pero menos del 10 por ciento la denuncia. Menos del 10 por ciento ha sido víctima de robo y tiene más probabilidades de denunciarlo. ¿Por qué? 

CB: El robo no tiene una asociación moral negativa, como ocurre con la violencia sexual, por lo que las sobrevivientes no son victimizadas de nuevo o avergonzadas al denunciarlo. En muchos lugares, el sexo y la sexualidad se ven como algo vergonzoso. Aun en países donde ha habido grandes avances en cuanto a afrontar la violencia contra las mujeres, las sobrevivientes de violación a menudo piensan que ellas hicieron algo indebido para que esa violencia les ocurriera: “salieron a la calle cuando no debieron hacerlo”, “caminaron por el lado de la calle donde no debían” o “iban vestidas provocadoramente”. 

El informe muestra que el sistema perpetúa el estigma; las mujeres son nuevamente victimizadas por los procesos de la justica. Se asignan muy pocos recursos para recolectar y procesar pruebas forenses. En el escándalo de los estuches de violación,[1] los recortes presupuestarios relegaron el procesamiento de esos estuches a un asunto no prioritario porque “la mayoría de las mujeres no busca cargos penales por violación”. La situación es peor para mujeres que no conocen sus derechos. 

AWID: El informe plantea varias estrategias a fin de abordar las bajas tasas de denuncia y el abandono de casos, tales como ventanillas únicas y comisarías policiales sólo para mujeres. ¿Cuáles deberían ser las principales prioridades para abordar estos asuntos? 

CB: Las prioridades dependen del contexto. Yo apoyo enfáticamente las ventanillas únicas pues les facilitan a las mujeres averiguar lo que pueden hacer. En algunos países, las comisarías policiales sólo para mujeres han resultado ser exitosas; en otros se les han asignado recursos insuficientes y han sido consideradas menos importantes que las comisarías policiales regulares. 

Es necesario que pensemos creativamente en la ubicación: ¿cuál es el mejor lugar para que las mujeres accedan a los servicios? Las ventanillas únicas pueden ser incorporadas dentro de los centros de salud estatales, donde las mujeres pueden obtener toda la información que necesitan. Podría ser estratégico ubicar las ventanillas en el mismo lugar de las clínicas infantiles porque las mujeres tienden a cuidar mucho mejor de sus hijas e hijos que de sí mismas. De modo que, mientras llevan a vacunar a sus bebés, ellas tienen acceso a información acerca de lugares adonde acudir para recibir ayuda por violencia doméstica, o de cuáles evidencias deben preservarse en casos de violencia sexual. 

Las mujeres necesitan contar con un lugar al cual puedan ir para cualquier problema por motivos de género que estén teniendo. Entonces será más probable que utilicen los servicios disponibles. Con frecuencia no lo hacen debido a sus obligaciones domésticas y de cuidado infantil, como también por renuencia a que las vean denunciando sus casos. El hecho de tener varios pasos diferentes a lo largo de la cadena de justicia en distintos lugares lo hace aún más difícil para las mujeres. 

AWID: El informe muestra que las mujeres están enormemente subrepresentadas en los sistemas de justicia, sobre todo en los servicios policiales. A menudo, las sobrevivientes de violencia sexual se sienten más cómodas reportando sus casos ante mujeres policías. ¿A qué se debe esto y por qué están las mujeres tan subrepresentadas en los tribunales, las fiscalías y los servicios policiales? 

CB: Dado el estigma en torno a la violencia sexual, las mujeres suponen que las agentes policiales sí van a creerles, mientras que los hombres podrían ridiculizarlas o no tomarlas en serio. 

La subrepresentación puede atribuirse a estereotipos de género y representaciones de autoridad patriarcales. La policía representa autoridad y se le asocia a contención y control físicos. Hoy día más mujeres trabajan en la esfera pública, pero muchas personas no las asocian a este rol. 

Las feministas suelen ver los sistemas de justicia como abusivos contra las mujeres, por lo que han tendido a no abogar por la contratación de mujeres en estos sistemas. Sin embargo, son servicios esenciales y, para cambiar la cultura de abuso y corrupción en ellos, es necesario que más mujeres sean reclutadas.[2] 

AWID: La CEDAW ha existido por 32 años y la mayoría de los países ya la ratificó. Obliga a los Estados Partes a asegurar el acceso de las mujeres a la justicia. ¿Por qué la Convención y sus procesos conexos no han generado un progreso más rápido para asegurar el acceso de las mujeres a la justicia? 

CB: La CEDAW ha sido tan efectiva como cualquier otra convención de derechos humanos, lo cual quiere decir que las convenciones tienen que ver fundamentalmente con establecer normas y aplicar presión política sobre los gobiernos. Aunque es legalmente vinculante, con frecuencia la CEDAW no se aplica. Su éxito depende del compromiso de los países con el asunto y de cuánto les importe su reputación dentro de la comunidad internacional. Es una herramienta muy importante que ayuda a poner de manifiesto lo que debe hacerse, pero no puede obligar a que esto se haga si a un gobierno no le interesa. 

Los progresos en la aplicación de la CEDAW se han visto obstaculizados, en primer lugar, porque a muchos gobiernos no les importa y, en segundo lugar, debido a que la Convención cubre cuestiones y actitudes culturales y sociales muy amplias – en contraste, digamos, con la Convención contra la Tortura, que es más ampliamente aceptada en todas las culturas. El cambio social es lento y no siempre lineal. Por ejemplo, los cambios en regímenes políticos sucesivos dentro de un país pueden traer buenos o malos augurios para los derechos de las mujeres. 

