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domingo, 10 de noviembre de 2013

Sobre una fundación de garaje


Por: Florence Thomas*

Vaya uno a saber quién está detrás de la fundación Marido y Mujer. Seguro, muy oscuros intereses se mueven tras bambalinas. Lo cierto es que produce indignación. ¿Cómo se puede llamar en los albores del siglo XXI una fundación así? Una fundación que se caracteriza por apoyar los buenos matrimonios; es decir, los matrimonios exclusivamente heterosexuales, con todo lo de la ley, una ley que remonta al siglo IV. Una fundación que debe también tener en su misión la no separación, la no anticoncepción, el no aborto y muchos hijitos felices. Y supongo que más de un amigo del Procurador General de la Nación y su séquito femenino deben estar apoyando este brillante club de dudosa membresía.

Una fundación creada hace menos de un año, con el único fin de perseguir jurídicamente a los jueces y juezas que celebran matrimonios entre personas del mismo sexo. Y bueno, ahora que me pasó la indignación, quisiera darles a los autores de esta fundación un buen consejo: no sigan perdiendo el tiempo, pues la misión de su noble fundación va a resquebrajarse en muy poco tiempo. Dicen que cuentan con recursos de varias iglesias no solo de este país, sino de la Florida, además de algunos nostálgicos de las viejas exigencias morales de antaño.

Sin embargo, va a desmoronarse por fracasos repetidos. Ya perdieron las dos primeras impugnaciones a matrimonios homosexuales colombianos, el matrimonio de dos mujeres en Gachetá y el del primer matrimonio de dos hombres en Bogotá en septiembre pasado.

En el portal Kien y Ke hay una entrevista al director de dicha fundación que refleja su profunda ignorancia de la cuestión homosexual y la simplicidad de su visión del mundo. Este bachiller dice, entre otras cosas, que Dios no hizo a los homosexuales porque si no sería un Dios malo. Y entre otras bufonadas exclama también que “por más sexo ejercido entre dos varones, ninguno queda preñado”.

Como pueden constatar, se trata de grandes máximas las que animan esta fundación. No perdamos el tiempo con esta oficina de mandaderos de ciertas entidades públicas que no hace falta nombrar. La entrevista es muy reveladora de una concepción muy mediocre de sociedad. Muchos sectores conservadores, incluso amigos míos, están a millones de kilómetros de este pensamiento de secta de garaje.

Lo cierto es que habría que solicitar a los y las periodistas de los grandes medios no darles la vocería a esta seudofundación sino remitirse directamente al Procurador General de la Nación, quien hará, sin duda, mejor la tarea. Como ya sabemos, este monseñor, a cambio de controlar y vigilar la función pública de los empleados del Estado, sigue removiendo las aguas con su puritanismo del siglo XVI.

Un procurador moderno, civilista, laico –lo que no significa ateo– debería entender que hoy día, en ese siglo XXI, la tolerancia y la aceptación de las diferencias o diversidades han reemplazado los viejos códigos de una sociedad decimonónica, dando lugar a la visibilización de amores homosexuales o bisexuales que ya casi no despiertan condenas.

Los amores adúlteros, piedra angular del amor, cambiaron de estatus y la separación ya no se asemeja a una guerra de religión como lo fueron en los siglos anteriores.

Los matrimonios ya no son eternos por decreto. Sí, sé que el señor Procurador tiene una inefable nostalgia de estos tiempos, pero qué le vamos a hacer, estamos en otras épocas.

