Páginas vistas en total

viernes, 23 de diciembre de 2011

“La mujer colombiana, protagonista de la única revolución pacífica y silenciosa posible”

Por: Javier Vargas Acosta

La frase que sirve de título a esta entrevista, es de una las personas que mejor ha sabido interpretar la lucha que las mujeres en Colombia y en el mundo han librado por la reivindicación de sus derechos. Se trata de Florence Thomas, investigadora y coordinadora del Grupo Mujer y Sociedad de la Universidad Nacional de Colombia, y a quien entrevistamos para el programa Aula Urbana Dial, del IDEP, de donde extractamos este dialogo para ESCUELA PAÍS Tinta

¿Cuál es la primera gran lucha que libran las mujeres en Colombia?
 
Florence Thomas: La primera gran lucha se inicia en los años 30 cuando se comienza a buscar la forma de que sean ciudadanas de tiempo completo, pero ante todo por que puedan ejercer el sufragio. Pero este sueño solamente se comenzó a gestar hasta 1954, y por fin votan por primera vez nuestras abuelas colombianas en el año de 1957. Pero si bien las mujeres ya tenían cédula que las acreditaba como ciudadanas, se habían dado cuenta que eso no servía mucho para su reconocimiento, para pasar de la invisibilidad a la visibilidad y ser reconocidas en los espacios públicos.

¿Cómo era el panorama de los derechos de las mujeres cuando usted llega a Colombia?

Cuando yo llegué a Colombia a finales de la década de los 60 no existía en este país ninguna investigación sobre las mujeres, no se conocían estadísticas sobre la violencia intrafamiliar, cómo vivían las mujeres cabeza de familia, las mujeres campesinas, del desempleo, etc, entonces allí aparece un trabajo durante la década internacional de la mujer, donde realmente se inician las investigaciones y se entiende que es absolutamente necesario integrar a las mujeres al desarrollo por medio de la educación, por medio de la reducción de la pobreza, por medio de la planificación familiar, que yo considero fue uno de los hitos de la piedra angular de la revolución de las mujeres. En Colombia llega la anticoncepción en la década del 60 gracias a Profamilia, y esto contribuye a que las mujeres pasen de tener en esa época un promedio de 6 hijos, a 2 hijos que tienen en la actualidad. Otro hecho importante es que las mujeres pasan a educarse y a educar, la mujer entra en los espacios del saber, con dificultad, porque debo recordar que la primera mujer que ingresó a la Universidad Nacional lo hizo en el año de 1940, pero definitivamente las mujeres comienzan a participar políticamente e ingresar al mercado laboral con más fuerza.

¿Qué destaca usted de los esfuerzos que se han hecho por reconocer los derechos de las mujeres en las últimas décadas del pasado siglo XX, y cómo comienza a aparecer la escuela en este entorno?

En la década de los 80 salen muchos proyectos de ley que traen reivindicaciones para los derechos de las mujeres, en el campo laboral y esto fue producto de las grandes cumbres mundiales, donde se comienza a hablar de los derechos sexuales y reproductivos. Esto también fue gracias a la aparición de grupos y organizaciones de mujeres que comenzaron a trabajar cada vez más con un enfoque de perspectiva de género, que yo creo que tiene su punto de partida en el campo educativo donde se trata de construir escuelas menos sexistas y se comienza a hablar de la mujer con un lenguaje incluyente donde se les reconocen sus capacidades pero también sus derechos.

¿Cómo analiza la realidad de la mujer colombiana en estos primeros años del siglo XXI?

Bueno, yo creo que últimamente tratamos de seguir avanzando con muchísimos obstáculos, por situaciones como el recrudecimiento del conflicto armado interno que ha traído el desplazamiento forzado, por la creciente violencia intrafamiliar que se traduce en embarazos no deseados. En este punto tengo que agregar que Colombia es uno de los primeros países de América Latina en el tema del embarazo de adolescentes que lleva a que se siga reproduciendo el caso de las madres abandonadas por los hombres, con varios hijos e hijas que criar en condiciones de extrema pobreza, a pesar de los avances que anteriormente mencioné en el campo de la educación, el trabajo y la vida política.

Precisamente en este tema de la política, ¿por qué cree usted que es tan difícil para las mujeres acceder con más fuerza a esas instancias del poder donde se toman las grandes decisiones de la vida pública nacional?

En este punto hay que ser conscientes de que estanos en una cultura patriarcal, machista, y que la política es uno de los ejercicios más masculino que existe, y además debemos tener en cuenta que el ejercicio de la política es el ejercicio del poder y muchas veces de la fuerza, donde los hombres le llevan a las mujeres una ventaja de casi cinco mil años, mientras que nosotras acabamos de nacer a la política. Hay que reconocer que existen múltiples obstáculos estructurales que hacen que si bien las mujeres por su preparación y transparencia han ocupado lugares de importancia en el campo político, todavía se les exige cumplir con los roles tradicionales de amas de casa, etc, y por eso se nos ve mal cuando salimos de nuestras casas para plantear nuestras ideas de cambio en la plaza pública. Yo personalmente creo que la política como se está haciendo en Colombia y en el mundo no nos está trayendo muchos avances, y evidentemente las mujeres creemos que si nos metemos en política es para hacerla de otra manera, que si queremos cambiar el mundo y la visión política que los hombres han impuesto, tenemos que actuar diferente, si es para hacerla como la están haciendo los hombres, entonces mejor nos quedamos en los sitios desde donde podemos proyectar cambios sustanciales, y por último quiero decir que este mundo visto desde el tema político está hecho para los hombres, por eso no es fácil acceder a esos espacios de toma de decisiones.

El lugar donde sí han llegado las mujeres con mucha fuerza es a la educación. En Bogotá, por ejemplo más del 70 por ciento de los docentes son mujeres. ¿Cómo ve el papel que deben jugar esas docentes para hacer respetar esos derechos de sus niñas y niños estudiantes y de ellas en particular?

Sí, justamente yo creo que esas docentes están llamadas a conocer la historia de las mujeres; yo siempre he pensado que si las mujeres no conocen su historia no pueden entender el sentido de sus reivindicaciones. A partir de allí hablarles de eso a sus estudiantes. Es en el jardín infantil, en la escuela donde se debe iniciar el cambio y para eso tenemos que estar bien preparadas, convencidas de nuestra importancia como mujeres, de seguir empoderando a las niñas, formarlas como ciudadanas participativas, veedoras de sus derechos, capaces de llevar a cabo la única revolución pacífica y silenciosa posible. Me parece fundamental el reconocimiento de nuestra historia, ya que sin esta condición es muy difícil entender por qué necesitamos construir una escuela no sexista, que le dé las mismas oportunidades a niñas y niños, que es fundamental para construir un futuro que tenga sentido para todos.

Tomado de: http://escuelapais.org/Backuppganterior/escuela_pais/nuevo%20sitio/paginas/epatinta/lamujer.php

Licencia del artículo: Copyright - Titular de la Licencia de artículo: ESCUELAPAIS.ORG

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...