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lunes, 2 de julio de 2012

Bienestar, auto-cuidado y seguridad – ¿por qué son tan importantes para el feminismo?


Por Katherine Ronderos

Las feministas hemos empezado a considerar el auto-cuidado y la seguridad como una herramienta política para asegurar tanto la supervivencia de nuestro movimiento como nuestro bienestar personal. Pero el dictado patriarcal de que las mujeres seamos “cuidadoras del mundo” crea contradicciones para equilibrar la demanda de cuidar a otras personas con la necesidad de cuidarnos a nosotras mismas.

El libro que Jane Barry y Jelena Đorđević publicaron en 2007, ¿Qué sentido tiene la revolución si no podemos bailar?,[1] recogió las experiencias de mujeres activistas de todo el mundo, develando las complejidades de cómo las defensoras de los derechos de las mujeres manejan sus vidas cotidianas, con dificultades de salud y mentales debido al agotamiento. A menudo, estas dificultades son consideradas parte del “sacrificio” de trabajar por la justicia y no se comprenden como la precariedad del trabajo que puede conducir a vulnerabilidades en la salud y a un mayor peligro.

Desde entonces, autoras activistas como Jane Barry han continuado desafiando las interpretaciones de la sostenibilidad e instan a reclamar esta palabra como una estrategia fundamental para la continuidad del movimiento feminista: “La sostenibilidad tiene que ver con ser capaces de hacer el trabajo que amamos, sintiéndonos al mismo tiempo plenas y felices en cada parte de nuestras vidas. Se trata de sentirnos seguras, sentirnos conectadas, sentirnos reconocidas, respetadas y valoradas—tanto por quiénes somos como por lo que hacemos”.[2]

Lo personal es político

Igualmente vinculada a la sostenibilidad de nuestros movimientos está la importancia del auto-cuidado. Ver el auto-cuidado desde una perspectiva liberadora cuestiona la visión conservadora que hace recaer la responsabilidad de éste simplemente en la voluntad personal. También desafía la suposición sobre la “activista buena” que dedica toda su energía a otras personas, lo cual con frecuencia la lleva al desgaste.

En el 12º Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe realizado en noviembre de 2011, el auto-cuidado fue uno de los pilares temáticos del debate. Usando el marco de “El cuidado de nosotras mismas es político”, el debate estableció tres dimensiones diferentes para analizar el auto-cuidado: personal, social y política. Estas dimensiones se interrelacionan con una diversidad de redes tales como: una misma, la familia, amistades, organizaciones e instituciones, facilitando el proceso de reconocer distintos niveles de debilidad y fortalezas al enfrentar situaciones complejas, particularmente las que implican riesgo y peligro.
El auto-cuidado es un saber que las feministas hemos cultivado por mucho tiempo y nos ofrece procesos de concientización, reflexión y acción personales y colectivas. Las feministas, las activistas por los derechos de las mujeres y las defensoras de los derechos humanos “debemos garantizar que se reclame el auto-cuidado no sólo como un derecho humano personal y básico al descanso, la recreación, el baile y la risa sino también como una estrategia que es profundamente política y subversiva”.[3]

Sostenibilidad del activismo y seguridad integrada

Promover y defender los derechos de las mujeres es un trabajo gratificante y desafiante, pero al mismo tiempo difícil y a menudo peligroso. Cualquiera sea la motivación, las feministas, las activistas por los derechos de las mujeres y las defensoras de los derechos humanos llevan al trabajo sus propios cuerpos, mentes agudas, sentido del humor, corazones generosos, instintos y todo su ser, por lo que “el trabajo público es intensamente personal y lo personal es integral para tu seguridad”.[4]

El proyecto Sostenibilidad del Activismo, del Fondo de Acción Urgente por los Derechos Humanos de las Mujeres, identificó tres obstáculos y puntos de ruptura en el activismo que controversialmente fueron identificados como internos y basados en las propias activistas: “La ‘cultura del activismo’, incluyendo hábitos de trabajo insostenibles en que las activistas trabajan todas las horas posibles sin tomar descansos; la desconsideración por el bienestar personal, ya sea debido a presiones de sus pares o una sensación de culpa por atender sus propias necesidades cuando tantas otras personas están sufriendo; y la exclusión o marginación de las activistas de los movimientos regulares a causa de su identidad (orientación sexual, edad, religión, etnia), la ubicación geográfica o acceso (urbano vs. rural) o los asuntos por los cuales están trabajando (derechos de LGBT, de trabajadoras/es del sexo, de las personas con discapacidad, etc.)”.[5]