*Coordinadora del grupo Mujer y Sociedad


Imagen tomada de: http://meltinglaw.blogspot.com/2011/07/matrimonio-de-parejas-del-mismo-sexo.html

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Sobre un legado de dolor y valentía



Por: Alicia Guevara

Históricamente la humanidad ha pensado en la inmortalidad, la salida del anonimato y la perpetuidad en un "para siempre" indefinido, un para siempre que implica el estar presente en la memoria colectiva más allá de la vida, más allá de la muerte… 


Las mujeres a pesar del anonimato impuesto por siglos, los seudónimos, las cortinas y, en algunos casos, el silencio, hemos encontrado que la inmortalidad vista desde los laureles no determina los recuerdos que, tal vez, el escenario de competición que implican los trofeos y ascensos no determinan la recordación, simplemente unifican la forma en la que se escribe la historia y niegan esa impronta que el ser mujer implica: nosotras, las mujeres, hemos sabido dejar esos trazos propios a pesar de la muerte y el dolor. 




Ese es el caso de Jennifer, el cáncer de mama apagó su vida, pero su legado publicado a través de las fotografías tomadas por su esposo por su solicitud. A pesar de su dureza muestran la realidad del cáncer de mama y sus devastadoras consecuencias.


A pesar de su muerte, Jennifer vivirá por siempre, a través de las imágenes que muestran su lucha, su camino de dolor, ambos nos recuerdan la importancia de tomar medidas a tiempo, de prevenir, del autocuidado; pero sobre todo nos muestran el coraje de mujeres que como ella que luchan día a día con enfermedades y formas de violencia.



   
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sábado, 26 de enero de 2013

Compradas, vendidas y abusadas en Yemen


Por: Rebecca Murray · (Aden), Periodismohumano

“Aisha, de 21 años, se aferra a sus dos hijos mientras relata su historia de horror.
Creció en Mogadiscio, la capital de Somalia, donde se enamoró y, hace cuatro años, tuvo un hijo sin haberse casado. Cuando su familia la amenazó de muerte por haber destruido su "honor", escapó.”

La joven se animó a realizar un peligroso viaje con contrabandistas, por el océano Índico hasta Yemen, hacia lo que ella creía sería una vida mejor. En cambio, ahora Aisha y otras cuatro mujeres ocupan ilegalmente una vivienda en el tugurio de Basateen, en la sudoriental ciudad portuaria de Aden. Cada día piden limosna y, a menudo, se prostituyen por dos dólares el servicio. Luego dividen sus magras ganancias con su proxeneta. “Solo quiero ir a un lugar más seguro para mis hijos. En otro país”, suspira Aisha.

Las redes internacionales de tráfico de personas se expanden en Yemen, y con la pobreza como factor clave, las mujeres explotadas sexualmente son las víctimas más vulnerables. Aunque el futuro de Aisha pueda lucir sombrío, su destino es mejor que el de una muchacha etíope de 17 años que falleció sola en un hospital de Haradh, en la frontera entre Yemen y Arabia Saudita. Comprada y vendida dentro de la red de tráfico que opera en todo Yemen, la violaron y golpearon reiteradamente, hasta que murió. Ahora está enterrada lejos de su hogar y el traficante que la asesinó está libre.

“Entre 2011 y 2012 hubo un aumento significativo en el contrabando y el tráfico, así como en los casos reportados de violencia y abusos perpetrados contra recién llegadas”, dijo Edward Leposky, de la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). En 2011, Acnur registró 103.000 nuevas llegadas a Yemen. Se trata del mayor influjo registrado desde que se empezó a documentar estadísticas hace seis años, y Leposky sospecha que en 2012 se produjo un aumento. Se cree que los números reales son muy superiores.

Las mujeres que inmigran, principalmente etíopes y somalíes, a menudo huyen de la pobreza y la violencia reinantes en sus países de origen. Pagan cientos de dólares para llegar a puntos de tránsito en Yibuti o Puntlandia (autoproclamado estado autónomo de Somalia), y también para ser trasladadas a Yemen en peligrosas embarcaciones hacinadas, cuyos trayectos pueden durar entre uno y tres días.

Su objetivo es llegar a estados del Golfo como Arabia Saudita, para allí poder trabajar. Pero en el camino suelen ser violadas por pandillas, asfixiadas por el hacinamiento o tiradas por la borda por contrabandistas, además de tomadas como rehenes por traficantes una vez que llegan a suelo yemení.

