Páginas vistas en total

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Las mujeres indígenas seguimos pariendo


Por: Consejería de Mujer, Familia y Generación, ONIC

Todas somos Bartolina, su nombre simboliza el de miles de mujeres indígenas de la Madre Tierra, de Nuestra América, de Colombia; todas desde nuestros distintos quehaceres luchando, en ocasiones sin darnos cuenta, por nuestros derechos; todas pariendo procesos, reivindicaciones, esfuerzos, hijos, hijas; todas transmisoras de nuestra cultura, garantes de nuestra pervivencia.

Hoy 5 de septiembre, conmemoración del Día Internacional de la Mujer Indígena, resulta importante resignificar el discurso para mostrar realidades que, sin lugar a dudas, validan nuestras consuetudinarias exigencias por la salvaguarda de nuestros derechos, los cuales han sido y aún hoy siguen siendo vulnerados de forma reiterada y con variadas expresiones, que nos victimizan y nos sitúan en grave riesgo no solo a nosotras como sujeto colectivo mujer, sino a Pueblos Indígenas enteros, vistos integralmente.

El conflicto armado, el accionar de los actores armados legales e ilegales, el despojo, la globalización financiera y de las transnacionales, los megaproyectos, las múltiples formas violencias y otros muchos factores han materializado para los Pueblos Indígenas riesgos específicos que se muestran con crudeza en los cuerpos, mentes y espíritus de las mujeres indígenas, ¿Cómo no alzar nuestras voces ante la injusticia, la impunidad y la discriminación? ¿Cómo no reaccionar ante las distintas formas de violencias que nos aquejan? ¿Cómo no seguir movilizándonos desde distintos escenarios para visibilizar nuestra situación y con ello generar estrategias de prevención y protección para nosotras y con ello para nuestros pueblos?

Indicativos son los datos que en materia de desplazamiento forzado se muestran a 2009; para dicha anualidad se cuentan en total 37.986 mujeres indígenas en situación de desplazamiento; cifra que no tiene en cuenta el subregistro que, por aspectos de diversa índole (que van desde la no realización de la declaración del hecho, hasta la carencia de un enfoque diferencial al recepcionar la declaración), impiden consolidar y a la postre mostrar el total de casos existentes: La cifra a 2012 es mucho más elevada, guardando relación directa con los niveles de invisibilidad.

A este panorama se adicionan, los casos de feminicidios, al menos uno por mes en lo va del año; siendo el más reciente el ocurrido en el Municipio de Pueblo Bello en donde la  víctima fue una niña perteneciente a la etnia Arhuaca, su cuerpo sin vida fue encontrado con señales claras de violencia sexual. El panorama de esta última forma de violencia en contra de las mujeres indígenas desafortunadamente es incierto, carente de cifras exactas que permitan evidenciar la situación y con ello atado a altos niveles de impunidad, que fortalecen las dificultades para acceder efectiva y diferencialmente a la justicia.
  
Los daños de estas y otras formas de violencias en contra de las mujeres indígenas son de valoración compleja, las afectaciones individuales y colectivas adquieren distintas intensidades y tienen en cuenta necesariamente la cosmovisión que, con fundamento en la ley de origen, impactan de forma grave y profunda a los Pueblos Indígenas: la agresión a una mujer, se transforma en una afectación directa para la totalidad del pueblo al que pertenece.

A pesar de lo anterior, las mujeres indígenas hemos seguido luchando, generando estrategias de resistencias, consolidando nuestros argumentos, hablando, tejiendo y construyendo desde el único lenguaje que entendemos como parte de nuestras entrañas: la paz. Nuestros aportes al movimiento indígena en Colombia y en Nuestra América han sido determinantes para fortalecer procesos organizativos fundamentados en la autonomía, el respeto a nuestros territorios, la unidad de los pueblos, la consolidación de nuestras culturas y en el reconocimiento de nuestros derechos ancestrales.

Sin lugar a dudas este no ha sido un ejercicio sencillo; plagado de resistencias y oposiciones, las luchas de las mujeres indígenas se ven abocadas históricamente a la duplicidad de esfuerzos para generar impactos que han redundado en la cesación de las vulneraciones de nuestros derechos individuales y colectivos. Nuestras acciones en lo privado y en lo público han buscado y buscan consolidar nuestra voz, nuestras voces, evidenciando que en la polifonía se han consolidado nuestras posturas colectivas.

Hoy nosotras, mujeres indígenas, queremos reconocernos como parte actuante e indispensable en la consecución de libertades y derechos para todas, para todos, para nuestros pueblos. De la misma forma que a Bartolina Sisa, muchas mujeres indígenas han sido silenciadas, sin embargo no han podido ni podrán acallar nuestro ser en tanto dadoras de amor, de resistencias; la semilla que sembramos al parir pervive más allá de nosotras mismas, más allá del hoy, se transforma en historia, en sujetos con la potencia de cambiar el mundo, en sabiduría, en buen vivir, en la consolidación de garantías colectivas, se transforma en el legado de la Madre Tierra, porque nosotras somos una proyección de ella; se transforma, en ultimas, en vida.



Licencia del artículo: Creative Commons - Titular de la Licencia de artículo: ONIC

Comentarios, sugerencias y opiniones sobre esta entrada y sobre el contenido del blog, por favor escribir al correo electrónico: aliciaguevara10@gmail.com

lunes, 20 de agosto de 2012

Las verdades de Chavela Vargas


Por: María Cortina

Noventa y más allá...
“Para los males del cuerpo tenemos a los médicos,
para los males del alma tenemos a Chavela Vargas.”
Lila Downs


La prestigiosa periodista mexicana María Cortina, reportera de guerra y autora de Memoria intacta, envía exclusivamente para Con-Fabulación el siguiente fragmento de su biografía La verdades de Chavela, brillante  testimonio de esa cantante que pertenece a la patria visceral de Edith Piaff, Janis Joplin, El Polaco Goyeneche y otros agudos intérpretes de la desesperación.

Parecía estar convencida de que no llegaría al homenaje. "Se me están acabando las fuerzas", decía. Una y otra vez juraba que ya no estaba para esas andanzas. Pero, dos días antes del homenaje, viajó a la Ciudad de México con el alma en su sitio. Custodiada por sus ángeles guardianes, las enfermeras Liliana Achu-Fan Zamora y Lorena Barrera Jaime, recibió durante todo un día a periodistas, respondió no sé cuántas llamadas telefónicas de España, Colombia, Argentina, Chile, Ecuador. Todo el mundo quería saber cómo se sentía Chavela a sus noventa. Al hotel llega­ron varios arreglos de flores. Dos docenas de rosas enormes de parte del presiden­te de España, José Luis Rodríguez Zapatero y de su esposa Sonsoles Espinosa, y otro más de Felipe González. Gabriel García Márquez le envió una rosa que dibujó en la primera página de Cien años de soledad y le hizo llegar el libro. "Para Chavela, la flor más allá, con todo mi amor", escribió Gabo. ¿Más allá de qué, Chavela? —De todo. De la tierra, del mundo, de la razón. Así ha sido mi relación con Gabo. Una relación más allá del tiempo y de la vida. Durará más allá, donde sea, cuando sea. Lo encontraré más allá.