El Capítulo 1 de este informe resalta casos que fueron ganados por haberse sustentado en la CEDAW. Ello ilustra su rol como herramienta que las mujeres pueden usar para el cambio. 

AWID: La creación de ONU Mujeres en 2011 fue recibida con grandes expectativas de activistas por los derechos de las mujeres. A tu criterio, ¿en cuáles maneras debería su fortalecido estatus facilitar un mejor acceso a la justicia? 

CB: En los primeros seis meses de la existencia de ONU Mujeres se creó su estructura a partir de las unidades existentes que la nueva agencia reemplazó dentro de la burocracia de la ONU. Es apenas ahora que está empezando a pasar al nivel de los países y una mayor programación. 

En el plano mundial, ONU Mujeres tiene ahora una voz más fuerte y puede pronunciarse a niveles más altos de los que las mujeres pudimos hacerlo antes. Esperamos ver pronto una mayor voz a nivel regional y en las oficinas de país. En el próximo par de años, la sociedad civil debe monitorizar el desarrollo de planes sistemáticos de país, para que ONU Mujeres esté a la altura de otras agencias de la ONU en las oficinas de país. 

AWID: ¿Ves alguna brecha en el informe? 

CB: El informe identifica los obstáculos que las mujeres enfrentan y plantea muchas buenas recomendaciones, pero no llega a hacer un análisis más profundo de cómo el poder y control sociales y económicos restringen el acceso de las mujeres a la justicia. A menudo se dice “las leyes han cambiado; ¿por qué las mujeres no denuncian las violaciones?”, como si se tratara de que las mujeres tenemos actitudes retrógradas, y no de los obstáculos para presentar denuncias. 

El informe recomienda un mayor apoyo a organizaciones de mujeres en el ámbito jurídico, pero no nombra los movimientos de mujeres como una fuerza política para cambiar actitudes y sistemas. Esto está relacionado con el silencio del informe respecto al poder y el control. 

Por lo demás, es uno de los mejores informes de la ONU que he visto. Es claro y accesible, además de que utiliza imágenes útiles, tales como gráficas. Es un recurso excelente para discusión con los gobiernos acerca de cómo mejorar el acceso de las mujeres a la justicia y de cuáles obstáculos persisten aun después de haberse adoptado medidas apropiadas. Cuando las comisarías policiales para mujeres se introdujeron en Brasil, fueron vistas como una buena idea. Más adelante resultó que se les consideraba secundarias, y las agentes que trabajaban en ellas a menudo descubrieron que era difícil ser promovidas o tomadas en serio, ya que estas comisarías policiales no eran vistas como ‘verdaderas’. Entonces fue necesario tomar medidas para remediar este problema. 

El impacto del informe dependerá  de las formas en que las agencias de la ONU, los gobiernos y las organizaciones y movimientos por los derechos de las mujeres lo utilicen como una herramienta para mejorar el acceso de las mujeres a la justicia. 

Notas: 
[1] Cuando una mujer es violada, existe un conjunto de evidencias físicas que pueden proporcionar pruebas del crimen. En Estados Unidos, estas evidencias no fueron rutinariamente recolectadas ni usadas en los juicios por violación. Ver, por ejemplo: Human Rights Watch, ‘EE. UU.: El condado de Los Ángeles debe analizar miles de estuches de violación – 12,000 estuches sin analizar socavan las investigaciones y la justicia para las víctimas’, 31 de marzo de 2009; ‘EE. UU.: La mayoría de los estuches de violación en Illinois nunca se han analizado’, 7 de julio de 2010. [Nota de la traductora: El 27 de abril de 2011, el alcalde de Los Ángeles, según reportaje de Human Rights Watch, anunció que la ciudad había procesado los 6,132 estuches de violación acumulados que se recolectaron hasta diciembre de 2008.]
[2] Ver documentos sobre esta necesidad en la sección ‘Mujeres en la policía’ del Centro de Justicia para Mujeres.

Más información: 
- Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Acceso a la justicia para mujeres víctimas de violencia en las Américas (OEA/Ser.L/V/II, Doc. 68), 20 de enero de 2007.
- Jubb, Nadine (coord.), 2010, Comisarías de la Mujer en América Latina: Una puerta para detener la violencia y acceder a la justicia. Quito: Centro de Planificación y Estudios Sociales (CEPLAES). Este informe compila los resultados del proyecto Acceso a la justicia para mujeres sobrevivientes de la violencia: estudio comparativo de las Comisarías de la Mujer en América Latina, implementado en Brasil, Ecuador, Nicaragua y Perú. Ver más información relacionada.
- Renaud, Cristina y Rodríguez, Dunia, ‘Asegurar el acceso a la justicia de las mujeres, una de las prioridades de ONU Mujeres’, entrevista a Ana Güezmes García, directora regional de UNIFEM. Milenio, 8 de septiembre de 2010.
- Sieder, Rachel y Sierra, María Teresa, Acceso a la justicia para las mujeres indígenas en América Latina, Documento de trabajo 2011: 2, Chr. Michelsen Institute (CMI).

Fuente: Notas de los Viernes de AWID, 4 de noviembre de 2011. Traducción del inglés: Laura E. Asturias. Título original: ‘Women’s Access to Justice: Addressing Justice Chain Barriers’.

Tomado de: http://awid.org/esl/Las-Noticias-y-Analisis/Notas-de-los-Viernes/El-acceso-de-las-mujeres-a-la-justicia-Afrontando-los-obstaculos-en-la-cadena-de-justicia

Licencia del artículo: Creative Commons - Titular de la Licencia de artículo: AWID

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