Páginas vistas en total

martes, 1 de mayo de 2012

Ana Carcedo: La impunidad alimenta la comision de feminicidios


Por Carolina Acuña

Feminista, activista, académica, profesora de la Maestría Centroamericana en Estudios de la Mujer, investigadora en dos campos: violencia contra las mujeres y economía feminista, fundadora y presidenta del Centro Feminista de Información y Acción (CEFEMINA). Ana Carcedo ha participado en la redacción de casi todas las leyes de derechos de las mujeres en Costa Rica y en particular en la Ley de Penalización de Violencia Contra las Mujeres. Carcedo vino a República Dominicana, para participar como panelista en el coloquio sobre feminicidios organizado por el periódico El Día con el apoyo de Profamilia, realizado el pasado 1 de marzo.

¿Cómo ve el panorama dominicano en cuanto al tema de violencia y feminicidio?

He encontrado que hay mucha inquietud y una real preocupación con relación al tema de la violencia contra las mujeres y el feminicidio, y que no solo viene del movimiento feminista, sino que además es compartida con muchas instituciones en espacios de debate con apertura para escucharse mutuamente. También encuentro que hay mucha gente joven con experiencia, trabajando a favor de los derechos de las mujeres, no solamente desde su preocupación personal sino también desde su quehacer profesional, esto me parece muy positivo e importante.

Según cifras de la Procuraduría General de la República el total de feminicidios en RD el año pasado fue de 230 mujeres y entre enero y marzo 2012, según la prensa se cuentan 33 víctimas ¿Qué opinión le merecen estas cifras?

Es necesario afrontar el problema antes de que desborde la capacidad estatal para enfrentarlo, existe un mal síntoma porque en vez de disminuir los casos están aumentando, aunque el número de feminicidios en República Dominicana no es tan elevado como en El Salvador, Honduras y Guatemala, donde las tasas llegan a 12 por cada 100 mil mujeres, mientras que en RD las cifras son de 4 por cada 100 mil mujeres. Las naciones con menos asesinatos de mujeres son Costa Rica, Panamá y Nicaragua donde se han reportado entre 2 y 3 casos por 100 mil mujeres, según datos de los años 2000 – 2006.

¿Cuáles son los escenarios para cometer estos crímenes?

Existes varios: pareja y expareja; familia (padres, otros familiares, familia política); acosadores sexuales y pretendientes; ataque sexual (de conocidos y desconocidos, incluyendo pandillas de violadores, cuerpos desnudos); comercio sexual (clientes, proxenetas, fabricantes de pornografía), entre otros. Sin embargo,  nuevos escenarios están cambiando las características de los feminicidios y cada vez hay más feminicidios cometidos en lugares públicos  y/o por redes o grupos organizados, ya no solamente el hogar es lugar más peligroso y las mujeres jóvenes siguen siendo las principales víctimas. Para 2003 en Centroamérica y República Dominicana de 323 casos 100 fueron de mujeres entre 20 y 29 años, seguidas de 76 casos con edades entre 10 y 19 años y 75 casos  con edades entre 30 a 39 años.

¿Qué se puede hacer para disminuir los feminicidios en la región?

Se debe penalizar el feminicidio como un delito contra la mujer, pero no como un delito común, ya que se investiga como si fuera cualquier homicidio, no se parte de las lógicas de poder y control sobre la mujer asesinada y no se investigan historias previas de violencia. Los Estados deben reconocer la existencia de la violencia contra las mujeres como un hecho derivado de las relaciones desiguales de poder entre los hombres, para ejercer control sobre las mujeres.

¿Podría darnos un ejemplo de lo que se puede lograr con la penalización?

Hasta el 2006 el número de feminicidios en Costa Rica había sido de 35 y una vez que se aprueba la Ley de Penalización de Violencia Contra las Mujeres en el 2007, que es la primera que penaliza el feminicidio, el número de casos bajó a 17,  es decir a la mitad, esto fue posible porque además se produjo una reacción de condena de todos los sectores de la sociedad, medios de comunicación, instituciones estatales, el Poder Judicial y el Legislativo, es decir hubo una voluntad conjunta para atacar el problema.

Además de Costa Rica, países como Venezuela (2007), Guatemala (2008), Colombia (2008), Argentina (2009), poseen leyes de penalización del feminicidio.

Es decir, ¿una ley lo resuelve todo?

Nada resuelve todo. La ley penaliza, pero no solamente sirve para eso, penalizando también previene y penalizando también hace cambio cultural. Si no se manda un mensaje al agresor de que lo que está haciendo tiene un costo para él, si no hay algo que diga que el Estado ejercerá control sobre su acción pueden haber campañas y muchas cosas, pero al final la impunidad queda ahí no solamente del feminicidio, sino de la violencia cotidiana contra las mujeres.  La impunidad envía un mensaje de permisividad, de tolerancia, de desvalorización de las mujeres, de que se puede contar con un Estado ineficiente o desinteresado que no castigará y todo ello abona las condiciones para los femicidios.
   
Además de la sanción judicial, ¿de que otra forma se puede sancionar al agresor? 
Un complemento de la ley es la sancion social en dos niveles, uno general para desmontar el imaginario que justifica la violencia como parte de la masculinidad a través de campañas y mensajes, y otro de las personas que son agresoras, que revierta la lógica de justificar y de cuestionar a las mujeres y ahí es donde yo creo que el trabajo de los hombres dirigiéndose a otros hombres es muy efectivo, es decir que los hombres digan: “esto no lo vamos a permitir si…”, “vas a dejar de ser mi amigo si…”, “no vuelvo a hablar contigo si…”. Esa sanción social que implica que socialmente no te aceptamos mientras no cambies, me parece que es importante, porque además puede ser muy preventiva.

¿Cómo se puede trabajar el problema desde el ámbito educativo?

Los Derechos Humanos deberían ser parte de la currícula educativa, porque no se trata solamente del problema de violencia contra las mujeres, también está el acoso escolar, el sexismo, el racismo, la misoginia, la xenofobia, la homofobia y la lesbofobia, temas en los que los sistemas de educación no se meten, aunque se sepa que hay violencia en el aula y en los centros educativos. Se requiere una revisión y aplicación para poder detectar y prevenir todas las formas de violencia que se dan en este ámbito.

Tomado de: http://www.profamilia.org.do/pageview.aspx?ArticleID=130

Imagen tomada de: http://eldia.com.do/image/article/93/209x400/0/D87A2519-E271-48A8-A23A-C33C789CE4E0.jpeg

Licencia del artículo: Copyright - Titular de la Licencia de artículo: PROFAMILIA

Comentarios, sugerencias y opiniones sobre esta entrada y sobre el contenido del blog, por favor escribir al correo electrónico: aliciaguevara10@gmail.com

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...