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martes, 13 de diciembre de 2011

Toda una vida llena de violencia / Historia de vida

Por: Redacción ELTIEMPO.COM

Soy de un pueblo caldense, mis padres son campesinos, mi madre es muy trabajadora y honesta.

Mi padre fue un hombre muy trabajador pero machista y alcohólico, lo único que recuerdo de él es maltrato y rechazo.

Mi madre tuvo que separase de él por sus constantes infidelidades y porque la maltrataba. Recuerdo que una madrugada mi padre llegó borracho con una mujer, y mi madre se enojó mucho y los agredió físicamente a los dos con un machete. Mi padre le pegó y le dejó todo su cuerpo con moretones. Esa noche mi madre ensilló dos caballos y salió con mis tres hermanos y yo. Recuerdo que pasamos muchos potreros y quebradas hasta que ya amaneciendo llegamos a la casa de mis abuelos maternos, y allí vivimos un tiempo.

Mi abuelo vendió la casa y nos trasladamos a Manizales, allí mi madre buscó un trabajo de empleada domestica y en el tiempo de descanso trabajaba recogiendo café, mientras mis abuelos nos cuidaban, pero al poco tiempo mi abuelo murió de cáncer en los pulmones, pues fumaba mucho.

Para mi madre fue muy difícil esta situación porque tuvo que responsabilizarse de mis tíos menores y de mi abuela, quienes nos maltrataban. Además, por esos días mi madre se dio cuenta que estaba embarazada de mi padre y se angustió mucho. Ella decía que si ella se hubiera dado cuenta de su embarazo no hubiera abandonado a mi padre.

Así que tuvo que internarse en una finca a trabajar porque no la recibían embarazada en ningún otro lado. Fue entonces cuando nos dejó con mi abuela, mi tía y el esposo en una finca. Para mí fue muy doloroso separarme de mi madre, pero ella me decía que me portara bien, porque ella tenía que trabajar para mantenernos y darnos estudio y que en su trabajo no la recibían con los cuatro hijos.

Recuerdo que mi abuela decía que no me quería y me maltrataba, y mi tía también me maltrataba. Incluso, el esposo de mi tía trató de abusar de mi, pero yo no le contaba a nadie, por temor a que no me creyeran, y además porque mi tía nos decía a mi hermano y a mi que éramos unos arrimados y que si no nos portábamos bien nos echaba, y le ponía quejas a mi madre, y ella nos pegaba.

Esos años de mi infancia son algo que no me gusta recordar, porque fue muy doloroso ver el maltrato hacia mi hermano y hacia mí. Mi abuela era muy dura conmigo, me decía palabras horribles. Recuerdo que para ir a la escuela, cuando me tocaba educación física, no me dejaba poner el uniforme de educación física porque según ella las que usábamos pantalón corto éramos "puticas".

Mi hermano me ayudaba a sacar mi uniforme y me vestía en los potreros; él me cuidaba, mientras yo me cambiaba. En esa época me tocaba llegar de la escuela a hacer los oficios de la casa y a cuidar los hijos de mi tía. No tenía tiempo de hacer mis tareas,  me tocaba hacerlas antes de llegar a la casa, en la escuela, y a veces no tenía tiempo de hacerlas y me iba muy mal en el estudio.

Mi tía, entonces, le ponía quejas a mi mama y ella me pegaba porque perdía materias, pero mi mamá no me creía que ellas no me dejaban tiempo de estudiar, además ellas no miraban que yo era una niña de 8 años, y ni siquiera me permitían jugar.

Una tarde, sentada en el corredor de la casa, después de mi tía haberme castigado vi hacia la carretera, y vi que venía mi madre; sentí tanta felicidad al verla y corrí a sus brazos, venía con mis hermanos y una caja muy grande. Yo llamé a mi hermano para que la ayudara con la caja; mi madre llegó, saludó y todo era felicidad esa noche.

Al otro día, mi madre nos dijo que se venía a vivir a La Dorada, Caldas, porque todos estábamos grandes para estudiar, y ahí fue cuando nos llevamos a la abuela a vivir con nosotros: ella nos cuidaba mientras mi madre trabajaba.

Nunca entendí por qué mi abuela me seguía maltratando; recuerdo que nos dejaba todo el día a mi hermano menor y a mí, en la calle y no nos daba de comer. Sólo nos abría la puerta cuando mi madre ya iba a llegar, ella no dejaba que yo jugara con mi hermana, que era un año menor que yo, le daba regalos a ella y le traía cosas de comer y la escondía detrás de la puerta para no darme.

Cuando llegué a mi adolescencia me enfrentaba con mi abuela, y ella le daba quejas a mis tíos, para que ellos también me maltrataran. Cuando mi madre llegaba en las noches ella se quejaba de lo grosera que yo era con ella y con mis tíos.

Mi madre sin preguntarme, ni escucharme, me castigaba y me maltrataba verbalmente; a raíz de eso yo nunca le contaba nada a mi madre. Ni siquiera le conté que el hermano menor de ella trató de abusar sexualmente de mí. Él llegó a mi casa dándonos muchos regalos y dinero, y así fue creando confianza con mi hermana y conmigo. Yo nunca le comenté a mi madre porque sabía que ella nunca me iba a creer. Siempre he pensado que él también quiso abusar de mi hermana, igual que de mí, pero nunca pude preguntarle a mi hermana, porque ella murió cuando estábamos muy jóvenes.

Mi mamá dice que ella trató de cuidarnos mucho, pero por su trabajo no tuvo todo el tiempo para nosotros, y lastimosamente estas cosas pasaron.