El concepto de seguridad integrada reconoce que la seguridad de las mujeres tiene que ver con muchas cuestiones diferentes pero interconectadas. Tal como lo resalta Seguridad integrada. El manual, “la justicia y la reparación son tan importantes como conseguir el derecho a la tierra, como la libertad de hablar, viajar y trabajar sin ningún obstáculo y como el acceso a guías espirituales”.[6] Al incorporar la preocupación por el bienestar tanto de las defensoras de los derechos humanos como de sus familias y reconocer la naturaleza de la violencia específica en función del género, la seguridad integrada ofrece una gama de apoyo, incluyendo cuidado infantil y atención médica – que tradicionalmente no se consideran medidas de seguridad. También abarca afrontar los contextos que, para empezar, propician violaciones a los derechos humanos y promueve la plena realización de los derechos de las mujeres como una estrategia para sostener a las defensoras de los derechos humanos, sus organizaciones y movimientos. La meta no es sólo mantener a salvo a las defensoras sino, finalmente, apoyar los movimientos sociales para cambiar la situación que las pone en riesgo (Real, 2010).[7]

A fin de desarrollar una estrategia de seguridad integrada es importante tomar en cuenta cuatro elementos de análisis: espacios que sean realmente seguros; tiempo para reflexionar, discutir y evaluar todos los aspectos de nuestras vidas, trabajo, seguridad y bienestar; solidaridad mutua; y una profunda convicción en nuestro propio valor. Este marco “reafirma y fortalece la capacidad de las defensoras de los derechos humanos para develar y evaluar la gama de retos que enfrentan, así como compartir y desarrollar las estrategias que necesitan para mantenerse a salvo y bien – y continuar su trabajo”.[8]

Influyendo en nuestro propio movimiento

En el reciente Foro Internacional de AWID realizado en Estambul, un grupo de profesionales y activistas de todo el mundo colaboró para crear una Zona de Bienestar en la cual abordar asuntos relacionados con el auto-cuidado y la seguridad, además de brindar un espacio para que las participantes en el Foro atendieran su bienestar.

Los objetivos de la Zona de Bienestar fueron combinar actividades de relajación, como masaje, con discusiones y reflexiones sobre la importancia del auto-cuidado y la seguridad para nuestro bienestar como feministas y la sostenibilidad de nuestros movimientos; promover el auto-cuidado a través de un análisis feminista; y compartir experiencias personales de bienestar y seguridad entre las participantes del Foro.

La Zona de Bienestar recibió una gran cantidad de visitantes durante todo el Foro y fue un espacio muy necesario para que las participantes meditaran, recargaran baterías y se revitalizaran. Numerosas activistas feministas veteranas y defensoras de los derechos humanos visitaron el área buscando ayuda para varias enfermedades relacionadas con el estrés. Aunque muchas de las visitantes dijeron que era su primera experiencia con esta clase de espacio durante un evento como éste, también comentaron que se sentían culpables por tomarse ese “tiempo libre” de su “trabajo real”. Ello ilustra cómo las mujeres sufren, en silencio, bajo un dolor constante y estrés mental que ejercen presión sobre sus vidas.

Rompiendo con los liderazgos patriarcales

“Dimensiones políticas del auto-cuidado” fue el título de un diálogo en línea organizado en marzo de 2012 conjuntamente por Alquimia de Educación Popular Feminista y la Iniciativa Mesoamericana de Defensoras de Derechos Humanos. Los debates abordaron el tema del auto-cuidado como una estrategia subversiva. En la estructura patriarcal, como sistema que obliga a las mujeres a cuidar de otras personas pero no de sí mismas, el auto-cuidado se convierte en una ofensa para el sistema. Forma parte de una lógica de defensa y confrontación contra los ataques y presiones del sistema patriarcal, sus representantes y sus manifestaciones directas y violentas.

