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jueves, 15 de diciembre de 2011

Huyendo del cólera, el paludismo y la violencia

Por: Redacción ELTIEMPO.COM

La historia de una mujer que, tras intimidaciones y ver desaparecer sus familiares, decide escapar.

Mientras lava la loza que utilizó para servir el desayuno, en su casa al sur de Bogotá, Sofía Rivas Asprilla recuerda aquellos años, a principios de la década de los 90, en los que se echaba racimos de plátano al hombro y remaba canoa por el río Tamaná, en el municipio de Nóvita (Chocó), labores que hacían parte del sustento de su humilde familia.

Mientras recuerda esos buenos momentos, Sofía también se llena de nostalgia y revive episodios dolorosos ocurridos en 1998, cuando su hogar se desintegró por cuenta del conflicto armado. Para ese momento esta mujer afrodescendiente trabajaba como auxiliar de enfermería para una misión médica del Vicariato Apostólico de Istmina (Chocó). 

"Un día, en esa labor humanitaria, seis compañeros y yo salimos del corregimiento de El Barro, que hace parte del municipio de Nóvita, que era donde yo vivía, y nos dirigimos a la vereda Curundó, Alto Tamaná. Allí, nos habían reportado epidemias de cólera y paludismo y nuestra tarea era atender a quienes se encontraban enfermos. También teníamos información de que en esa zona se presentaban enfrentamientos entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Ejército Nacional", explicó Sofía.

Rivas agrega que, una vez en el pueblo, la misión médica que ella conformaba fue retenida durante 8 días por el grupo armado ilegal, tiempo durante el cual ella y sus compañeros fueron trasladados a varios campamentos en zonas selváticas y obligados a atender a varios guerrilleros heridos en combates y a otros afectados por enfermedades tropicales.

A su regreso a casa -afirma-, empezó el drama. El Barro estaba sitiado por paramilitares, quienes tenían información de que ella y sus compañeros de misión habían estado en campamentos del ELN, pero no como retenidos sino como auxiliadores.

"Nos dijeron que teníamos que irnos del pueblo porque según ellos, éramos auxiliadores de la guerrilla. A partir de ese momento se presentaron otras situaciones, empezaron a matar a los animales, los cerdos y las gallinas de las personas que habíamos sido retenidos por el ELN".

Sofía afirma que luego de la masacre de animales llegaron las desapariciones de sus familiares. Su compañero sentimental, Manuel Rodríguez, y su primo-hermano, Pablo Asprilla, fueron sacados del pueblo. Solo seis meses después, este último, fue encontrado muerto en el río Condoto.

"Lo encontraron dos mujeres que estaban pescando con atarraya. Su cuerpo estaba dentro de un costal: le habían abierto la barriga para llenarlo de piedras para no dejarlo flotar en el río. De Manuel nunca volví a saber nada", señala.

Ante el aterrador panorama, Sofía salió del pueblo en condición de desplazada. Llegó a Medellín buscando refugio en la casa de su hermano Genaro, quien tiempo después también desapareció y, por rumores de personas cercanas a él, habría sido asesinado por paramilitares, pero su cuerpo nunca apareció.

Con la sombra de la muerte en su espalda, en 1999 Sofía decidió empezar una nueva vida y se instaló en Bogotá, junto con su hija y una sobrina. Su primer trabajo fue cuidando una persona enferma y en sus momentos libres vendía productos como 'enyucados' y 'cucas', al tiempo que buscaba la ayuda del Gobierno Nacional para que le reconociera su condición de desplazamiento.

Así mismo, acudió a la Casa de Igualdad de Oportunidades, un lugar creado por la Alcaldía Mayor de Bogotá para que las mujeres puedan tener espacios de encuentro, desarrollen y promuevan experiencias, necesidades e intereses de género. La asesoría que recibió allí le permitió crear la Organización de Mujeres Afrocolombianas La Canoa, desde donde ayuda a mujeres desplazadas.

Hoy, con 45 años de edad, Sofía Rivas Asprilla, sueña con sacar adelante a su hija y su sobrina, a quienes les enseña la importancia del respeto y sobre todo, del amor por la vida.

Tomado de: http://www.eltiempo.com/violencia-contra-las-mujeres/que-hacer/violencia-contra-las-mujeres-_10847406-4

Imagen: Libertad. Foto tomada de Leidys, de Antioquia, para el libro 'Memoria soy yo'. http://www.eltiempo.com/violencia-contra-las-mujeres/IMAGEN/IMAGEN-10849228-2.png

Licencia del artículo: Copyrigth - Titular de la Licencia de artículo: ELTIEMPO.COM

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