“La mayor parte del tráfico que vemos que ocurre aquí es el de quienes llegan del Cuerno de África a Arabia Saudita”, dice Eman Mashour, integrante del equipo antitráfico de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en Yemen. “Hay una red. Las mujeres pueden ser severamente explotadas por los traficantes. Las mujeres nos dijeron que a lo largo del camino mantenían relaciones sexuales con los contrabandistas”, plantea la experta.

La confirmación radica en las sombrías conclusiones del estudio “Desperate Choices” (Elecciones Eesesperadas) [pdf en inglés], divulgado en octubre por el Consejo Danés para los Refugiados y la Secretaría Regional de Migraciones Mixtas.
“Las redes delictivas se extienden por Etiopía, Yemen, Yibuti y Arabia Saudita”, según el informe. “Parece altamente probable que estas pandillas tengan contactos en otros países”.

Ciudadanas locales son víctimas del tráfico

Sin embargo, no todas las víctimas del tráfico sexual en Yemen son inmigrantes. Los breves matrimonios entre jóvenes muchachas yemeníes y visitantes de los estados del Golfo (práctica comúnmente conocida como “turismo sexual”) son el resultado de la pobreza entre grandes familias yemeníes, principalmente en las áreas rurales. “Adolescentes de incluso 15 años son objeto de comercio sexual en hoteles y clubes, en las gobernaciones de Sanaa, Aden y Taiz”, plantea el informe 2012 sobre tráfico del Departamento de Estado (cancillería) de Estados Unidos.

“La mayoría de los turistas (que buscan) sexo con niñas y niños en Yemen proceden de Arabia Saudita, y una cantidad más pequeña posiblemente llega de otras naciones de la región. Las muchachas yemeníes que se casan con turistas sauditas a menudo no se dan cuenta de la naturaleza temporaria y explotadora de estos acuerdos, y algunas son sometidas a tráfico sexual o abandonadas en las calles de Arabia Saudita”, agrega.

Leila, una víctima de otra clase de tráfico sexual, tenía 15 años cuando finalmente pudo esconderse en el refugio secreto de una mujer, ubicado en un tranquilo barrio de Sanaa. Golpeada por su familia, Leila había escapado de su casa dos años antes, y vivía en las calles. Pronto una mujer mayor la recogió, llevándola a un burdel del vecindario. Allí, las muchachas eran fotografiadas manteniendo relaciones sexuales como chantaje para hacer que se quedaran, les daban drogas y las obligaban a atender clientes por las noches. La mujer se embolsaba el dinero que les pagaban.
Leila y la mujer que trabajaba como su proxeneta fueron arrestadas justo cuando Leila estaba por ser traficada a Arabia Saudita. Luego Leila pasó dos años en prisión por su “delito”. Su familia la repudió, acusándola de destruir su honor, y su hermano la amenazó de muerte.

Cuando personal de la Unión de Mujeres Yemeníes visitó la cárcel, Leila supo que existía el pequeño refugio de mujeres, una rareza en Yemen, y fue uno de sus primeros casos. Con ayuda psicológica y trabajos prácticos se le fueron pasando los días, y se quedó en el refugio hasta que el personal resolvió la disputa familiar.

El Código Penal de Yemen prevé 10 años de prisión para quienes participan en la compra o venta de seres humanos. Aunque reconoce la actual crisis política en el país, el informe del Departamento de Estado enfatiza que en 2012 faltaron esfuerzos gubernamentales para contrarrestar el tráfico.

“El gobierno de Yemen no fue capaz de brindar datos sobre la aplicación de la ley para contribuir con este informe, y tampoco instituyó procedimientos formales para identificar y proteger a las víctimas de tráfico o tomar medidas para abordar el tráfico con fines de explotación sexual comercial”, señala.