Al camerino del Teatro de la Ciudad le enviaron un ramo inmenso, también de rosas, de parte del ministro de Exteriores de España, Miguel Ángel Moratinos; una rosa de Pedro Almodóvar, otra de Miguel Bosé, Joaquín Sabina y el resto de sus amigos españoles. No cabía una flor más.

El día anterior, entre una entrevista y otra, decidió que quería salir del hotel. —Quiero saludar a mi ciudad, reconocerla y que ella me reconozca. Hace tiempo que no nos vemos. Hace tiempo que no recorro sus calles ni miro de fren­te al gentío. Mi ciudad, la he echado de menos.

No se le escapó un solo detalle. Desde la calle de Palma hasta el bar La Ópera, sonrió sin interrupción. Miró la ciudad con la ilusión de quien la descubre por primera vez; pero, al mismo tiempo, la invadió la nostalgia. —Sigue ahí, la ciudad que tanto me dio, sus calles, palacios, sus mujeres y   hombres, sus puestos de periódicos, sus aromas y sonidos. Y siguen ahí los mexicanos de rostro y hablado dulce, parece que le cantan al amor cuando hablan. No entiendo por qué hay quien quiere quebrar a México, si sus calles huelen a verdad.

Hay calles que huelen a verdad. 

Al día siguiente, amaneció con ganas de seguirla. Recibió al corresponsal del dia­rio El País y al fotógrafo César Saldívar, su amigo. Por la tarde, regresó a Tepoz­tlán. "Ahora sí, ya cumplí", me dijo, al despedirse con su sonrisa gigante. "Te gané la apuesta", le dije. "Llegaste al homenaje y lo hiciste más viva que nunca." —Ya cumplí. Aquí estamos, a ver qué pasa. Voy a planear mi muerte, eso me divierte. Uno planea su vida, ahora yo voy a planear mi muerte.

Dijo que ya había hecho cuanto quiso hacer en la vida. Que ya nada más le tocaba esperar. Planificar su muerte y esperar. Pero, mientras esperaba, Beto Gómez le propuso grabar una canción para su tercer largometraje, El soldado Pérez, y aceptó sin dudarlo. "Chavela, quiero que cantes el tema de mi próxima película", le había dicho Beto varios meses antes. Y a los 90 años cumplidos grabó "Los dos herma­nos". Se aprendió de memoria una canción que jamás había escuchado y lanzó su voz y sus guitarras a la pantalla grande. Acabó agotada, pero estaba feliz, radiante, arrojaba luz. —Es que me encantan los jóvenes. Y quiero mucho a Beto, tan luchador, tan lindo. Es de las personas que buscan y no se cansan de buscar. Aunque encuentren.

Beto Gómez, autor de Hasta el último trago, corazón, un documental de homenaje a las mujeres que cantan, le dio las gracias a Chavela con uno de los abrazos más prolongados que he visto. —Se le estaban saliendo las lágrimas y creo que no quería que su equipo lo vie­ra. Yo sentí sus lágrimas, sentí su emoción abrazada a la mía. Sentí su satisfacción.

Acabó exhausta. Inconveniente que no la detuvo pues, unas cuantas semanas más tarde, grabó "Piensa en mí" con la singular banda estadunidense Pink Martini, que incluirá el tema en su próximo disco. Fue en un estudio de Tlayacapan, a unos kilómetros de Tepoztlán. Chavela grabó un tema más, por si acaso. Después, festejó con sus guitarristas y el resto del equipo. Y acabó brindando con aguas frescas por la vida, por la juventud y por la música. —Cuando el mundo tiembla, cuando llora, cuando parece que se va a caer, venimos los cantantes a sostenerlo. Los cantantes y los artistas. Brindo por Frida.

Frida Kahlo, siempre piensa en ella cuando hay que brindar por el arte, por el amor, por la amistad. Y, algunas veces, también cuando llora. —Estuve a punto de llorar, reviví todo cuanto he sentido por Frida. A los 90 años siento la fuerza, la intensidad de Frida en mí. Y la mía en Frida. Ella tam­bién me quiso.

En esos días le mostraron la copia de una carta de Frida dirigida a Carlos Pellicer, en la que se revela la inmediata atracción que ella sintió por Chavela. La acababan de encontrar en un baúl, junto con otras cartas y objetos que Frida guardaba. La escribió el mismo día en que se conocieron y en ella se preguntaba si Chavela habrá sentido lo mismo que sintió ella. Acaso, dice Frida al final de la carta, Chavela es un regalo que el cielo me envió. "Eso fuiste para Frida, un regalo del cielo", le comento. —Estuve a punto de llorar el llanto suave de Frida cuando la leí. Solamente dijo eso y se marchó un buen rato al territorio del silencio. Después, me mostró la carta. Y se acordó de otra carta que Frida le mandó un poco antes de morir. —Chavela, yo te nací. Eso me dijo Frida en su carta. Yo te nací, Chavela, recuérdalo siempre. Porque siempre estaré en ti y tú en mí. Y ya ves, sigue en mí. Lás­tima que rompí esa carta. Lástima.

Frida nació a Chavela, y antes lo hizo México y José Alfredo, y su canto, sus brazos abiertos, su decisión de dejar de beber, el reencuentro con su público, El Hábito, un poema de Lorca, Pedro Almodóvar, Manuel Arroyo, España, la España de su corazón, los homenajes, la risa, el mar, los pescadores, sus músicos, sus amigos. A sus 90 años, Chavela Vargas sigue naciendo. Y lo hace sola, como un personaje de teatro, reinventándose día con día. —Ya todo se acabó y yo sigo aquí, eso es lo duro.

Lo dice un día y a la mañana siguiente acepta la propuesta de grabar una nueva canción, recibir un homenaje más, participar en un documental sobre Frida, ser fotografiada en un estudio de luz. O me pide que la ayude a organizar una comida de amigos.