Yo no juzgo a mi mama por estas cosas malas, pero sí guardo un rencor hacia mi padre; de hecho el día que mi padre murió no sentí tristeza a pesar de que fue una muerte trágica. Se suicidó: se pegó un tiro en la cabeza. Fue un primero de enero a la 1 de la tarde. Fue la primera vez que mi padre vio reunida a toda su familia; también estaba mi madre, mis hermanos y todos los nietos.

Me sentía extraña, no sentía ningún dolor por la muerte de mi padre. Al verlo tirado en el piso, muerto, sentía como si ese ser no fuera de mi familia; sufría era por mis hermanos y por mis hijos pues eran muy pequeños y no entendían qué había pasado. Ellos me preguntaban por qué su abuelo se había quitado la vida y yo la verdad no sabía qué responderles en ese momento.

Mis hermanos habían compartido más tiempo con él y sí, lloraban su muerte. Mi hermana estaba igual que yo pues mi padre siempre nos rechazó. Con mi madre era todo diferente: nos quería a todos por igual y nos cuidaba, ella no tenía mucho tiempo para nosotros, por su trabajo, pero el poco tiempo que nos dedicaba era para aconsejarnos y consentirnos. Claro, si nadie le ponía quejas porque ahí si nos pegaba.

Cuando cumplí mis 17 años tuve un novio, que mi madre no quería y decía que era un bueno para nada. Una vez mi tía le dijo a mi mamá que yo andaba en el río, con mi novio. Mi mamá ni siquiera sabía que yo tenía novio y me ha dado una pela que hasta me ahorcó, y mi hermano, el mayor, me defendió.

Mi mamá me hizo la vida imposible con ese muchacho, y al poco tiempo mi hermano se fue a pagar servicio en la Fuerza Aérea, y se hizo amigo del que hoy en día es mi esposo; lo llevó a la casa y me lo presentó. A mi familia le cayó bien, y según mi madre era un hombre responsable, y tenía un trabajo estable: con él sí me dejaba salir a todas partes y así empezó una relación con él. Yo sentía que no lo quería, pero con tal de que mi mamá me dejara salir y no me encerrara bajo llave yo estaba feliz.

A los dos años, sin terminar mi bachillerato, quedé embarazada de mi primera hija. Mi esposo no estaba, lo habían trasladado de ciudad; por lo tanto yo quedé sola, sin saber qué hacer, pensaba muchas cosas, mis vecinas me aconsejaban que abortara, yo no sabía qué hacer, así que le conté a mi hermana y ella se puso feliz, y dijo que lo tuviera, que no le hiciera caso a las demás, que ella me apoyaba.

Una tarde mi madre llegó del trabajo y yo le contesté mal, y ella me cogió a escoba, y mi hermana asustada le gritó que yo estaba embarazada, que no me maltratara, y mi madre quedó en 'shock', no decía nada. Luego se sentó y, mucho rato después, me dijo: "yo la voy a apoyar, pero tiene que terminar de estudiar y ponerse a trabajar, yo me he fregado mucho, trabajando, para que ustedes estudien, para que me deje el estudio tirado". Fue entonces cuando empecé a trabajar de día y a estudiar de noche.

Cuando mi niña entró al jardín yo le dije a mi madre que no trabajara más y que se quedara cuidando a mi hija, que yo trabajaba para mis hermanos, y ella aceptó. Ya en ese tiempo había regresado el padre de mi hija, mi esposo hoy en día, y me dijo que nos casáramos, yo le dije que me diera un tiempo, porque yo no lo quería. En ese tiempo seguimos la relación, y nació mi segundo hijo. Mi esposo volvió y me dijo que nos casáramos, y yo le dije que me diera más tiempo, hasta que un día peleé con mi hermano menor y mi madre me echó de la casa, le dio la razón a él, para mí eso fue muy duro, pues yo aportaba todo en mi casa, pero mi madre dijo que yo ya tenía dos hijos y que tenía que hacer vida aparte.

Llorando, llamé a mi esposo y le dije que aceptaba la propuesta. Él me dijo que sí, y que buscara una casa donde vivir con mis dos hijos, y que me saliera de mi casa. Pasaron dos años después de vivir sola con mis hijos, y me casé con mi esposo; ya mi hija tenía 6 años y mi hijo 4 años.

Después de casados nos fuimos a vivir a Melgar, y al mes de convivir con él, empezó el calvario, pues mi esposo, no era lo que yo pensaba, era un hombre machista, gruñón, maltratador, sobre todo con mis hijos. Empezaron los problemas con él, lo demandé al Instituto de Bienestar Familiar, dos veces. Él me rogaba y se arrodillaba, me decía que no lo dejara, y yo como era ingenua le creía sus arrepentimientos y así seguíamos de perdón en perdón.

Empecé a trabajar, y me propuse estudiar, porque era una meta para mi ser una profesional, para no depender toda la vida de él, entre todas las cosas malas que sucedían él siempre me apoyó en que yo estudiara.

Finalmente, me gradué como psicóloga, y empecé a trabajar, pero nunca me separé, y eso me ha afectado en mi vida, porque siento que fui permisiva con el maltrato que él le daba a mis hijos, y a mí, aunque no hubo maltrato físico, si nos maltrataba psicológicamente, y de otras maneras.

Hoy en día siento que cumplí mis sueños, porque he podido a través de mis conocimientos y mis experiencias ayudar a otras mujeres maltratadas y eso me hace feliz.

Mary: Mujer Superada de Violencias
Tomado de: http://www.eltiempo.com/violencia-contra-las-mujeres/discriminacion/violencia-contra-la-mujer_10887024-4

Imagen: La oscuridad. Foto tomada por Amparo, del Cauca, para el libro 'Memoria soy yo'. http://www.eltiempo.com/violencia-contra-las-mujeres/IMAGEN/IMAGEN-10849276-2.png

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