Nicoletta Giordano, directora de las actividades de la OIM en Yemen, alertó sobre la inactividad. “Hay un floreciente negocio de contrabando y tráfico. Es un negocio internacional… Muchos países occidentales se centran en los asuntos de la piratería, y la atención (que se debería dedicar) al contrabando y el tráfico quedan a mitad de camino”, dice. Sería de interés para todos los países involucrados adoptar un enfoque más integral sobre el manejo de fronteras, para dar asistencia y protección a quienes las necesitan y para hacer frente a quienes puedan plantear una amenaza, según Giordano.

* Los nombres de las víctimas de tráfico sexual fueron cambiados para proteger sus identidades.


   
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Reaprender a amar


Por: Florence Thomas

A propósito del 25 de noviembre, día internacional de la no violencia en contra de las mujeres, una tarea imprescindible es la de reaprender a amar. Si no logramos convencernos de que, aun en el más grande de los amores, nadie pertenece a nadie; si no nos preparamos a soportar y cargar frustraciones, celos y pérdidas, seguiremos presenciando los mal llamados crímenes pasionales que acaban con la vida de miles de mujeres y envenenan la existencia de niños, niñas y familias enteras.

Y digo "mal llamados", porque un crimen pasional es, ni más ni menos, un homicidio y, más exactamente, un feminicidio; o sea, uno de los crímenes más viles que existen y que, con esta denominación, pretende atribuirlo a un desbordamiento de amor; es decir, a una pasión amorosa: "la amaba tanto que la mató"...

Cuántas veces hemos oído esta frase, que busca disculpar a hombres cegados ante la pérdida de un amor -una pérdida que, muy a menudo, en una cultura tan patriarcal como la nuestra, se traduce en la pérdida de control sobre una mujer-, ante una infidelidad real o imaginada, ante la imposibilidad de reconocer que el famoso "siempre tú, sólo tú y nadie más que tú" o "si no es mía, no será de nadie" son solo mitos que circulan todavía en redes simbólicas como desafortunados temas de boleros, baladas, rancheras, tangos o telenovelas, produciendo estragos incalculables.

Sí, todos y todas, nosotras y ellos, tenemos que reaprender a amar, sabiendo además que este camino de saber decir adiós a un amor, saber separarse bien, probablemente con nostalgia pero sin rabia y sin odio, es diferente para nosotras y para ellos.

Claro, para los dos, tal vez la primera lección que deberíamos aceptar es que el amor es nómada, aventurero e imprevisible. Encerrarlo, enjaularlo sirve para una sola cosa: para matarlo. El amor no se deja domesticar y el día que nos enamoramos, que tomamos este enorme riesgo de amar, deberíamos recordar que el amor existe por su mismo carácter insaciable y móvil.

Así es, y esto es justamente lo que nos embriaga cuando caemos bajo su implacable poder. Miles de novelas de la literatura universal, miles de grandes películas, miles de obras de arte están allí para recordarnos este hecho. Sin embargo, no lo hemos podido aceptar aún.

Ahora bien, en el amor, el lugar de las mujeres y de los hombres es distinto. Para las mujeres se trata de lograr ser amadas, ser deseables y así calmar y colmar todas las carencias y cobrar a la vida lo que está no pudo darles a tiempo; entonces, para ellas la pérdida de amor es una prueba desmesurada en relación con su imagen identitaria, con su narcisismo: no fue capaz de retener el hombre que ama. Y es la depresión. Las ganas de morir.

Para el hombre que encarna una masculinidad hegemónica, cuando su amor se le escapa, las ganas que tiene no son las de morir, sino las de matar, real o imaginariamente, porque durante siglos para ellos el amor y el poder han estado tradicionalmente ligados. Y cuando pierde poder, pierde el control y esto representa aun un insoportable social porque, para la cultura patriarcal, las mujeres son objetos apropiables. "Es mi mujer. Mía. Me pertenece. Soy su hombre y no puede haber otro". Y no estoy inventando nada. Son frases corrientes de hombres autores de feminicidios. Sí, urgente reaprender a amar.

Reaprender a amar sin ansias de posesión debería ser un propósito para todas, pero sobre todo para todos; tal vez así empezaríamos a bajar las aterradoras cifras de feminicidios.