Cinco meses después de su homenaje, decidió grabar la canción "¿Adónde te vas paloma?", que escribió junto con Mario Ávila. Hacía mucho que no la escu­chaba cantar con la voz tan limpia ni con tanta intensidad. Todos los que estuvimos presentes nos quedamos maravillados, absortos, mudos. Entonces, nos explicó: —Mientras canto, hay algo detrás del texto que me envuelve y me desa­parece. De pronto, siento que tengo que frenarme, pero no lo hago. Después de todo, para eso canto, para sentir y hacer sentir. “Tienes un futuro por delante, Chavela", le dije. "Al paso que voy me estaré muriendo a los 105 años", respondió, muerta de risa y después me recordó que había una reunión de amigos pendiente. —Dile a Monsiváis que venga, y al chico aquel que quiere conocerme, trae a Ana Paula y a Sofía, invita a Enrique Strauss, a Eugenia León, Nacho Toscano, a Patsy, a Patricia Gaxiola. Y que venga Monina, su hija. Un día de estos vuelvo a cantar para ti, Monina.

"Gracias, Chavela", le dice Monina y llora el recuerdo de escuchar a Chavela can­tar para ella "Las simples cosas". Justo a unas cuantas horas de que Monina reci­biera el primer tratamiento de su quimioterapia, Chavela le pidió cantando que no se marchara:

Demórate aquí, en la luz mayor de este mediodía,
donde encontrarás con el pan al sol, la mesa servida.
Por eso muchacha no partas ahora soñando el regreso,
que el amor es simple, y a las cosas simples
las devora el tiempo.

De tanto en tanto, canta Chavela "Las simples cosas". La canta o la declama. Y lo hace, ya no para Monina, sino para ella, Chavela Vargas, la que no tiene miedo a morir, la que planifica su muerte, la que le dice a la pelona: "Cuando usted quiera, Señora, le tiendo la mano". La misma que se despide a diario de la vida, no se can­sa de nacer, de renovarse, de crear. —La creación no termina, si uno sigue vivo, no termina. Tengo 90 años y viviré lo que me queda de vida sin que la creación se acabe. Crear es la verdad. Que no se termine nunca la verdad. Eso he querido siempre. "No terminará. No te quedas quieta ni una semana seguida." —Por lo pronto, aquí sigo, pero estoy cansada. Mis manos ya no se abren. De tanto abrirlas, ya no se abren. Sé que pronto me iré.

Chavela....

—Me voy a ir, pero aquí seguiré. Volveré y seguiré dictando las letras y las palabras que se necesitan para escribir un poema. Verás una luz, un atardecer, alguna cosa excepcional verás y sabrás que soy yo. Vamos a seguir conversando sobre la verdad; sobre las verdades de Chavela, donde se juntan la tristeza y el dolor que he vivido, y la ternura también... todo el amor que he sentido por mis amigos, mi público, mis amores. Ve y diles a todos que no me iré.



Licencia del artículo: Copyright - Titular de la Licencia de artículo: MIRALES.ES

Comentarios, sugerencias y opiniones sobre esta entrada y sobre el contenido del blog, por favor escribir al correo electrónico: aliciaguevara10@gmail.com

domingo, 19 de agosto de 2012

Sí, soy lesbiana. Pero no quiero acostarme contigo


Por: María Jesús Méndez

Ya sé que así, dicho de la nada, parecerá irrisorio y ridículo, pero tienes que saber que no. Que mi lesbianismo no es una forma de llamar tu atención. Que cuando beso a una chica en un bar, la abrazo o le cojo la mano, no es una manera seductora de pedirte que te unas a nosotras o que nos des conversación. No sé si habrás notado, pero cuando eres tú el que está con una chica en un bar, besándola o abrazándola, por muy guapa que sea tu compañera, no me acerco a sugerir mi presencia en un acto sexual ni a dejar claro lo muy excitante que me parece vuestra exhibición del amor o la pasión que desbordáis.

Dejando claro que mi lesbianismo no es una manera de seducirte, creo que es un buen momento para plantear que no deseo ser “salvada”. No soy lesbiana por desconocer tus atributos y tamaños físicos. No soy lesbiana porque no he encontrado a un hombre ni por no haberme acostado aún contigo. Aunque, si insistes en defender este argumento, es hora de que te plantees que quizás tú sigues siendo heterosexual por aún no haber conocido las bondades del sexo con otro hombre, ¿no es así?

Sé que no eres del todo culpable de tu ignorancia. No pretendo ser injusta. Sé que has nacido hombre y por eso te han educado para pensar que eres el primero, el más fuerte y el más listo. Que desde pequeño has aprendido que ser macho es exaltar la sexualidad y ser mujer es esconderla. Que has visto, y sigues viendo en muchas culturas, que las mujeres estamos para servirte, tanto en las tareas hogareñas como en tus apetencias sexuales; que a las mujeres, más que respetarlas, hay que protegerlas. Has aprendido que feminidad es signo de fragilidad y debilidad. Y masculinidad es signo de fuerza, incluso, a veces, de violencia. E insisto, te entiendo. Porque a mí me enseñaron lo mismo. Mientras a lo largo de la historia las necesidades de tu pene han sido siempre atendidas, las de mi vagina han sido ignoradas, postergadas y hasta perseguidas.

Ya sé que Freud te parece muy respetable y que, por eso, puedes llegar a atribuir mi lesbianismo a un trauma infantil o a la envidia a tu pene. Pero si vamos a ir por el camino de la psiquiatría, debo decirte que hay otras teorías que postulan que lo normal en las mujeres es el lesbianismo y lo anormal es la heterosexualidad. Que así como tú y yo tenemos como primer objeto de amor y deseo a nuestras madres, una mujer, mantenemos el objeto de deseo hacia las mujeres, el trauma es cambiarlo. ¿Te estoy liando? Ya lo sé, es complicado. Así que mejor abandonemos el campo de la medicina, no porque sea una institución que nos ha tratado como enfermas, pervertidas y anormales durante muchos años, sino, sobre todo, porque hay investigaciones que te darán la razón a ti, y otras que me la darán a mí. Y así no nos vamos a poner de acuerdo.

Mejor dejémoslo todo en el campo del sentido común. Y también del respeto. Yo puedo entender que la industria pornográfica te haya vendido el sexo lésbico como producto de excitación y deseo. Pero hombre, una cosa es la fantasía y otra es la realidad.

