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martes, 13 de diciembre de 2011

Ser mujer y ser lesbiana, motivos para ser doblemente vulnerable

Por: Redacción ELTIEMPO.COM

Las mujeres con esta orientación sexual pueden ser víctimas de varios tipos de violencia.

Debido a que el actual sistema se basa en que tanto hombres como mujeres sean funcionales a su reproducción, las personas con una orientación sexual distinta tienden a ser 'sancionadas' por la misma sociedad.

El rechazo a las mujeres lesbianas, conocido como lesbofobia, es una forma de castigar su 'desobediencia' y puede ser ejercido por muchos actores de la sociedad: el mismo Estado, grupos armados, funcionarios, compañeros de trabajo o la familia.

"Yo creo que la lesbofobia está presente en muchas instituciones sociales, y remarco que la familia es una de las instituciones más agresivas", explica Camila Esguerra, antropóloga, docente y magíster en Género.

En todo caso, para los padres no es sencillo aceptar que su hija no va a construir su vida sobre los cimientos de una familia tradicional, tal como ellos la comprenden, pero en ocasiones la intolerancia es tan fuerte que el entorno familiar se vuelve hostil y expulsa a la mujer lesbiana en términos emocionales y materiales.

Según Marlon Acuña, psicólogo del centro comunitario LGBT de Chapinero, "puede haber rechazo por parte del padre, de la madre, de sus hermanos. En la familia están las expectativas: tú eres mujer, vas a ser madre, y el que sea lesbiana desdibuja todos esos ideales del heterosexismo".

Por ejemplo, en ese centro comunitario, durante el 2010 y el primer periodo del 2011, se registraron 43 casos de violencia intrafamiliar hacia mujeres lesbianas, en ocho de los cuales ellas sufrieron violencia física por parte de su papá o su mamá, aunque en todos hubo violencia psicológica.

También son perseguidas por sus ex compañeros sentimentales, generalmente por los ex esposos con quienes tuvieron hijos, que buscan presionarlas para conseguir la custodia de los menores.

Este punto abre otro debate: si los padres o madres homosexuales son personas adecuadas para educar a un menor de edad.

"Entonces, ¿es idóneo un padre violento, alcohólico, versus una mamá que es lesbiana?", se pregunta Bibiana Muñoz, abogada que maneja este tipo de casos.

Según cuenta Muñoz, en la batalla por conseguir la custodia de los hijos "lo que han encontrado esas parejas de mujeres es que han sido 'revictimizadas' por los operadores judiciales por ser lesbianas".

En las comisarías de familia y juzgados, entre otros escenarios judiciales, no siempre hay un trato digno ni una atención suficiente hacia ellas. Todo pese a que la Corte Constitucional, a través de la Sentencia C-029 del 2009, equipara muchos procedimientos de familia para las parejas del mismo sexo.

Así mismo, las mujeres lesbianas o bisexuales pueden sufrir discriminación en los ámbitos escolar y laboral. Respecto a la primera, se siguen presentando casos y en la mayoría de ellos las estudiantes han sido reintegradas a la vida académica a través de tutelas.

En cambio, la violencia laboral es más común y se manifiesta de forma más 'sutil'. Más que problemas a la hora de conseguir trabajo los inconvenientes comienzan cuando ellas visibilizan su orientación sexual.

La presión laboral más frecuente, según las mismas afectadas, es a través del acoso sexual por parte de sus compañeros hombres, que buscan devolverlas al que ellos consideran el 'camino correcto'.

Este mismo argumento es utilizado por grupos armados para ejercer violencia sobre el sector LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales), según un informe de Amnistía Internacional que recopiló información de diversas regiones de Colombia.

En el informe se incluye un caso aberrante: En el año 2002, en el barrio Miraflores de la ciudad de Barrancabermeja, dos lesbianas fueron violadas, presuntamente por paramilitares, según ellos, "para mostrarles a estas chicas qué es sentir un hombre".

Camila Esguerra considera que esto se debe a que algunos hombres creen que "la elección de ser lesbiana o ser bisexual tiene que ver con una opción negativa frente a los hombres y no positiva frente a las mujeres".

Cuando una violación sexual contra una mujer lesbiana se presenta por esta motivación se le conoce como una violación correctiva, una forma de violencia que ha sido denunciada especialmente en Sudáfrica y Brasil, pero sobre la que aún no se ha investigado a fondo en Colombia.

Además, en el país aún no es fácil encontrar información relevante sobre el tema porque muchas mujeres lesbianas prefieren no denunciar, en ocasiones por miedo a exponer su preferencia sexual.

Respecto a este subregistro, desde el 2005 Colombia Diversa ha denunciado que no existen sistemas de información unificados que permitan identificar estas vulneraciones, lo cual impide el adecuado diseño de políticas públicas de prevención y lucha contra este tipo de violencias.

"Estas mujeres sufren persecución, muchas son obligadas a desplazarse de sus lugares de origen y existen reportes de violaciones sexuales, mutilaciones y muertes", advierte el IX Informe de la Mesa de Mujer y Conflicto Armado.

Lo cierto es que ante la frecuente expulsión de varias esferas de su vida social, la mayoría de los vínculos de las mujeres lesbianas quedan destruidos. Ellas se quedan sin una red que las apoye y su compañera, aquella mujer de la cual se enamoraron, se convierte en su único refugio.

Tomado de: http://www.eltiempo.com/violencia-contra-las-mujeres/discriminacion/violencia-contra-la-mujer-_10851204-4

Imagen: Foto tomada por Maria Andrea, del Cauca, para el libro 'Memoria soy yo'. http://www.eltiempo.com/violencia-contra-las-mujeres/IMAGEN/IMAGEN-10849290-2.png

Licencia del artículo: Copyrigth - Titular de la Licencia de artículo: ELTIEMPO.COM

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