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sábado, 14 de abril de 2012

Ciudad Juárez, vivir en la violencia de cada día


Por: Sofía Miselem (AFP) 

La violencia en la mexicana Ciudad Juárez (norte) ha trastocado la vida de sus habitantes, con angustiadas madres que buscan a hijas desaparecidas, familias que a diario cruzan la frontera para dormir en la vecina Texas u hombres que viven solos entre casas abandonadas.

La vida en esta urbe fronteriza con Estados Unidos de 1,2 millones de habitantes, que alberga el mayor complejo de fábricas ensambladoras de México, ha estado marcada en los últimos años por tiroteos y asesinatos resultado de disputas entre el cartel local, el de Juárez, y el de Sinaloa.

El año más cruento fue 2010, donde no pasaba un día sin al menos 10 homicidios. En 2011, las disputas por el control de las rutas de drogas hacia Estados Unidos cedieron, con una media diaria de seis homicidios.

Ahora, las pequeñas bandas integradas por jóvenes, como los Aztecas y los Artistas Asesinos, antaño al servicio de los cárteles, se dedican al secuestro, el robo y la extorsión, lo que hace que Ciudad Juárez siga siendo señalada como la más violenta de México.

Las hijas desaparecidas

Carmen Cardona es una de los más de 200.000 trabajadores que emplea la industria de la maquilación. Sus tardes libres las dedica a buscar a su hija de 18 años, Luz María, una de las más de 30 que han desaparecido desde 2009, la mayoría menores de edad y que vivían a unas calles de distancia en la zona centro.

"Salió a buscar trabajo por la desesperación porque mi esposo está incapacitado, ya no ve. Iba a estudiar la universidad, pero pidió trabajar unos meses. Mi muchacha salió y ya no regresó", recuerda Cardona entre lágrimas. Este 18 de abril se cumple un año de su desaparición.

"Para el 10 de mayo (día de las madres) me quería comprar unos aretes de oro, quería salir adelante, ayudarnos, pero hay tantas personas malas... no tienen perdón de Dios", añade la mujer mientras sostiene una manta con la imagen de Luz María, de enormes ojos claros.

Estas desapariciones reviven el temor de la ola de feminicidios cometidos en Ciudad Juárez entre 1993 y 2003, cuando unas 400 mujeres de todas las edades fueron asesinadas en crímenes brutales y con connotaciones sexuales.

Pero José Luis Castillo, padre de Esmeralda, desaparecida en 2009, cuando tenía 14 años, piensa que las jóvenes son secuestradas "por encargo, escogidas" porque físicamente son similares y algunas fueron raptadas cuando iban a buscar trabajos anunciados en periódicos. "Pero las autoridades dicen que eso es casualidad", afirma con ironía.

Desde la casa de los Castillo, donde regularmente se reúnen algunos familiares de las jóvenes desaparecidas, se observa a unos kilómetros la vecina El Paso, Texas, al otro lado de la frontera con Estados Unidos. El orden y las modernas construcciones contrastan con el polvo y las maltrechas casas del lado mexicano.

Vivir en Juárez, dormir en El Paso

El Paso, donde el 80% de la población es de origen hispano, se ha convertido en los últimos años en el refugio de miles de juarenses con recursos para pagar una renta. Familias enteras viven de día en México y duermen en Estados Unidos.

Una mujer que pide ser identificada sólo como Andrea no ha dormido en Juárez desde el 30 de noviembre pasado, cuando varios hombres armados irrumpieron en su casa, dispararon, hicieron destrozos y robaron.

"Decidimos irnos a El Paso. Diario venimos, mi esposo a trabajar, yo a dejar a mi hija a la escuela primaria. Decidí que siguiera estudiando aquí para que esta situación no la afectara tanto", comenta Andrea mientras conduce hacia Estados Unidos.

Andrea atribuye el ataque a "una equivocación" por una moderna camioneta que ella conducía y que, reconoce, es "preferida" de criminales. "Una vez me detuvieron en la noche cuatro hombres armados y encapuchados, me iban a disparar, pero uno dijo: 'no es ella'. Me pidieron una identificación, se las enseñé y se fueron", recuerda.

La camioneta quedó guardada varios meses hasta que su hijo adolescente la sacó. Unos individuos lo siguieron hasta su casa y la atacaron. Los padres no estaban, el adolescente logró escabullirse por la puerta trasera con su hermana. Sólo la empleada del servicio doméstico estaba en el lugar, pero salió ilesa.

La casa de Andrea, en una exclusiva zona, luce aún los balazos mientras unos trabajadores hacen reparaciones. "No nos queremos ir, aquí está nuestra vida. Tenemos la esperanza de que esto pronto termine".

Una encuesta de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, divulgada en marzo, revela que desde 2007, más de 250.000 personas han abandonado Ciudad Juárez tras haber sido víctimas de un crimen o por temor a serlo. En la huida, la gran mayoría dejó sus casas abandonadas.

Entre la soledad y la esperanza

En un sector industrial, un proyecto habitacional lanzado hace cinco años que prometía una pequeña vivienda con patio a obreros, la mayoría de estados pobres del sur, se asemeja a una zona de guerra. Casas sin ventanas ni puertas, pintadas en las paredes y basura. Son contadas las que están habitadas por hombres que viven solos, resguardándolas con cadenas y rejas.

"Se vivía muy bien hasta hace dos años. Pero la gente se fue por la violencia o el desempleo", comenta José Ordaz, de 37 años, originario de Morelos (sur) y que llegó atraído por la oferta laboral. Envió a su esposa y a sus hijos a su pueblo y vive solo en una calle donde únicamente hay otra vivienda habitada. "No quiero regresar, sería difícil volver a empezar y aquí, al menos, gracias a Dios, tengo mi casita", añade Ordaz, esperanzado de que la situación, tanto de seguridad como en lo económico, mejore.

La industria ensambladora ha sufrido un doble golpe: la violencia y la crisis económica mundial, explica José Luis Armendariz, presidente de la Asociación de Maquiladoras de Ciudad Juárez.

En 2009, se perdieron entre 50.000 y 60.000 empleos, "pero fueron directamente relacionados con este entorno económico"; en 2010 y 2011, se recuperaron unos 10.000 puestos y, en enero-febrero de 2012, suman 8.141, añade.

"Tenemos muy claro que la violencia es un factor, pero no inhibe en definitiva las inversiones", asegura Armendariz al citar el lema de la industria: "Todo mundo tiene algo hecho en Juárez", debido a la variedad de productos que se ensamblan aquí.



Licencia del artículo: Copyright - Titular de la Licencia de artículo: AFP

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