¿Sabes? Yo sé que puedo darte miedo. Que sí, hombre, no te pongas nervioso. Es algo que no reconocerás, pero dentro de ti sabes que hay algo de cierto. Que te has criado en una sociedad patriarcal que durante siglos ha sometido a las mujeres y las ha tratado como una pertenencia de los hombres. Y que mi lesbianismo no sólo significa que no quiera acostarme contigo. Mi lesbianismo puede leerse también como una reacción al sistema patriarcal, la manera más clara que tengo para decirte que no necesito tu protección ni tu pene para lograr lo que quiero y ser quien soy. Que sí, que sí, que los machos no le temen a nada, y menos a una mujer. No pretendo que lo reconozcas ahora, sólo que lo tengas ahí, y lo medites cuando la sociedad y las instituciones reaccionan contra el lesbianismo y contra la desobediencia de las mujeres que no siguen el patrón fijado: matrimonio con un hombre e hijos con éste.

Para terminar, creo que es importante que sepas que el hecho de que me guste una mujer, no implica que odie a los hombres, que yo quiera ser uno o que mi pareja cumpla ese rol. ¿Sorprendido? Ya lo sé. Es duro descubrir que el mundo no es siempre como lo imaginas, o como te han enseñado a imaginarlo. Sé que es frustrante, pero necesitaba decírtelo una vez más: mi lesbianismo no tiene que ver contigo. Y menos con tu pene.



Licencia del artículo: Copyright - Titular de la Licencia de artículo: MIRALES.ES

Comentarios, sugerencias y opiniones sobre esta entrada y sobre el contenido del blog, por favor escribir al correo electrónico: aliciaguevara10@gmail.com

"El procurador está en contra de las mujeres libres"

Por: Elespectador.com

Un colectivo de siete organizaciones feministas de todo el país, analiza el panorama jurídico que se presentará a partir de enero de 2013 en materia de derechos reproductivos y de libertad sexual si Alejandro Ordóñez es reelegido en la Procuraduría.

Cecilia Orozco Tascón.- La sentencia de la Corte Constitucional que autorizó la interrupción del embarazo ha sido fuertemente objetada por la Procuraduría. ¿Qué impacto ha tenido esa posición en el desarrollo y cumplimiento del fallo que permite el aborto cuando las mujeres han sido violadas o cuando están en peligro de que ellas o el feto no sobrevivan al embarazo?
Beatriz Quintero García.- La prestación del servicio médico de interrupción voluntaria del embarazo (IVE) en el sistema de salud se hace cada vez más difícil. Le atribuimos ese resultado a la campaña que la Procuraduría ha hecho durante cuatro años tratando de desmontar ese avance constitucional que no ordena, como se ha dicho falsamente, que las mujeres aborten, sino que permite que puedan decidir libremente si desean continuar con su embarazo en los casos que usted menciona.

C.O.T.- ¿Ustedes promueven el aborto?
B.Q.G.- No somos proabortistas. Defendemos la libertad de las mujeres de decidir sobre su embarazo, que es bien diferente. Desafortunadamente la Procuraduría, en este período que termina en diciembre, y una de cuyas funciones consiste en proteger los derechos de todos y no los de algunos colombianos a tiempo que debe hacer cumplir las decisiones de la Corte, se ha dedicado a desacreditar a quienes respetamos la sentencia y a ponerles obstáculos a las que desean ejercitar ese derecho. También ha creado confusión entre los profesionales que tienen que atender el requerimiento de la IVE en clínicas y hospitales.

C.O.T.- Entonces en opinión, ¿el procurador ha incumplido su función constitucional?
B.Q.G.- Sí. Ha incumplido la sentencia (C -355 de 2006) sobre aborto terapéutico y también sus decisiones posteriores en donde desarrolla tal posición. Hemos hecho seguimiento cronológico de las actuaciones de la Procuraduría en este tema desde cuando empezó el período de Alejandro Ordóñez y encontramos un promedio de entre diez y doce cada año en contra del ejercicio del derecho de la IVE. Y en contra de las mujeres que quieren ejercerlo, algunas de las cuales han sido perseguidas. Dichas acciones le han valido al procurador varios regaños de la Corte Constitucional, pero nadie lo sanciona.

C.O.T.- Señale algunas de esas acciones.
B.Q.G.- Hay varias: la advertencia intimidatoria que le hizo al entonces alcalde de Medellín, Alonso Salazar, quien tenía previsto en su plan de desarrollo la construcción de una clínica para atender a las mujeres con el fin de que no continuara con su programa, so pena de sancionarlo, como lo hizo, de todas maneras, por otro motivo. La investigación que le inició al Ministerio de Protección Social porque estaba implementando una reglamentación para la práctica de la IVE. La circular contra la Superintendencia de Salud cuando ésta se ocupó de recordarles a las EPS la obligatoriedad de cumplir la sentencia. Y la oposición a que se dictara una cátedra que exigió la Corte sobre los derecho sexuales y reproductivos que el procurador llamó inapropiadamente “la cátedra del aborto”.

C.O.T.- ¿Esa posición que usted describe es, a su juicio, la oficial de la Procuraduría o la personal de Alejandro Ordóñez?
B.Q.G.- La persona Alejandro Ordóñez ha mezclado sus creencias religiosas con la función que le corresponde al procurador general. A él no lo criticamos por su religión, sino por confundir lo que defiende en su fuero interno con sus decisiones públicas. En un Estado constitucionalmente laico, su actitud no es admisible. Por el contrario, debería ser sancionada porque violenta la Carta Política que juró respetar y violenta a la sociedad cuando pretende forzarla a acatar lo que ordenan sus creencias antes que lo que ordena la Constitución.

C.O.T.- Pero el procurador alega que es a él a quien persiguen por su carácter de católico. Hay que señalar que eso también está prohibido en la Carta.
B.Q.G.- Sí, él es muy hábil: sindica a los demás de lo que él practica con éxito por el poder de sanción que tiene. Con sus decisiones judiciales, advertencias, circulares y declaraciones persigue a quienes no comparten su religión ni lo que ésta ordena. En cambio, a quienes defendemos nuestros derechos no nos queda más que organizarnos en grupos sin otro recurso que nuestra voz de protesta. Compare usted el poder de la Procuraduría con el que pueden tener unas ciudadanas comunes y juzgue quién tiene capacidad de persecución y quién sólo de defensa.

C.O.T.- A propósito de la procuradora Ilva Myriam Hoyos, a la que usted menciona (en la parte superior de la página), como denunciante de Mónica Roa. ¿Qué opinión tiene de su labor oficial?
B.Q.G.- Es una profesional con títulos suficientes. Sin embargo, es evidente que ella tiene los mismos prejuicios que el procurador. Hoyos perteneció a la denominada Red Futuro Colombia que se define a sí misma como una agrupación “pluriconfesional que defiende la familia como núcleo fundamental de la sociedad”. Es una organización que siempre se ha opuesto a los desarrollos constitucionales que tienen que ver con el reconocimiento de los derechos de las mujeres —en cuanto a la interrupción del embarazo— y los derechos de las parejas homosexuales, dos puntos nodales, casi obsesivos, que se encuentran en la posición ultrarreligiosa que tienen el procurador y su delegada.