* Coordinadora del grupo Mujer y Sociedad

   
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Al 'Vice', con cariño


 Por: Florence Thomas

Hace unos años, cuando me encontraba tratando de reencontrar el hilo -algo perdido- del diálogo con mi cuerpo, escribí una columna sobre el valor del cuidado de sí mismo. Y hoy quiero retomar este tema a propósito de Angelino Garzón, quien está seguramente aprendiendo, como yo hace unos años, a dialogar con su cuerpo; un cuerpo que le acaba de recordar que la fragilidad siempre termina por caracterizar la condición humana.

No somos invencibles, pero sé que asumir esta fragilidad ha constituido una tarea difícil para los hombres, pues no ha sido precisamente una cualidad de la masculinidad tradicional. El cuidado de los otros, de las otras y de sí-mismo y sí-misma, ha sido secularmente un oficio asignado y asumido por mujeres. Ellas lo están transformando en una apuesta por la vida y convirtiéndolo en una reserva ética, que hoy comienza a reconocerse como patrimonio de la humanidad.

Esta asignación en relación con el cuidado de la vida nos permitió probablemente permanecer alejadas del poder, que contamina la existencia de muchos hombres, de esta adicción a los beneficios o mieles del poder, que tantas veces se transforman en venenos y maleficios.

Angelino: confieso que tengo dificultad para entender estas ataduras que terminan por cegarlos -hablo de muchos hombres cercanos al poder- en relación con lo que hace la vida soportable y los lleva a restringir el mundo de la existencia al universo del trabajo. Y lo que más me sorprende es que cuando se les pregunta por qué no perciben o divisan otra vida posible, casi todos responden desde un extraño mesianismo: que es para servir al país, como si uno fuera único o irremplazable en la función laboral que ocupa.

Ahí está tal vez la diferencia entre el poder masculino y la autoridad femenina. Y me pregunto, entonces, señor Vicepresidente, si a veces no le entra ganas a ver una buena película a las tres de la tarde -yo sí voy a cine a menudo a la una de la tarde, sola; salgo a las 2:30 de la sesión, me tomo un buen café leyendo el último número de la revista Arcadia, para llegar a mi casa tranquilamente a las 4:30 p.m. y retomar mi vida laboral-.

Angelino: ¿qué sentido puede tener la vida si uno no ha tenido el tiempo de leer La mancha humana, de Philip Roth, o Memoria por correspondencia, de Emma Reyes?; ¿cómo sobrevivir si no hay vida para los y las amigas, para cocinar escuchando una ópera a todo volumen o para ir al teatro?; ¿dónde queda el derecho a la pereza para aprovechar una mañana bogotana, gris y lluviosa, tomándose el tiempo de desayunar en la cama conversando sin afán con su compañera de vida, su esposa Monserrat, disfrutando el aroma del primer tinto?

Claro, hace tiempo que nosotras las mujeres entendimos que la vida no es una prioridad en los despachos del poder. Y confieso, querido 'Vice', que en este sentido usted me decepciona.

Al parecer, los hombres de izquierda, en su relación con la vida, no se diferencian mucho de los de la derecha. Por eso, Angelino, no se niegue hoy la posibilidad de un viaje hacia dentro de sí mismo que le permita descubrir el sentido de la vida de cada ser y encontrar que la política no se hace solo desde los despachos del poder tradicional; a veces es necesario dar lugar a lo silenciado por la cultura patriarcal durante tantos siglos de hecatombes guerreras. Señor Vicepresidente: trabaje si esto es lo que más desea, pero no se olvide también de que hoy podría vivir, simplemente vivir. Ha hecho ya mucho por el país y lo queremos por su legado progresista; por eso, en esta columna quiero recordar un grafiti de mayo del 68, que siempre me ha gustado mucho y que hoy quiero dedicarle: 'La vida está allende'.

* Coordinadora del grupo Mujer y Sociedad

   
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