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martes, 3 de abril de 2012

“Parto humanizado”, opción para indígenas en Oaxaca


Por Citlalli López, CIMAC

La labor fue a media luz, alejada del ajetreo propio de un hospital y rodeada por los brazos de su pareja. Por primera vez, después de dos embarazos, Yolanda, indígena oaxaqueña, decidió cómo parir.

Ella es ama de casa, oriunda de Santo Domingo Tomaltepec, comunidad conurbada a la capital de Oaxaca. Mujer de cuerpo menudo y fortaleza admirable.

La mañana de este 26 de marzo ingresó al Centro de Salud con Servicios Ampliados (CESSA) de Tlalixtac de Cabrera, donde tuvo a su tercera hija mediante la técnica de parto humanizado, adoptada en Oaxaca desde 2009 a fin de contribuir a una vida libre de violencia para las mujeres.

Yolanda desconocía el término pero sabía de una nueva técnica que permitía el acompañamiento de su pareja. Alberto, se despojó de prejuicios machistas, se calzó con botas hospitalarias, cubrió su cabeza con gorro y se enfundó en bata. Decidido entró a la sala de parto.

Yolanda, de 34 años, se supo segura y sin miedo pues los brazos de su esposo la rodeaban mientras su voz le daba la fuerza necesaria para un parto vaginal.

Bajo la batuta del coordinador del Centro Estatal de Capacitación en Parto Humanizado de los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO), Félix Ángel Quintero Michel, la doctora Karen Nolasco, la pediatra Marina Juárez, y las enfermeras Ángeles Uribe y Karla Vega, el grupo de médicos demostró que es posible la atención de un parto con calidad y calidez, sin venoclisis (aplicaciones intravenosas) y sin anestésicos.

Ver la luz

Una hora después, el llanto de una niña de 3 kilos 680 gramos, inundó la habitación. De inmediato fue puesta piel con piel en el pecho de su madre.

El primer contacto entre la madre y su hijo, así como pinzar u cortar el cordón umbilical hasta que haya dejado de latir, permite que llegue más sangre oxigenada al cerebro del bebé antes de que sus pulmones empiecen a funcionar, previene parálisis cerebral, trastornos de aprendizaje, deficiencia mental y anemia infantil.

Después del parto, en medio de la emoción y con su hija en brazos, Alberto sólo pudo articular una palabra para describir a Yolanda: “Valiente”.

Félix Ángel Quintero Michel, médico ginecobstetra  y coordinador del Centro Estatal de Capacitación en Parto Humanizado de la SSO, explica que el parto humanizado contribuye al empoderamiento de las mujeres y a garantizarles una vida libre de violencia.

“Al descubrir  que tiene derechos y que vale, exigirá un mejor trato. Una mujer que conoce sus derechos es una persona más sana y no permitirá que se le violenten”, señala.

Por otro lado, el nacimiento de las y los hijos teniendo la presencia del padre, contribuye a solidificar a la familia y al apego del varón con los hijos y su esposa.

El parto humanizado es el respeto de los derechos reproductivos de las mujeres, sus parejas y los bebés que nacen, es decir atender los nacimientos basados en la mejor evidencia científica y en las recomendaciones que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha propuesto como las mejores prácticas para la atención del nacimiento.

En Oaxaca, desde 2009, los SSO implementaron el modelo de atención de parto vertical en el Hospital Civil, pero por la carga de trabajo tuvo que ser trasladado a otro punto.

Actualmente dentro de la Red Obstétrica Metropolitana de Oaxaca, sólo el CESSA de Tlalixtac de Cabrera cuenta con una mesa de atención de parto vertical, y en breve el Centro de Salud de San Antonio de la Cal contará con una mesa similar.

El plan es capacitar al personal de los centros de salud de la Red Obstétrica Metropolitana (integrada por más de 10 unidades) en tres rubros básicos: derechos de la mujer en salud reproductiva, interculturalidad y conocimiento profundo del parto natural, su atención y hemorragias.

Además del objetivo central que es garantizar a las mujeres una vida libre de violencia, los SSO buscan que la atención de los partos se dé en el primer nivel de atención con un modelo amigable y seguro, y de esta forma evitar la saturación en el Hospital Civil Doctor Aurelio Valdivieso.

Y es que anualmente el Hospital Civil atiende más de 10 mil partos de los cuales cinco mil son partos sin riesgo que pueden ser atendidos en sus centros de salud.

Dentro de la Red Obstétrica Metropolitana el CESSA de Tlalixtac de Cabrera es un centro insignia porque es específicamente para la atención de partos. Tiene ocho camas en las que atiende 50 partos al mes; a finales de 2012 habrá atendido 700 partos al mes que corresponden al 10 por ciento de los que atiende el Hospital Civil en un año.

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