C.O.T.- ¿La Procuraduría ha denunciado a médicos o clínicas que realizan el procedimiento de aborto autorizado por la Corte?
B.Q.G.- Se ha dedicado más bien a defender una mal entendida objeción de conciencia. Ante la confusión creada por los escritos de la Procuraduría, la Corte ha dicho claramente que los médicos, individualmente, pueden acudir a esa figura para no realizar una IVE, pero con la obligación de informarle a la mujer adecuadamente de lo que se trata y de remitirla de inmediato a otro médico no objetor. Es decir, la Corte dice que la objeción no puede usarse como una barrera para impedir el cumplimiento de la sentencia. La Procuraduría, en cambio, afirma que existe el derecho colectivo médico o lo que es lo mismo, la existencia de una sola conciencia para todo un grupo social. Según él, una clínica tiene derecho a argumentar objeción de conciencia institucionalmente.

C.O.T.- ¿Conciencia institucional? ¿No se tratará de una interpretación exagerada?
B.Q.G.- Claro que no. Tanto es así que la Procuraduría presentó el año pasado un proyecto de ley que ni siquiera se discutió por lo absurdo de su contenido y por eso su trámite no alcanzó a pasar de la Comisión Primera de la Cámara.

C.O.T.- ¿Cree que el procurador es enemigo de las mujeres?
B.Q.G.- Creo que es enemigo de que las mujeres ejerzamos nuestros derechos, sobre todo el de la libertad.

C.O.T.- De acuerdo con el seguimiento que les han hecho a las decisiones del procurador en estos cuatro años, ¿cuál sería la conducta que él quisiera que tuvieran las mujeres?
B.Q.G.- Debería ser una mujer tradicional en todas las decisiones y actos de su vida. Creer que hay una sola forma de familia compuesta por el señor, la señora y los hijos. No tomar decisiones sobre su cuerpo, no ejercer la anticoncepción ni tampoco la maternidad libre en el sentido de decidir en qué momento tiene o deja de tener hijos. Sin temor a equivocarme afirmo que el doctor Ordóñez está en contra de las mujeres del siglo XXI, de las que son autónomas, libres y de aquellas que buscan la tranquilidad y la felicidad en otros espacios diferentes a los dogmáticos.

C.O.T.- ¿Qué representaría para la Mesa que usted coordina la reelección de Alejandro Ordóñez?
B.Q.G.- La reelección representa el desequilibrio de los poderes en nuestro esquema constitucional. En el caso del procurador, la situación es más delicada si su nombre resulta candidatizado por el presidente, porque se supone que es a los funcionarios de su gobierno a quienes su postulado va a vigilar. Ahora, si pensamos en su reelección en términos de nuestros derechos, ya sabemos cómo va a actuar y lo que puede pasar con su poder renovado por otros cuatro años. El presidente ha dicho que quiere dejar un país moderno y más avanzado. Si nomina a Ordóñez estaría entrando en contradicción consigo mismo y con lo que ha dicho, porque el procurador representa un fundamentalismo de siglos pasados y países atrasados, alejados de las garantías y los derechos de las minorías y de los más débiles de la sociedad.

C.O.T.- No hay que desconocer que Ordóñez tiene todos los cabos agarrados. Según se dice, no hay quién le gane en una terna.
B.Q.G.- En el juego democrático que todavía existe podemos pedirles, además de al presidente, a la Corte Suprema y al Consejo de Estado que piensen en que ellas también juraron proteger la Constitución y que postular a alguien que incumple los principios básicos de la misma, le envía un mensaje peligroso al país. Si los miembros de las cortes son, en verdad, demócratas, buscarán a un candidato fuerte con posibilidades de elección y que se caracterice por la defensa de las minorías, la igualdad ante la ley, el libre desarrollo de la personalidad, etc., y del Estado laico.

C.O.T.- ¿Qué opinan de las ternas en las que se incluyen mujeres por el requisito jurídico de cuota femenina, pero a quienes casi siempre ponen “de relleno”?
B.Q.G.- Esa es otra jugada que se le hace a la legalidad: cumplen la ley de cuotas en la forma. En el fondo, es la misma discriminación por razones de género. La preponderancia masculina en este tipo de elección es evidente. ¿Por qué no una gran jurista como procuradora general?

C.O.T.- ¿Es cierto que ustedes están pensando en pasar a la acción pública en el sentido de protestar por la posible reelección de Alejandro Ordóñez?
B.Q.G.- Sí. Ahora estamos en proceso de organizarnos para iniciar una protesta pública. Preparamos varias acciones. Lo primero que haremos será firmar y publicar una carta en la que les solicitaremos a quienes pueden escoger candidato para la terna que seleccionen personas de altas calidades que puedan sustituir a Ordóñez. Y en segundo lugar, haremos movilizaciones con el mismo objeto.

Reelección asegurada

Alejandro Ordóñez llegó a la Procuraduría en enero de 2009 y en diciembre cumplirá su periodo de cuatro años. Por tanto, deberá producirse una nueva elección para escoger a quien ocupará su silla en el próximo cuatrienio. Sin embargo, por lo que parece ser un vacío constitucional, el funcionario que ocupe esta alta posición puede reelegirse mientras que en la Carta Política quedó prohibida la misma figura para cargos como los del Fiscal General y Contralor General. Aprovechando esta circunstancia, Ordóñez ha dedicado su inmenso poder a lograr, primero, que lo incluyan en la terna de candidatos que escogen el Presidente, la Corte Suprema y el Consejo de Estado. Después, a que lo elijan cuando se presente la votación en el Senado donde Ordóñez tiene infinitas posibilidades. A su controvertida actuación como procurador, debido a sus posiciones ultrarreligiosas, se le suman los crecientes rumores sobre el uso que el actual jefe del Ministerio Público ha hecho del arma del clientelismo, tanto con los congresistas como con los magistrados de las cortes, a cuyos parientes y amigos ha ofrecido puestos con apetitosos salarios para mantenerlos a su lado y amarrar sus votos. Por todo lo anterior, se da por hecha la reelección de uno de los más caracterizados representantes de la ultraderecha colombiana.

¿Persecutor de mujeres?