Manejarlo todo se vuelve una amenaza. “A menudo reforzamos el rol de la activista fuerte que puede hacerlo todo y lo aplicamos a nosotras mismas y a otras, con el riesgo de imponer un modelo que puede hacer peligrar la sostenibilidad del grupo y el auto-cuidado y protección que requerimos”.[9] En contextos socio-políticos y culturales difíciles, las defensoras de los derechos humanos tienden a continuar trabajando a pesar del peligro, el estrés y agotamiento. Estas situaciones pueden hacer que ellas o las mujeres con quienes trabajan “estén menos alerta a los riesgos o sean menos capaces de manejarlos”.[10]

Un enfoque feminista al auto-cuidado y al bienestar debería incorporar un debate sobre el liderazgo, un elemento clave que habrá de ser abordado por la nueva generación de lideresas feministas. Es esencial que las actuales y las nuevas lideresas, las activistas y las defensoras de los derechos humanos participen en el desarrollo de una cultura de auto-cuidado y bienestar tanto en estilos de vida individuales como en la cultura organizacional, conduciendo a un cambio real y transformador que permee y fortalezca la sostenibilidad del movimiento de mujeres en su conjunto.[11]

Los donantes también comparten la responsabilidad y está volviéndose cada vez más relevante empezar a abogar por una cultura de financiamiento que incluya el trabajo de auto-cuidado, bienestar y seguridad desde una perspectiva feminista, como parte integral del trabajo que las mujeres hacen en el ámbito de los derechos humanos.[12]

¡Empoderándonos a nosotras mismas!

El bienestar y el auto-cuidado son herramientas poderosas para detenernos, decir NO, no intentar hacerlo todo y darnos a nosotras mismas el permiso de revitalizarnos para la lucha a largo plazo de buscar la justicia de género. También son una estrategia política para mantenernos a salvo cuando enfrentamos situaciones peligrosas y ser conscientes de desarrollar estrategias alternativas para la supervivencia, en particular cuando estamos bajo amenazas y persecución. Al desarrollar un enfoque feminista a la seguridad, al auto-cuidado y al bienestar, la construcción y sostenibilidad de nuestro movimiento se beneficiarán de las mujeres revitalizadas, activas y positivas que no están desgastadas o en riesgo de agotamiento.

Si te interesa obtener más información, involucrarte en debates, conocer otras iniciativas y elaborar estrategias acerca de qué hacer para que el bienestar y la seguridad sigan siendo asuntos prioritarios, por favor participa en el próximo diálogo en línea: “Tácticas para la sostenibilidad del bienestar y la seguridad de las defensoras”, que se realizará del 20 al 26 de junio con el copatrocinio de AWID y Nuevas Tácticas.

Notas:

[1] Libro publicado por el Fondo de Acción Urgente por los Derechos Humanos de las Mujeres.
[2] Artículo de World Pulse: “What's the Point of the Revolution if We Can't Dance” [¿Qué sentido tiene la revolución si no podemos bailar?] (2010), Jane Barry.
[3] Nota de concepto para la Zona de Bienestar: Auto-cuidado y seguridad (2012), Una reflexión colectiva, Foro Internacional AWID 2012 (disponible en inglés).
[4] Integrated Security. The Manual [Seguridad integrada. El manual] (2011), Jane Barry, Fundación Kvinna till Kvinna y Fondo de Acción Urgente por los Derechos Humanos de las Mujeres.
[5] Sustaining Activism Project [Proyecto Sostenibilidad del Activismo] (2007), Fondo de Acción Urgente por los Derechos Humanos de las Mujeres.
[6] Ibíd., nota 4.
[7] Diez ideas para fortalecer las respuestas a mujeres defensoras de los derechos humanos en riesgo (2012), Inmaculada Barcia y Analía Penchaszadeh, Coalición Internacional de Defensoras de los Derechos Humanos. Ver también: Real, M.J. “Mobilising for Peace as Women Human Rights Defenders: Critical Reflections on UNSCR 1325” [Movilizándonos por la paz como defensoras de los derechos humanos: Reflexiones críticas sobre la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas], presentación en la Conferencia de Mujeres Defensoras de los Derechos Humanos en Riesgo en América Latina; Madrid, 25 de noviembre de 2010.
[8] Ibíd., nota 4.
[9] Ibíd., nota 3.
[10] Ibíd., nota 7.
[11] Ibíd., nota 3.
[12] Ibíd., nota 7.

Fuente: Notas de los Viernes de AWID, 15 de junio de 2012. Título original: ‘Wellness, Self-Care and Security – Why this is Important to Feminism?’

Traducción: Laura E. Asturias



Licencia del artículo: Creative Commons - Titular de la Licencia de artículo: AWID

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