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martes, 6 de diciembre de 2011

Cuando los cuerpos se volvieron armas de guerra

Por: Redacción ELTIEMPO.COM

Investigaciones demuestran que las mujeres terminaron siendo los fusiles más efectivos.

"Cuando entraban los 'paras' a hacer correrías en busca de guerrilleros o supuestos auxiliadores de las Farc, ya sabíamos que tocaba esconder a las niñas y nosotras prepararnos para lo que nos tocara y con quien nos tocara. Era como si entraran con sed de ensañarse con nosotras".

El testimonio de María Eugenia, una mujer que salió desplazada de Puerto Alvira (Meta), es el mismo de decenas de mujeres que tuvieron que sufrir los peores atropellos por parte de los paramilitares entre 1997 y 2002, cuando la crueldad de su guerra dejó miles de muertos, pero también un sinnúmero de mujeres abusadas y embarazadas.

A pesar de que estas víctimas esperaban que con la Ley de Justicia y Paz los primeros crímenes que se confesaran fueran los de la barbarie sexual, de los más de 57.000 delitos que han confesado los 'paras' solo 86 son de violencia sexual. Y de los 4.131 postulados solo 9 hombres están siendo juzgados por estos delitos.

Según la Corporación Arco Iris y otras ONG que tienen registros de los abusos de los grupos paramilitares, tan solo en la última década cerca de 400 mil mujeres fueron violentadas en el marco del conflicto armado.

En esta escalofriante cifra están incluidas las combatientes de las guerrillas que han sufrido esclavitud sexual, prostitución y aborto forzado en más de siete oportunidades, en algunos casos. El 90 por ciento de las mujeres militantes en las Farc han sufrido por lo menos un aborto en su vida.

Pero más allá de las cifras el verdadero drama de las víctimas está en la impunidad y el ocultamiento que se le ha dado a sus dramas. El abuso sexual en el conflicto es un delito invisible. Ni siquiera cuenta como prioritario cuando hay otros delitos conexos y para la Onu es claro que las mujeres en Colombia han sido usadas como arma de guerra.

Diana Montealegre, coordinadora de la campaña 'Violación y otras violencias: saquen mi cuerpo de la guerra", promovida por Oxfam y otras ONG, señala que en muchos casos la violencia sigue siendo reiterativa y las víctimas han tenido que soportar abusos constantes después del primer hecho.

En los informes que acaba de publicar el grupo de Memoria Histórica de la Comisión nacional de Reparación y Reconciliación, la investigadora María Emma Wills encontró que en Los Montes de María y el Magdalena los abusos de los 'paras' iban desde cortarles el cabello a las mujeres para humillarlas hasta empalarlas como escarmiento para las demás.

Pese a que no existe la primera condena por abuso sexual ocurrido en el conflicto armado, las organizaciones de mujeres creen que los tribunales internacionales harán justicia.

El horror en el Catatumbo

Aunque las cifras no muestran avances en condenas, lo cierto es que Justicia y Paz ha permitido ir dejando al descubierto los episodios oscuros que se vivieron detrás de las incursiones paramilitares.

Tal vez el caso más aberrante es el de la Sierra Nevada de Santa Marta, con las prácticas que el jefe 'para' Hernán Giraldo ordenó en el bloque 'Tayrona'. Él mismo abusó de más de 50 niñas de la zona y tuvo cerca de 24 hijos con ellas. 

A esta larga lista de atropellos se suma el capítulo del Catatumbo, que Justicia y Paz acaba de documentar.

De los 25 casos que reconstruyeron de violaciones y torturas contra mujeres por parte de 'paras' del bloque Catatumbo, en al menos una decena de hechos las víctimas aseguran que se ensañaron con ellas y buscaban convertirlas por la fuerza en sus mujeres.

"Cuando se le antojaba ir al establecimiento se llevaba a la joven y la violaba. Después comenzó a pegarle e, incluso, amenazó con quitarle la oreja. La joven estaba sometida al paramilitar: "Era como si me hubiera comprado", dice el expediente de la investigación.

Desde los 16 años hasta que cumplió los 18, Marcela fue sometida por un jefe paramilitar de Norte de Santander a todo tipo de abusos sexuales. Ella trabajaba como mesera en un restaurante familiar cuando en el 2004 el hombre la amenazó diciéndole que "si no se acostaba con él mataba a su hermana. Cuando quedó en embarazo la golpeó con la cacha de la pistola en la cabeza, dejándole varias heridas".

En varios casos, los paramilitares, tras cometer actos de violencia sexual convertían a sus víctimas en esclavas. Por los 25 crímenes se pide la condena del ex jefe paramilitar Salvatore Mancuso; la de Jorge Iván Laverde, 'el Iguano', y de José Bernardo Lozada, 'Mauro'. Ellos, como "autores mediatos" de los abusos  cometidos por al menos una veintena de sus subalternos.
 
Con tan solo 12 años, Eugenia fue protagonista de una de estas historias: "Trabajaba en el restaurante y, como a eso de las 6, un comandante paramilitar que la miraba le ofreció una gaseosa. Cuando la toma empieza a sentirse mareada y es sacada del lugar a una residencia. Ingresan a una habitación, le rasga la ropa y procede a violarla", dice el expediente.

Según reposa en la investigación, "al día siguiente, en la madrugada, la menor es dejada en su casa y el paramilitar le dice que no puede hacer nada, que desde ese momento ella es su mujer". Días después la manda a matar, pero soldados impiden el ataque. La menor -dice la Fiscalía- huyó.

Al igual que con ella, en el 2001, un paramilitar obligó a subir en un vehículo a una menor de 16 años. Después de violarla en un hotel en Cúcuta, el hombre llegaba a su casa borracho a buscarla. La joven tiene un hijo de nueve años.
 
Se cree que hay centenares de víctimas que aún no se atreven a denunciar. "Desde la cima del aparato ilegal que organizaron -dice la Fiscalía-, los jefes paramilitares idearon e impartieron las políticas y directrices que fueron usadas para abusar de jóvenes, menores y niñas".

Además de esclavitud, los paramilitares del Catatumbo también llegaron a someter a sus víctimas a aberrantes maltratos y torturas.

Tomado de: http://www.eltiempo.com/violencia-contra-las-mujeres/rechazo-a-la-violencia-contra-la-mujer/violencia-contra-la-mujer_10846529-4

Imagen: ¿Qué pasó?, foto tomada por Benedicta, del Putumayo, para el libro 'Memoria soy yo'. http://www.eltiempo.com/violencia-contra-las-mujeres/IMAGEN/IMAGEN-10848844-2.png

Licencia del artículo: Copyrigth - Titular de la Licencia de artículo: ELTIEMPO.COM

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