Cecilia Orozco.- Mencióneme mujeres a las que la Procuraduría haya “perseguido”, según lo que usted afirma.
Beatriz Quintero.- Le menciono tres: 1. Denuncia penal de la procuradora Ilva Myriam Hoyos contra la directora del programa Women´s Link,  Mónica Roa, la persona que promovió la discusión sobre la despenalización del aborto 2. Denuncia penal de la Procuraduría contra una mujer de Villavicencio por haberse practicado un aborto por fuera del sistema de salud, después de que este le negó el procedimiento 3. Ataque de la Procuraduría a una sentencia que amparó los derechos de una niña de 13 años que fue obligada a tener un bebé, cuando una EPS no quiso practicarle el aborto: el procurador defiende a la EPS y desconoce los derechos de la adolescente.

C.O.- ¿Cómo pedirle a Ordóñez que actúe contra su religión?
B.Q.- Nunca hemos hecho eso. Él tiene derecho a creer en lo que quiera. El punto es que Colombia es un Estado laico, no religioso. En consecuencia, quien sea funcionario se somete a la ley, no a los preceptos de su culto que tiene que cumplir en un ámbito privado. Si alguien siente que en su trabajo va a violentar su conciencia, no debe aceptar el cargo.  Lo que no puede hacer es volver sus creencias un asunto de obligatorio cumplimiento para el resto del país. 


Licencia del artículo: Copyright - Titular de la Licencia de artículo: ELESPECTADOR.COM

Comentarios, sugerencias y opiniones sobre esta entrada y sobre el contenido del blog, por favor escribir al correo electrónico: aliciaguevara10@gmail.com

No odio al Procurador


Por: Florence Thomas

Este funcionario, que predica su libertad religiosa imponiéndola como bandera y símbolo patrio, no puede seguir generando falsas encrucijadas en la población.

En un mundo tan políticamente correcto, está mal decirlo, y yo lo sé. Sin embargo, de vez en cuando desearía expresarlo a los cuatro vientos. Quisiera poder decirlo en mis conferencias en los auditorios. Sin embargo, he aprendido también a ser prudente, a veces moderada, aun cuando me cuesta mucho. Pero hoy confieso públicamente que tengo muchas ganas de odiar al Procurador General de la Nación. No obstante, odiar no es uno de mis verbos de conjugación cotidiana.

Como psicóloga, hace mucho que he entendido que el odio no sirve de gran cosa: no genera sino amarguras y resentimientos en la persona que siente odio, y es, además, un sentimiento incapaz de lograr cambios o transformar situaciones extremas. Soy hija de la Segunda Guerra Mundial. Mis padres vivieron dos guerras mundiales y nunca los oí expresar odios ante la devastación producida por los nazis. Hacían análisis críticos, comunicaban sus profundos rechazos, nos explicaban, a mis hermanos y a mí misma, su odio a las guerras, mas nunca su odio hacia pueblos o seres humanos. Se volvió diáfano -de alguna manera- el hecho de que el odio solo produce odio. Tal vez por esto hoy me siento incapaz de afirmar, expresar y escribir que odio al Procurador. Quisiera poder decirlo, pero no lo haré porque sé que esto no hará cambiar a este señor, ni me aliviará. Y espero mantener esta determinación hasta finalizar esta columna.

Entonces es con tranquilidad, con el espíritu claro y las ideas en orden con los que diré que no odio al procurador Ordóñez, a pesar de que él condensa todo lo que por años las mujeres hemos combatido. Y cuando digo "las mujeres", por supuesto, no son todas, sino las que hemos sido, y las que seguimos y seguiremos siendo, protagonistas de una lenta revolución que significa una mejor vida para todas y todos; las que luchamos diariamente por el reconocimiento de derechos fundamentales, como los derechos sexuales y reproductivos, y por una mayor autonomía para decidir sobre nuestros cuerpos, nuestros pensamientos, nuestra sexualidad y nuestra intimidad, todo lo que el actual Procurador combate y odia.

Escribiendo esto, me acordé de un grafiti anónimo, creo que argentino, que decía: 'Patriarca, tus pesadillas son nuestros sueños', un grafiti que expresa de manera contundente lo que sentimos las feministas cada vez que nos confrontamos con patriarcas de la talla del Procurador actual de los colombianos y de las colombianas. Y se han acumulado tantos hechos que es difícil negarme a lo que siento: un profundo deseo de que el Procurador patriarca no sea reelegido.

Hoy, la copa se rebosó. Entonces, en consonancia con los mandatos y buenos consejos de mi padre y de mi madre, me daré permiso de escribir: no más Monseñor Procurador. No más imposición de criterios religiosos en las decisiones públicas; no más atropellos a las mujeres que luchan por su autonomía, ejercen sus derechos y luchan por el reconocimiento de los derechos de las y los demás.

Y si Héctor Abad dice que tenemos derecho a la idiotez, también debemos tener derecho, de vez en cuando y solo unos minutos, a expresar la rabia y la indignación ante los abusos de poder y ante la pretensión de perpetuarse en el cargo.

Este funcionario, que predica su libertad religiosa imponiéndola como bandera y símbolo patrio, no puede seguir generando falsas encrucijadas en la población. Si entendí bien lo que nos predican los evangelios, Jesús nunca condenó a las mujeres. Por todo esto, no odio al Procurador, solo me produce desprecio su proceder. Lo he dicho. Y, créanme, no fue fácil. Tampoco será fácil reelegirlo.

* Coordinadora del Grupo Mujer y Sociedad



Licencia del artículo: Copyright - Titular de la Licencia de artículo: ELTIEMPO.COM

Comentarios, sugerencias y opiniones sobre esta entrada y sobre el contenido del blog, por favor escribir al correo electrónico: aliciaguevara10@gmail.com

miércoles, 8 de agosto de 2012

Adiós Volcán


Por: Pedro Almodovar

Durante veinte años la busqué en sus escenarios habituales y desde que la encontré en el diminuto backstage de la madrileña Sala Caracol llevo otros veinte años despidiéndome de ella, hasta esta larguísima despedida, bajo el sol abrasivo del agosto madrileño.

Chavela Vargas hizo del abandono y la desolación una catedral en la que cabíamos todos y de la que se salía reconciliado con los propios errores, y dispuesto a seguir cometiéndolos, a intentarlo de nuevo.

El gran escritor Carlos Monsiváis dijo “Chavela Vargas ha sabido expresar la desolación de las rancheras con la radical desnudez del blues”.  Según el mismo escritor, al prescindir del mariachi Chavela eliminó el carácter festivo de las rancheras, mostrando en toda su desnudez el dolor y la derrota de sus letras. En el caso de “Piensa en mí”, (eso lo digo yo) una especie de danzón de Agustín Lara, Chavela cambió hasta tal punto el compás original que de una canción pizpireta y bailable se convirtió en un fado o una nana dolorida.

Ningún ser vivo cantó con el debido desgarro al genial José Alfredo Jiménez como lo hizo Chavela. “Y si quieren saber de mi pasado, es preciso decir otra mentira. Les diré que llegué de un mundo raro, que no sé del dolor, que triunfé en el amor y que nunca (YO NUNCA, cantaba ella) he llorado”. Chavela creó con el énfasis de los finales de sus canciones un nuevo género que debería llevar su nombre.  Las canciones de José Alfredo nacen en los márgenes de la sociedad y hablan de derrotas y abandonos, Chavela añadía una amargura irónica que se sobreponía a la hipocresía del mundo que le había tocado vivir y al que le cantó siempre desafiante. Se regodeaba en los finales, convertía el lamento en himno, te escupía el final a la cara.  Como espectador era una experiencia que me desbordaba, uno no está acostrumbrado a que te pongan un espejo tan cerca de los ojos, el desgarro con tirón final, literalmente me desgarraba. No exagero. Supongo que habrá alguien por ahí que le pasara lo mismo que a mí.

En su segunda vida, cuando ya tenía más de setenta años, el tiempo y Chavela caminaron de la mano, en España encontró una complicidad que Méjico le negó. Y en el seno de esta complicidad Chavela alcanzó una plenitud serena, sus canciones ganaron en dulzura, y desarrolló todo el amor que también anidaba en su repertorio. “Oye, quiero la estrella de eterno fulgor, quiero la copa más fina de cristal para brindar la noche de mi amor. Quiero la alegría de un barco volviendo, y mil campanas de gloria tañendo para brindar la noche de mi amor.” A lo largo de los años noventa y parte de este siglo, Chavela vivió esta noche de amor, eterna y feliz con nuestro país, y como cada espectador, siento que esa noche de amor la vivió exclusivamente conmigo. Chavela te cantaba solo a tí, al oído, y cuando el torrente de su voz fue menos potente, (no hablo de declive, ella no lo conoció, hizo y cantó lo que quiso y como quiso) Chavela se volvió más íntima. Las mejores versiones de “La llorona” las interpretó en sus últimos conciertos. Abordaba la canción con un murmullo, y en ese tono continuaba, recitando palabra por palabra, hasta llegar al épico final. Cantar lo que se dice cantar solo cantaba la última estrofa, de un modo ascendente hasta gritar su última y breve palabra. “Si como te quiero quieres llorona, quieres que te quiera más. Si ya te he dado la vida, llorona, qué más quieres. ¡Quieres MÁS!"  Estremecía escuchar la palabra “más” gritada por Chavela.

La presenté en decenas de ciudades, recuerdo cada una de ellas, los minutos previos al concierto en los camerinos, ella había dejado el alcohol y yo el tabaco y en esos instantes éramos como dos síndromes de abstinencia juntos, ella me comentaba lo bien que le vendría una copita de tequila, para calentar la voz, y yo le decía que me comería un paquete de cigarrillos para combatir la ansiedad, y acabábamos riéndonos, cogidos de la mano, besándonos. Nos hemos besado mucho, conozco muy bien su piel.

Los años de apoteosis española hicieron posible que Chavela debutara en el Olympia de París, una gesta que solo había conseguido la gran Lola Beltrán antes que ella. En el patio de butacas tenía a mi lado a Jeanne Moreau, a veces le traducía alguna estrofa de la canción hasta que Moreau me murmuró “no hace falta, Pedro, la entiendo perfectamente” y no porque supiera español.

Y con su deslumbrante actuación en el Olympia parisino consiguió, por fin, abrir las puertas que más férreamente se le habían cerrado, las del Teatro Bellas Artes de Méjico DF, otro de sus sueños. Antes de la presentación en París un periodista mejicano me agradeció mi generosidad con Chavela. Yo le respondí que lo mío no era generosidad, sino egoísmo, recibía mucho más que daba. También le dije que aunque no creía en la generosidad sí creía en la mezquindad, y me refería justamente al país de cuya cultura Chavela era la embajadora más ardiente. Es cierto que desde que empezara a cantar en los años cincuenta en pequeños antros (¡lo que hubiera dado por conocer El Alacrán, donde debutó con la bailarina exótica Tongolele!) Chavela Vargas fue una diosa, pero una diosa marginal. Me contó que nunca se le permitió cantar en televisión o en un teatro. Después del Olympia su situación cambió radicalmente. Aquella noche, la del Bellas Artes del D.F., también tuve el privilegio de presentarla, Chavela había alcanzado otro de sus sueños y fuimos a celebrarlo y a compartirlo con la persona que más lo merecía, José Alfredo Jiménez, en el bar Tenampa de la Plaza de Garibaldi. Sentados debajo de uno de los murales dedicados al inconmensurable José Alfredo bebimos y cantamos hasta el amanecer (ella no, solo bebió agua aunque al día siguiente los diarios locales titulaban en su portada “Chavela vuelve al trago”). Cantamos hasta el delirio todos los que tuvimos la suerte de acompañarla esa noche, pero sobre todo cantó Chavela, con uno de los mariachis que alquilamos para la ocasión. Era la primera vez que la escuchábamos acompañada por la formación original y típica de las rancheras. Y fue un milagro, de los tantos que he vivido a su lado.

En su última visita a Madrid, en una comida íntima con Elena Benarroch, Mariana Gyalui y Fernando Iglesias, tres días antes de su presentación en la Residencia de Estudiantes, Elena le preguntó si nunca olvidaba las letras de sus canciones. Chavela le respondió: “a veces, pero siempre acabo donde debo”. Me tatuaría esa frase en su honor. ¡Cuántas veces la he visto terminar donde debe! Aquella noche en el indescriptible bar Tenampa, Chavela terminó la noche donde debía, bajo la efigie de su querido compañero de farras José Alfredo, y acompañada de un mariachi. Las canciones que ella desagarró en el pasado, acompañada por dos guitarras, volvieron a sonar lúdicas y festivas, donde y como debía ser. “El último trago” fue aquella noche un delicioso himno a la alegría de haberse bebido todo, de haber amado sin freno y de seguir viva para cantarlo. El abandono se convertía en fiesta.

Hace cuatro años fui a conocer el lugar de Tepoztlán donde vivía, frente a un cerro de nombre impronunciable, el cerro de Chalchitépetl. En esos valles y cerros se rodó “Los siete magníficos”, que a su vez era la versión americana de “Los siete samuráis” de Kurosawa. Chavela me cuenta que la leyenda dice que el cerro abrirá sus puertas cuando llegue el próximo Apocalipsis y solo se salvarán los que acierten a entrar en su seno. Me señaló el lugar concreto de la ladera del cerro donde parecían estar dibujadas dichas puertas.

Circulan muchas leyendas, orgánicas, espirituales, vegetales, siderales, en esta zona de Morelos. Además de los cerros, con más roca que tierra, Chavela también convive con un volcán de nombre rotundo, Popocatépetl. Un volcán vivo, con un pasado de amante humano, rendido ante el cuerpo sin vida de su amada. Tomo nota de los nombres en el mismo momento en que salen de los labios de Chavela y le confieso mis dificultades para la pronunciación de las “ptl” finales. Me comenta que durante una época las mujeres tenían prohibido pronunciar estas letras. ¿Por qué? Por el mero hecho de ser mujeres, me responde. Una de las formas más irracionales (todas lo son) de machismo, en un país que no se avergüenza de ello.

En aquella visita también me dijo “estoy tranquila”, y me lo volvió a repetir en Madrid, en sus labios la palabra tranquila cobra todo su significado, está serena, sin miedo, sin angustias, sin expectativas (o con todas, pero eso no se puede explicar), tranquila. También me dijo “una noche me detendré”, y la palabra “detendré” cayó con peso y a la vez ligera, definitiva y a la vez casual. “Poco a poco”, continuó, “sola, y lo disfrutaré”. Eso dijo.

Adiós Chavela, adiós volcán.

Tu esposo, en este mundo, como te gustaba llamarme,

Pedro Almodóvar.

Licencia del artículo: Copyright - Titular de la Licencia de artículo: El Deseo

Comentarios, sugerencias y opiniones sobre esta entrada y sobre el contenido del blog, por favor escribir al correo electrónico: aliciaguevara10@gmail.com

domingo, 29 de julio de 2012

La religión, un medio para justificar el asesinato de las mujeres


Por: Elsa Sardina Vejo.

Las mujeres son controladas -su sexualidad, su cuerpo, sus actos y la manera en que se relaciona con el mundo- en todas las sociedades por igual.

La religión ha sido uno de los argumentos más utilizados para explicar esta problemática. Normalmente se suele recurrir a estas prácticas para entender porqué se llevan ejerciendo históricamente acciones violentas contra las mujeres.

Sin embargo, desde la ONG Women’s Link Worldwide creen que es un "verdadero error". "La religión simplemente es un medio para justificar no sólo la violencia contra las mujeres, sino también una grandísima estructura de poder", advierte a ESTRELLA DIGITAL Glenys De Jesús, abogada senior de la organización, que cree que la religión es utilitaria, y en definitiva una trampa peligrosa para evitar hablar del problema de base: la construcción patriarcal de la sociedad. "Las mujeres son objetos propiedad de los hombres que tienen derechos sobre ellas para su uso, abuso y disfrute", explica De Jesús, que insiste en que el argumento religioso es engañoso porque hace que uno pierda de vista que el verdadero problema "va mucho más allá de ser musulmana, católica o cristiana evangélica". No debemos de olvidar, recuerda la abogada de Women’s Link Worldwide, que las mujeres son controladas -su sexualidad, su cuerpo, sus actos y la manera en que se relaciona con el mundo- en todas las sociedades por igual.

El mundo continúa estando dominado por los hombres. Y parece ser que cualquier acción que ponga en riesgo el statu quo será castigada. Según explica Glenys De Jesús, lo que recientemente acabamos de presenciar en Afganistán no es una práctica exclusiva de la sociedad afgana, ni tampoco de la religión musulmana. "Por ejemplo, hasta hace muy poco, muchos de los códigos penales de América Latina, eximían de entrar en prisión al marido que encontraba a su mujer teniendo relaciones sexuales con otro hombre y en el furor de los celos la mataba".

Indiscutiblemente es una pandemia global, tal y como advierte la ONU. Y el problema no es que las mujeres no estén seguras practicando su religión –"la cual adoptan autónomamente", dice De Jesús-, sino que no están protegidas por la política y la legalidad de la sociedad en su conjunto, en su mayoría controlada por los hombres. "Flaco favor hacemos a las mujeres que practican creencias religiosas cuando comenzamos a atacar su religión", dice la abogada de Women’s Link, que insiste en que si para explicar este problema colocamos enfrente la religión, que es un asunto de fe, no tendremos espacio para la discusión.

Según Glenys De Jesús, el motivo es no considerar que las mujeres son seres humanos y sujetos de derecho. "El problema es que en la estructura de todas las sociedades, y en algunas de manera más grotesca que en otras, las mujeres no son valoradas como seres humanos. Las mujeres son consideradas como un objeto: como un caballo, una gallina o un coche", explica la abogada de Women’s Link, que cree que ver a las mujeres "como objetos" es la explicación más apropiada para entender el verdadero origen de este tipo de violencia. Tal y como explica la responsable del Área de Violencia de Género de la Federación de Mujeres Progresistas, María José Bueno, hombres y mujeres somos socializados de manera diferente desde que nacemos. Momento en el que empezamos a recibir mensajes sobre lo que se espera de nosotros por ser hombres o mujeres, que interiorizamos desde la infancia y que nos llegan a través de instituciones tan poderosas como la familia, la escuela, los medios de comunicación y, por supuesto, las religiones.

Al igual que Glenys De Jesús, Bueno cree que la religión no es más que un medio para justificar la estructura de poder imperante. Aunque en su caso sí cree que es un elemento realmente importante, puesto que las religiones se sustentan en una "ideología patriarcal que da un papel secundario a las mujeres y subordinado al del varón". Eso sí -advierten desde la Federación de Mujeres Progresistas-, esta influencia no es exclusiva en las mujeres musulmanas, ya que la religión católica, que practican muchas mujeres españolas, contiene igualmente los aspectos de discriminación citados anteriormente.

Un argumento muy en la línea de lo planteado por Women’s Link. "Un señor mata a su mujer porque ella es un objeto bajo su propiedad. El paterfamilia tiene el derecho de vida o muerte sobre todos los miembros de su familia. Esta es la verdadera razón. Y la justificación no sólo del último crimen atroz cometido en Afganistán hace unas semanas, sino también de que hace unas décadas las mujeres no pudieran en España abrirse una cuenta o salir del país sin autorización del marido", concluye De Jesús.



Licencia del artículo: Copyright - Titular de la Licencia de artículo: Estrella Digital

Comentarios, sugerencias y opiniones sobre esta entrada y sobre el contenido del blog, por favor escribir al correo electrónico: aliciaguevara10@gmail.com
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...